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La fiscal afirma que Assange coaccionó a las denunciantes para mantener relaciones

La defensa del fundador de Wikileaks cuestiona la proporcionalidad de la orden de detención en la segunda jornada de la vista de apelación para oponerse a su extradición a Suecia

Sonriendo a sus partidarios pero sin hacer declaraciones al enjambre de periodistas, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, ha llegado hoy a la sede del Tribunal Superior de Londres, donde asiste a la segunda sesión de la apelación presentada contra su extradición a Suecia, país que le reclama por supuestas agresiones sexuales. Frente a su argumentación de ayer de que todo lo ocurrido fue sexo consentido, la fiscal Clare Montgomery, asegura que las denunciantes no dieron su consentimiento sin coacción. "Fueron coaccionadas con fuerza física o se encontraron atrapadas", ha dicho.

"Assange, tumbado encima de ella, intentó introducir su pene sin protección a la fuerza, lo que ella no quería, y sujetó sus brazos", ha descrito Montgomery, que representa a Suecia. La fiscal trata de contrarrestar la exposición de ayer de los abogados del australiano, que incidieron, una y otra vez, en que los cuatro episodios en los que se basan las cuatro denuncias fueron de sexo consentido, para lo cual hicieron un relato de detalles un tanto escabrosos de cada uno de los encuentros. El abogado Ben Emmerson, experto en procesos ligados a la defensa de derechos humanos, insistió en que en ningún caso querría denigrar a las denunciantes, ni trivializar el episodio. Dio entender que la conducta de Assange pudo ser "poco respetuosa, ausente de cortesía" o "perturbadora", pero que eso no significa que cometiera un delito.

La idea de la defensa era dejar claro que en las leyes suecas la cuestión del consentimiento no es clave, como lo es en las leyes británicas, y que "si las circunstancias se hubieran producido en Londres, no habría delito". El editor se enfrenta a tres denuncias por agresión sexual y una por violación leve.

Otra de las estrategias de la defensa, que ha vuelto a seguir esta mañana, es cuestionar la validez de la orden de detención internacional que condujo al arresto de Assange en diciembre en base a la existencia de defectos de fondo y de forma. Antes de que interviniera la fiscal, el equipo legal ha puesto en duda la proporcionalidad de la orden, con el argumento de que el editor es sospechoso pero no está formalmente "acusado" aún ante la justicia sueca. "No se ha tomado ninguna decisión para perseguirle o inculparle. La investigación preliminar sigue abierta", ha dicho uno de los abogados del australiano, Mark Summers, que ha recordado que la ley sueca permite que su cliente sea interrogado sin estar físicamente presente en ese país, informa France Presse.

Sin embargo, la fiscalía, en representación de Suecia, ha replicado que "el hecho de que se encuentre en una fase de investigación no importa. Lo que importa es el motivo subyacente de la petición", según el diario The Guardian. Montgomery también ha negado que la orden de arresto no se ajuste a los hechos ni al relato de las denunciantes, Miss A. y Miss W., en comisaría, como ayer aseguró la defensa.

La defensa intenta demostrar que la justicia británica no debe conceder automáticamente la extradición considerando que son delitos equiparables a los de su legislación. Que debe entrar a valorar en profundidad los hechos para dar por buena la orden emitida por Suecia que, señalan, se basa en un testimonio de parte.