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Recuperados 64 cadáveres en el Volga tras el naufragio de un barco

Las autoridades rusas dan por muertas a otras 64 personas, que continúan desaparecidas.- El buque llevaba 208 personas a bordo, solo 80 han sido rescatadas con vida.- La investigación apunta a la sobrecarga y a un fallo mecánico como posibles causas

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha declarado día de luto nacional la jornada de mañana martes en memoria de las víctimas del del buque Bulgaria que se hundió en el río Volga con 208 personas a bordo el domingo mientras realizaba un crucero de recreo de ida y vuelta entre Kazán, la capital de la república de Tatarstán, y Bolgar, dos localidades situadas a un centenar de kilómetros de distancia entre sí. Si los datos sobre el número de pasajeros son correctos, en el suceso pueden haber perecido hasta 128 personas . El mal estado técnico del buque es la principal hipótesis sobre la causa de la catástrofe.

De las 80 personas que se han salvado, nueve están hospitalizadas, según informó el ministro de Situaciones de Emergencia, Serguéi Shaigú, quien consideró "inexistentes" las esperanzas de encontrar más supervivientes. La embarcación, de dos puentes, era una veterana de la navegación fluvial de Rusia: Había sido construida en 1955 en Checoslovaquia y, aunque nunca había sido objeto de una inspección técnica a fondo, tenía el alta para navegar tras haber pasado una reciente revisión. El buque tenía capacidad para 156 pasajeros, ya que este era el número de los salvavidas existentes a bordo, según unas fuentes, pero según los datos del ministerio de Situaciones de Emergencia, la capacidad máxima era de 140 personas incluida la tripulación. De las 208 personas que transportaba, 25 viajaban sin billete. Entre los pasajeros habia como mínimo una treintena de niños, que en gran parte se habían reunido en un salón de juegos, situado en la zona de popa en la cubierta principal. En las tareas de salvamento participan más de un centenar de buzos, que por la tarde habían izado ya a la superficie 64 cadáveres, de los cuales cinco eran de niños, según informó la agencia Interfax citando el jefe del servicio de bomberos de Tatarstán. El ministerio de Emergencia hablaba de una cincuentena de cadáveres rescatados.

El hundimiento se produjo con gran celeridad sin que los pasajeros tuvieran apenas tiempo para reaccionar y sin que cesara la música que amenizaba la jornada por los altavoces. Algunos pasajeros advirtieron que el buque navegaba escorado y trataron de persuadir al capitan, Alexandr Ostrovski, de que volviera a puerto, pero éste se negó. Ostrovski, que estaba ya jubilado tras 29 años de servicios, viajaba en compañía de su esposa y ninguno de los dos figura entre los supervivientes.

"Revisión total" del transporte en Rusia

El presidente Medvédev ha ordenado una "revisión total" de los medios de transporte en Rusia y, en una reunión con altos cargos convocada con motivo del siniestro, afirmó que "el número de cascarones viejos que tenemos navegando pasa de la raya". Según el presidente, estos buques o bien deben ser sometidos a una revisión a fondo o deben ser dados de baja. "Hoy ya se puede decir que este tipo de sucesos no podría ocurrir si se cumplieran las normas de seguridad y de inspección técnica", afirmó.

El desastre del Volga se añade a los ocurridos recientemente en la aviación. Tras el siniestro de un avión modelo Tu-134 en el que perecieron 44 personas el pasado 21 de junio en Karelia, Medvédev ordenó dar de baja todos los aviones de este tipo. El Tu-134 es un modelo procedente de la época soviética, que en su diseño original está vetado en la UE. Hoy mismo, Medvédev se pronunció por añadir a la lista de aviones prohibidos el modelo An-24, otro veterano de la URSS usado en vuelos regionales, después de que esta mañana por un avión de este tipo sufriera un accidente mientras volaba entre las ciudades de Tomsk y Surgut, en Siberia Occidental. El suceso se saldó con 7 muertos y 20 heridos además de un aterrizaje de emergencia en el río Obí.

La principal versión sobre el accidente del Volga, según los datos provisionales del Comité de Investigación, fue el mal estado técnico del Bulgaria. El buque tenía problemas en uno de los motores y, además de llevar un exceso de carga, operaba sin licencia de transporte de pasajeros. A todo esto se añadía la circunstancia de que el barco, al no tener aire acondicionado, llevaba abiertas las ventanillas, muy cercanas a la línea de flotación. Esto, combinado con el oleaje y el mal tiempo reinante, fue uno de los motivos que contribuyeron a su pronto hundimiento, ocurrido durante una maniobra del buque. La nave naufragada se encuentra ahora a 3 kilómetros de la costa y a 20 metros de profundidad, en un lugar denominado el embalse de Kuíbishevskoe, donde hay una fuerte corriente submarina que dificulta las tareas de rescate.

Organizaba el crucero la empresa Intur-Volga, dedicada a turismo doméstico, que había subarrendado la nave. Según la agencia Interfax el barco estaba asegurado para el caso de que no pudiera cumplir el contrato turístico con los viajeros del crucero a los que se prometía una jornada "inolvidable". Otros dos buques análogos al siniestrado, ambos cubriendo en la actualidad rutas turísticas por el Volga, han sido sometidos hoy a revisiones de emergencia, según la agencia Interfax. Se trata del Petr Alabin, que cubre el trayecto Samara-Cheboksary-Samara, y Compositor Glazunov, que navegaba en la zona de Sarátov.

El relato de un superviviente

Los relatos de los testigos del hundimiento del Bulgaria son sobrecogedores. Ruslán Zabírov, un pasajero que perdió a su esposa, recuerda que hasta el último momento sonaba la música ambiental en el camarote pero no hubo ninguna señal de SOS, según cuenta la agencia Itar-Tass. Ruslán colocó un chaleco salvavidas a su mujer embarazada e intentó subir a cubierta para ver lo que sucedía, pero el buque escoró fuertemente y comenzó a hundirse. Intentó salir rompiendo el cristal de la ventanilla, pero lo único que logró es herirse las manos y los pies, que ahora lleva vendados. El cristal acabó rompiéndose por la presión del agua en la parte exterior y la corriente arrastró a Ruslán al exterior. Su esposa, Lia, está entre los desaparecidos. Junto con varios voluntarios, Ruslán trató de atar entre sí las balsas salvavidas para evitar que fueran volcadas por la gente presa del pánico. Según este superviviente resultaba muy difícil izar a la gente del agua ya que sus cuerpos, embadurnados del petróleo y aceite vertidos por la nave, se escurrían y resbalaban. La agencia Tatar-Inform cuenta el caso de un hombre (tal vez el mismo citado por Itar-Tass) que no pudo salvar a su mujer embarzada, pero salvó a un niño de cinco años que perdió a su madre y a su abuela. Sobre el caso se ha incoado un expediente penal por violación de las normas de seguridad y explotación de medios de transporte con resultados letales.