Las tropas de Gadafi reanudan el asedio a Misrata con duros ataques

Un portavoz rebelde asegura que hay al menos tres muertos y 10 heridos en un nuevo bombardeo

Misrata se ha vuelto a convertir en el centro de la lucha encarnizada entre las fuerzas leales al líder de Libia, Muamar el Gadafi, y los rebeldes, que se aferran a la ciudad para controlar el puerto, punto estratégico para hacer frente al régimen. Según ha asegurado un portavoz rebelde a Reuters, al menos tres personas han muerto y 10 han resultado heridas en el ataque de las tropas afines al Gobierno libio. "Las fuerzas de Gadafi bombardearon el puerto de hoy. El bombardeo destruyó varios coches de Toyota, dos tiendas de electricidad y equipos electrónicos", ha explicado Abdelsalam por teléfono. "Las tropas progubernamentales han lanzado un ataque a la zona oriental en un intento por controlar el puerto. Los intensos combates se están llevando a cabo allí ahora", ha concretado.

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Otro portavoz rebelde, Reda, explicó previamente que "las tropas de Gadafi aún están posicionadas a las afueras" de Misrata, pese a que la semana pasada anticiparon un posible repliegue. "Hay ahora un enfrentamiento en la zona sur", ha mencionado, y ha confirmado que los "revolucionarios" -rebeldes- "están intentando avanzar". Pese a las continuas escaramuzas en distintas áreas, el centro de la ciudad se encontraba "estable" esta mañana, según Reda.

La confusión imperante en Misrata hace imposible que exista un balance exacto o siquiera aproximado del número de heridos y fallecidos. Un portavoz rebelde identificado como Ibrahim ha explicado que "los cuerpos de soldados de Gadafi están en todas partes, en las calles y en los edificios", y algunos llevan "días" abandonados". "No puedo decir cuántos", ha apostillado. La situación humanitaria es "indescriptible", según otro rebelde llamado Sami. En este sentido, se ha lamentado porque "el hospital es muy pequeño" y "está lleno de heridos", la mayoría de ellos en estado crítico.

La televisión estatal libia acusó a última hora del ayer a los "cruzados", como denomina a los países que intervienen en la ofensiva de la OTAN, de bombardear enclaves civiles y militares en la localidad de Bir al Ghanam, a unos 100 kilómetros al sur de Trípoli, y la zona de Ayn Zara de la capital y de haber provocado varias víctimas civiles.

Mientras, el Gobierno libio ha pedido a Rusia que convoque una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, según ha informado la agencia oficial Jana. "Libia pidió oficialmente hoy a Rusia que solicite la convocatoria de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad", ha indicado, a la vez que precisa que el objetivo de la reunión sería discutir "la agresión colonial y cruzada que está golpeando objetivos civiles libios y ha intentado atacar al líder Muamar el Gadafi violando las dos resoluciones del Consejo de Seguridad y los acuerdos internacionales".

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La OTAN estudia nombrar un representante en Bengasi

Por su parte, los países de la OTAN están estudiando la posibilidad de reforzar sus contactos con los rebeldes libios nombrando a un representante político en la ciudad de Bengasi, el principal bastión de la oposición a Gadafi, según la portavoz de la Alianza Carmen Romero. "Es una discusión en curso", ha explicado Romero, que ha recordado que la organización ya ha mantenido contactos recientemente con el Consejo Nacional de Transición (CNT) para discutir la operación aliada en Libia y "posibles resoluciones políticas".

Además, la OTAN ha asegurado que el líder libio no era el objetivo del ataque lanzado contra un edificio del complejo donde reside y ha subrayado que las bombas aliadas tenían como fin destruir un centro desde el que se organizaban ataques contra la población civil. "Esto no trata de individuos o de cambiar el régimen, se trata de poner fin a la violencia contra los civiles", ha explicado en una videoconferencia desde Nápoles (Italia) el teniente general canadiense Charles Bouchard, jefe de la misión en Libia.

Bouchard ha asegurado que el objetivo del bombardeo de ayer era un centro de "comando y control", situado en el complejo residencial de Bab Al Aziziya y desde el que se daban "órdenes a las tropas para atacar a la población civil".

Según una fuente aliada, la organización tenía "pruebas" de que el lugar era utilizado para "orquestar ataques contra civiles". El militar canadiense ha confirmado que Gadafi no se encontraba en el edificio en el momento del ataque, recordando que poco después se le pudo ver por televisión, y ha subrayado que el mandato de la misión aliada es "claro" y se limita a "proteger a la población" y "poner fin a la violencia".

Bouchard ha garantizado además que todo ataque llevado a cabo por los aviones de la Alianza ha sido "legal" dentro del marco aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y ha asegurado que la OTAN seguirá atacando centros de comando de ese tipo mientras allí se ordenen agresiones contra la población libia.

El responsable de la operación aliada ha vuelto a acusar a las fuerzas progadafistas de "utilizar la violencia contra hombres, mujeres y niños" y de utilizar a civiles como escudos humanos. Sin embargo, ha lanzado un mensaje de optimismo, asegurando que por ejemplo los rebeldes han logrado progresos en la ciudad clave de Misrata -a pesar de seguir recibiendo ataques "indiscriminados" del régimen- y que siguen registrándose deserciones en las filas del dictador.

Además, ha dado la bienvenida a la decisión de Italia de comenzar a participar en los ataques sobre objetivos terrestres, que servirán para reforzar la capacidad ofensiva de la OTAN. De todos modos, ha insistido en que el conflicto en el país no puede tener una solución únicamente militar y que son necesarias vías políticas y diplomáticas.

Los rebeldes entrenan en Misrata para enfrentarse a las tropas de Gadafi.
Los rebeldes entrenan en Misrata para enfrentarse a las tropas de Gadafi.AP

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