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La corrupción lastra el desarrollo y las instituciones en América Latina

Varios expertos plantean propuestas en un libro para minimizar el problema

Se trata de un esfuerzo por echar luz sobre un fenómeno tan mencionado como difuso, tan cuestionado como difundido, tan combatido como virulento. El libro Corrupción, cohesión social y desarrollo. El caso de Iberoamérica, presentado esta semana en Madrid, apuesta a definir el problema de la corrupción, determinar sus efectos y a plantear algunas propuestas para intentar restringir su acción.

El libro fue realizado por un equipo de expertos, en su mayoría economistas, encabezado por José Antonio Alonso y Carlos Mulas-Granados, donde se establece que "la lucha contra la corrupción constituye hoy un componente central e inexcusable" en las "tareas de fortalecimiento del Estado y la promoción del desarrollo".

El fenómeno se da en mayor medida en sociedades más desiguales

En la presentación del texto, realizada en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Alonso explicó que la corrupción es ubicua, por lo que se registra tanto en países desarrollados como en naciones en desarrollo. Eso sí, está presente en mayor medida en sociedades más desiguales, menos transparentes, con sistemas de educación más excluyentes y donde las autoridades no rinden demasiadas cuentas ante la ciudadanía.

Además, la corrupción es "muy variada y multiforme", por lo que muchas veces no está claro si se está hablando de ella o no, por ejemplo cuando se refiere al nepotismo, la malversación o el fraude. Incluso en ocasiones surge como algo improvisado, y en otras es algo planificado, hasta el punto de que se establece a priori en la elaboración de los proyectos.

Alonso, doctor en Ciencias Económicas y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, sostuvo que la corrupción "es un fenómeno vinculado al marco institucional" y síntoma de un marco imperfecto (pese a que lo normal es que sea perfectible). "Se asienta en los vacíos de las normas", explicó.

De la misma forma, aseguró que se muestra "notablemente dinámica", ya que mientras es más extendida la corrupción, resulta cada vez más difícil seguir operando de una manera honesta y sin caer en su trampa. Y también es muy costosa, en términos de eficiencia, de distribución, en el marco institucional, entre otros aspectos.

El estudio constató que Iberoamérica está en un nivel medio de corrupción (por debajo del nivel de Estados Unidos y Europa, pero sobre Asia y África), que se trata de una región heterogénea y que muestra una dinámica que en los últimos años ha experimentado una mejoría.

Alonso afirmó que "es difícil vencer la corrupción, pero no algo imposible", y que para tener éxito se requiere una acción coordinada. Así propuso reducir las rentas del mercado de la corrupción, incrementar los costos de ser corrupto, disminuir la discrecionalidad y aumentar la transparencia, reequilibrar la participación de los actores sociales, operar siempre en el marco institucional e implicar a todos los actores en la búsqueda de la solución del problema.