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Cae en México uno de los fundadores del sanguinario cartel de Los Zetas

El Amarillo, ex militar, era el encargado del tráfico de droga e inmigrantes desde Centroamérica a EE UU

El Amarillo era uno de los 37 criminales más buscados de México. No el más conocido -en libertad sigue estando El Chapo Guzmán, uno de los hombres más ricos del mundo; y ya cayó también Beltrán Leyva, cuyo cadáver fue forrado de billetes ensangrentados-, pero sí uno de los más peligrosos. No solo por su currículo, sino también por la empresa para la que trabajaba. Flavio Méndez Santiago, alias El Amarillo, fue uno de los fundadores de Los Zetas, sin duda el cartel más sanguinario de México, y en la actualidad controlaba el trasiego de drogas y de migrantes centroamericanos en el sur del país. Y ahí, en el Estado de Oaxaca, fue detenido finalmente por la Policía Federal, que ahora teme una orgía de sangre -otra más- entre los lugartenientes que aspiran a ocupar su puesto.

La trayectoria vital de El Amarillo, de 35 años, es un curso acelerado sobre la reciente historia del narcotráfico en México. Ya en 1998, el tal Flavio Méndez ejerció de guardaespaldas de uno de los nombres míticos del narcotráfico, Osiel Cárdenas Guillén, que acababa de llegar al liderazgo del cartel del Golfo tras pasar un tiempo a la sombra en Estados Unidos. Justo por aquel entonces se estaban formando Los Zetas, un grupo de sicarios provenientes en su mayoría de unidades de élite del Ejército mexicano -como el propio Flavio Méndez, que se vistió de caqui entre 1993 a 1997- que se dedicaban al robo de coches, el secuestro y la extorsión. Desde aproximadamente 1999 hasta principios de 2010, Los Zetas ejercieron como brazo armado del cartel del Golfo. Su principal arma siempre fue la extrema violencia. La misma que siguieron utilizando contra sus antiguos jefes y que tiene mucho que ver con los altas cifras de muertes en los Estados norteños de Nuevo León y Tamaulipas.

En los últimos tiempos, El Amarillo -sobre el que pesaba una recompensa de casi un millón de euros- había operado tanto en el sur de México como en Guatemala, donde en la actualidad Los Zetas sostienen una dura pugna con el Ejército por el control de la frontera.

Según el jefe de la División Antridrogas de la Policía Federal, Ramón Pequeño, el capo ahora detenido "era el coordinador de Los Zetas en el sur de México y estaba encargado, no solo de controlar el tráfico de drogas procedentes de Centroamérica, sino también de supervisar el trasiego de indocumentados, a los que trasladaba hacia los Estados de Nuevo León y Tamaulipas". Son Los Zetas precisamente los supuestos responsables del asesinato de 72 inmigrantes indocumentados cuyos cadáveres fueron encontrados en Tamaulipas el pasado mes de agosto.