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Reportaje:

Un riñón a cambio de nada en la clínica Medicus

La policía europea desmantela una red internacional de trasplantes ilegales de órganos en la capital de Kosovo.- Los médicos engañaban a personas sin recursos económicos de diversos países

La clínica privada Medicus, enclavada en Pristina, bien podría haber pasado por una tienda de los horrores. Allí, en mitad de la triste y gris capital de Kosovo, el cirujano Lutfi Dervishi utilizaba en 2008 su bisturí para destripar por nada a personas pobres. Se dejaban quitar los riñones con la promesa de recibir a cambio unos 20.000 dólares (14.780 euros aproximadamente) que, luego, nunca recibían. El cirujano y el resto de sus compinches del centro médico hacían el negocio a costa de los moribundos: vendían el órgano por más de 100.000 euros.

La policía europea ha destapado a una banda criminal que se encargaba de sustraer órganos de manera ilegal y engañar a los donantes en la capital kosovar. Aunque ninguno de los sospechosos está preso, el caso ha sido ya considerado como el más serio en la reciente historia del país balcánico, ya que algunos de los integrantes de la red de trasplantes habían ocupado previamente altos cargos en el Ministerio de Salud. Por eso, fiscales de la Unión Europea (UE) han presentado cargos contra siete miembros de esta red, todos ellos kosovares, mientras otras dos personas, un israelí y un turco, están en busca y captura por la Interpol.

"Los cargos relacionados con los casos médicos están siendo actualmente estudiados por el Juzgado de Distrito de Pristina. Se presentaron dos acusaciones el pasado 15 y 20 de octubre. Los acusados, la mayoría médicos, tienen cargos pendientes de tráfico ilegal de personas, abuso de poder y actividad médica ilegal", explica a EL PAIS Kristiina Herodes, portavoz de la EULEX (la misión europea para la estabilización de Kosovo).

Agentes policiales kosovares y de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK) iniciaron la investigación en noviembre de 2008 después de que un ciudadano turco, Yilman Altun, fue encontrado en el aeropuerto de Pristina con la cara pálida y en un estado de debilidad absoluta, asegurando que le habían robado el riñón. Cuando la policía tiró del hilo, descubrió que un anciano israelí había recibido el órgano de Altun. La escala de actuación global de la mafia y sus víctimas han salido ahora a la luz.

De acuerdo con el acta procesal, difundida el pasado jueves por la agencia AP, la red internacional prometía a ciudadanos pobres pagarles por sus riñones para luego venderlos por hasta 100.000 euros. "Los donantes y receptores de órganos eran de diferentes nacionalidades. Las víctimas de las operaciones fueron principalmente gente de una parte muy vulnerable de la sociedad, eran gente muy pobre", cuenta la portavoz de la EULEX. Alrededor de 20 personas "fueron reclutadas con falsas promesas de pago" en el 2008. La mayoría de las víctimas provenían de barriadas de Moldavia, Kazajistán, Rusia y Turquía y, según el expediente, vivían en "extrema pobreza o en aguda urgencia financiera".

La fiscalía alega que el cirujano Lutfi Dervishi, de Kosovo, era el líder del grupo criminal. Mientras tanto, uno de los dos individuos buscados por la Interpol, el ciudadano israelí Moshe Harel era el encargado de "identificar, reclutar y transportar a las víctimas" y de "asegurar antes de la cirugía la entrega de los pagos mediante transferencia electrónica", de acuerdo con los documentos. La clínica Medicus había sido fundada por un filántropo europeo que contrató doctores albanos durante la guerra de Kosovo en 1999. El doctor Dervishi la transformó secretamente en un centro de transplantes ilegales de órganos.

La sombra del pasado

La sombra del tráfico de órganos ha planeado siempre sobre Kosovo, que proclamó su independencia unilateralmente de Serbia en 2008. La debilidad institucional y la pobreza imperante son propicias para estas acciones del crimen organizado. "En el estatus de Kosovo existe una enorme confusión legal. Ante la falta de integración, el crimen organizado prevalece en algunos sectores. Las leyes no se implementan y no se aplican porque no hay recursos humanos ni autoridades capaces", señala Sofía Sebastián, investigadora de los Balcanes para FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Social).

De hecho, el desmantelamiento de esta red se produce cuando todavía están por resolver las acusaciones de Carla del Ponte, ex fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), sobre el posible tráfico de órganos tras la guerra de los Balcanes. Del Ponte denunció en su libro The Hunt: Me and the War Criminals que hubo instancias de tráfico de órganos en 1999 tras el fin del conflicto bélico, pero nunca aportó pruebas. Las acusaciones también llegaron desde Belgrado, capital de Serbia, que indicaban que miembros del Ejército de Liberación de Kosovo, que luchaba contra los serbios, secuestraban a civiles serbios y les mataban para vender sus órganos y financiarse. Sin embargo, nada se ha demostrado.

Recientemente, se ha sabido que semejante práctica a la del hospital Medicus se produjo en Sudáfrica entre 2001 y 2003 en hospitales del grupo Netcare, donde al menos 109 brasileños y rumanos vendieron sus riñones a pacientes procedentes de Israel. Israel, por razones culturales y religiosas, cuenta con una tasa muy baja de donantes (uno por millón, España está en 34,4).

Los analistas calculan que los riñones ilegalmente traficados en el mundo podrían llegar a 15.000 anuales, con rutas similares a las del dinero: de sur a norte, de este a oeste, de pobre a rico. Se considera que ahora China es la meca de las operaciones ilegales.