Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Berlusconi no gana para disgustos

Los finianos votan contra el Gobierno en el Parlamento.- El primer ministro, abucheado en Padua y en El Águila: "El bunga bunga no lo pagamos".- La UE muestra su "tristeza" por el derrumbe en Pompeya

El clima social y político en Italia es cada día más tenso. En la calle y el Parlamento se hacen patentes las protestas y el creciente disgusto contra Silvio Berlusconi. El primer ministro no gana para malas noticias. Hoy varios cientos de ciudadanos han exigido su dimisión y le han abucheado en Padua y en El Águila, mientras en la Cámara de Diputados, los disidentes de Gianfranco Fini dejaban en minoría al Ejecutivo al votar con la oposición una enmienda sobre el tratado de cooperación bilateral con Libia.

La proposición, presentada por los Radicales, el ala más izquierdista del Partido Democrático, exige al régimen de Muammar El Gaddafi que "ratifique la convención de la ONU sobre los refugiados y reabra la oficina de ACNUR en Trípoli como condición para continuar con la política de devolución de inmigrantes a Libia".

Tras el voto favorable de la oposición en bloque y de los parlamentarios de Futuro y Libertad (FLI), los diputados de la mayoría (Pueblo de la Libertad y la Liga del Norte) se han puesto en pie y han ovacionado irónicamente a los colegas de FLI gritando "bravo, bravo".

Pierluigi Bersani, jefe de la oposición, ha dicho que la votación es un síntoma más de la crisis abierta en la mayoría, mientras el portavoz del PDL, Fabrizio Cicchitto, ha acusado a los finianos de actuar "de forma irresponsable y de "querer incentivar la inmigración clandestina".

Mientras tanto, Berlusconi era recibido con abucheos y cánticos de protesta en Padua, donde el jefe del Gobierno visitaba la zona del Véneto más afectada por el mal tiempo y las inundaciones, que han producido daños por millones de euros.

Un grupo de estudiantes e investigadores precarios ha cantado eslóganes sobre el caso Ruby Robacorazones, la menor marroquí que asistió a algunas fiestas en la villa de Arcore. "El bunga bunga no lo pagamos", gritaban en referencia al rito sexual que según la joven se practicaba en la casa. Otros llevaban carteles que decían: "Llueve, Gobierno ladrón".

Berlusconi ha suspendido la conferencia de prensa que había convocado, y ha prometido ayuda financiera inmediata para los afectados por las lluvias. El alcalde de Padua ha replicado secamente: "Palabras vacías".

Desde Roma, el portavoz del PDL ha intentado minimizar la responsabilidad del Gobierno en los daños de Pompeya, donde el sábado se derrumbó la Casa de los Gladiadores, y del Véneto, diciendo: "¿Si llueve es también culpa de Berlusconi?". Le ha respondido indirectamente el jefe del Estado, Giorgio Napolitano, quien ha afirmado que los desastres "no son achacables al cambio climático sino a la incuria y la falta de respeto a las reglas".

El primer ministro se ha desplazado luego a El Águila, la capital golpeada por el terremoto de abril de 2009, donde el ambiente no era mucho mejor. Una manifestación de unos 50 ciudadanos, indignados por la nunca comenzada reconstrucción del centro histórico, ha entonado coros y mostrado pancartas contra Berlusconi, como "Tú bunga bunga, nosotros escombros escombros" o "Democracia en ruinas".

Por otra parte, desde Bruselas, la Comisión Europea ha declarado su "tristeza y rabia" por el derrumbe de la Casa de los Gladiadores de Pompeya, "que forma parte no solo de la historia de Italia sino de Europa y del mundo".