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Necrológica:

Muere Víctor Chernomyrdin, representante de una cultura política de rostro humano en Rusia

El ex jefe del Gobierno ruso con Borís Yeltsin ha fallecido a los 72 años tras un largo período aquejado de diversas enfermedades

Con la muerte del ex jefe de Gobierno Víctor Chernomyrdin, esta madrugada en Moscú, desaparece en Rusia un significativo representante de la cultura política de rostro humano. El fallecido tenía un estilo en desuso hoy en su país. Su realidad vital -cálida en sus múltiples imperfecciones-, ha sido reemplazada en las altas esferas del poder por las imágenes virtuales de los líderes, -primitivas en su artificialidad-, y su sutil sentido del humor, por chistes soldadescos y autoritarias jactancias.

Chernomyrdin, que falleció a los 72 años a causa de cáncer, fue jefe de Gobierno de Rusia desde 1992 hasta marzo de 1998, y acompañó al presidente Borís Yeltsin durante todos esos años. También fue fundador del consorcio Gazprom, el mayor consorcio de gas del mundo. Sus conciudadanos lo recuerdan sobre todo por sus comentarios y aforismos que se han incorporado al léxico popular. Una de sus frases más conocidas -"Queríamos hacerlo mejor, pero resultó como siempre"-es considerada como la más expresiva y sintética constatación del carácter cíclico y las dificultades de los repetidos intentos de reforma en Rusia.

Chernomyrdin había nacido en Orenburg, en el sur de los Urales, y se formó en la industria del gas y el petróleo y en el Ministerio de la Industria del Gas de la URSS, institución que llegó a dirigir en 1985 y que en 1989 se transformó en Gazprom. El proyecto de comercialización de un Ministerio fue autorizado por el jefe de Gobierno soviético, Nikolaí Rizhkov, y, cuando Chernomyrdin se ofreció a convertirse de "ministro" en "comerciante", Rizhkov exclamó: "Se ha vuelto loco", según contaba Alexei Benedíctov, el director de la emisora El Eco de Moscú.

Además de transformar a Gazprom en una empresa, un proceso que duró varios años, Chernomyrdin dirigió también el primer gran proyecto postcomunista para formar un partido fuerte de corte democrático. Así surgió en 1995 Nuestra Casa es Rusia (NCR), adonde fluyeron los miembros de la élite establecida que, entonces como ahora, se orientan por las indicaciones del Kremlin. Sin embargo, en los años noventa, aquellos huérfanos políticos del Partido Comunista no habían adquirido aún la prepotencia y el cinismo que demostraron después en Rusia Unida, el partido de los seguidores de Vladímir Putin, que tiene mayoría absoluta en el parlamento. NCR quedó en tercer lugar en los comicios de 1995 (después de los comunistas y el partido de los populistas de Vladímir Zhirinovski). Vladímir Rizhkov, que fue vicejefe de la Duma Estatal (cámara baja del parlamento), y que colaboró en la fundación de NCR recuerda que Chernomyrdin negociaba compromisos con sus oponentes. En su época, se aprobó la ley que permitió elegir a los gobernadores. Posteriormente, siendo Vladímir Putin presidente del Estado, los gobernadores se transformaron en figuras designadas, dependientes de la confianza del Kremlin y no del voto de los ciudadanos.

El sentido de la responsabilidad llevó a Chernomirdin a negociar con el guerrillero checheno Shamil Basáiev que había tomado por asalto una clínica en el norte del Cáucaso y amenazaba con matar a centenares de rehenes. Frente a las cámaras de televisión, Chernomyrdin habló por teléfono con Basáiev y la mayoría de los rehenes fueron liberados. Posteriormente, los guerrilleros chechenos serían considerados por el Kremlin exclusivamente como terroristas, con los cuales no se podía negociar bajo ningún concepto.

En 1996 cuando Yeltsin fue operado del corazón, asumió temporalmente la jefatura del Estado. Su imagen se deterioró durante los últimos años de su mandato. Los ecologistas le acusaron de haber matado fríamente a dos oseznos en una cacería y los medios de comunicación, de haber amasado una fortuna gracias a su vinculación con el sector de los hidrocarburos. En marzo de 1998, Yeltsin lo cesó, pero en agosto de aquel año, tras la crisis económica que hundió el rublo, volvió como jefe de gobierno en funciones, aunque el parlamento no le ratificó en su cargo. En mayo de 2001, fue nombrado embajador en Ucrania, donde permaneció hasta junio de 2009. Desde Kiev le tocó lidiar con las "guerras" entre Gazprom y los dirigentes ucranianos a causa del suministro y los precios del gas. Al margen de su posición oficial, Chernomyrdin no aprobaba la política del "arma energética" que con tanto fervor practicaron Putin y Gazprom en época de altos precios de los hidrocarburos. Esta corresponsal fue testigo de cómo, en una ocasión, con tono paternal, el veterano político advirtió a los dirigentes de Gazprom que el intento de monopolizar todas las rutas de suministro de gaz podían acabar ahuyentando a los amigos de Rusia como Kazajistán.