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Irán asegura que Sakineh está en "perfecto estado de salud"

En las últimas horas, EE UU, Reino Unido y la UE habían presionado a Teherán para evitar la ejecución de la mujer, acusada de adulterio y asesinato. - Se da por hecho que la ejecución no será hoy

La iraní Sakineh Mohammadi Ashtianí sigue viva y no será ejecutada hoy. Así ha informado el Comité Internacional contra la Lapidación, la ONG que lleva meses velando por la vida de esta iraní condenada por adulterio y asesinato y que ayer alertó de que esta madrugada iba a ser ahorcada en la prisión de Tabriz. No obstante, alerta de que el peligro de que Sakineh muera a manos del Estado sigue vigente. La agencia iraní Irna cita a fuentes gubernamentales que aseguran que la mujer se encuentra "en perfecto estado de salud" y que el proceso "sigue su curso".

"Sakineh no ha sido ejecutada hoy. La hora de las ejecuciones ha pasado ya, por tanto no va a ser hoy [la ejecución]. Pero el peligro se mantiene y puede llegar en cualquier momento", ha declarado a la agencia France Presse Mina Ahadi, portavoz del Comité Internacional contra la Lapidación, la ONG con sede en Alemania que lucha para la erradicación de este tipo de ejecuciones en el mundo y que ha centrado su foco últimamente en esta iraní de 43 años, madre de dos hijos, condenada por adulterio y el asesinato de su marido en un proceso que estima plagado de irregularidades. Ahadi citaba a fuentes de la ONG en Irán.

Ante la posibilidad de que Sakineh fuese hoy ahorcada en la prisión de Tabriz, como alertó ayer el propio Comité contra la Lapidación, varios países habían incrementado la presión sobre el régimen de los ayatolás para evitar la ejecución. En las últimas horas, EE UU y Reino Unido sumaban sus voces a las de otros gobiernos y colectivos que claman contra la muerte de Sakineh, cuya condena a morir lapidada desató una ola de indignación internacional. Según el Comité contra la Lapidación, ayer se dio la orden a la prisión donde está recluida para que se proceda a su ejecución, que estaba prevista a las 4.53 horas, hora iraní (2.23 horas en España), una vez terminada la primera oración. Según el Comité, pasada esa hora, no se ha producido el ahorcamiento, por lo que dan por hecho que no será hoy. El ministro de Exteriores Bernard Kouchner ha hablado por teléfono con su homólogo iraní y asegura que aún no hay veredicto. William Hague, el responsable de estas funciones en Gran Bretaña, ha advertido que esta ejecución "dañaría la imagen de Irán" y afectaría a sus relaciones internacionales.

Esta madrugada, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se ha declarado "profundamente preocupada" por las informaciones sobre la inminente ejecución de Sakineh, por lo que, en un comunicado, pedía al Gobierno iraní que suspendiese "inmediatamente" la ejecución. Al tiempo, la jefa de la diplomacia estadounidense criticaba que "los dirigentes iraníes han incumplido, una vez más, su obligación de proteger los derechos fundamentales de sus propios ciudadanos, sobre todo de las mujeres". Finalmente, aseguraba que "el caso de la señora Ashtiani no se ha desarrollado con transparencia ni con las debidas garantías procesales establecidas por las leyes iraníes y nos preocupan las informaciones sobre confesiones obtenidas bajo coerción y sobre otros malos tratos".

También el Foreign Office británico se unía a las voces contra la ejecución de Sakineh. El ministro de Exteriores británico, Alistair Burt, habló por teléfono con el representante iraní en Londres, Safar Ali Eslamian Koupaei, para presionar a Teherán contra la ejecución, que considera "inaceptable", pero el diplomático no confirmó si las informaciones del Comité contra la Lapidación eran ciertas. Ayer, fue la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, quien instó a Teherán a detener la "inminente" ejecución y a conmutar la sentencia "inaceptable".

Con el fin de reclamar la atención mundial sobre el caso, el Comité contra la Lapidación convocó ayer en Bruselas una marcha y en París una concentración en una placita cercana a la Embajada de Irán. "Sabemos ya, por gente de la prisión sobre el terreno y por periodistas locales, que la Corte Suprema ha enviado una carta a la prisión de Tabriz autorizando ya la ejecución", aseguró ayer Armin Arefi, periodista franco-iraní, uno de los asistentes a la concentración parisina. "Los miércoles son los días de las ejecuciones en Irán", añadió este periodista, que ha estado en contacto directo con Sajad Ghaderzadeh y Houtan Kian, el hijo mayor y el abogado de la mujer, respectivamente, hasta el pasado 10 de octubre, día en que fueron detenidos.

Un proceso irregular

Ashtianí, de 43 años, ha sido víctima de un proceso irregular y confuso. Fue condenada a morir lapidada en 2006 por haber cometido adulterio, considerado un delito en Irán. Tras agotar todos los recursos posibles, su entonces abogado, Mohammad Mostafaeí, hizo pública su situación en julio, atrayendo la atención mediática mundial. En una entrevista concedida a EL PAÍS, Mostafaeí explicó que el caso estaba "plagado de irregularidades".

Para empezar, la mujer, que se quedó viuda en 2004, ya había sido previamente juzgada por mantener "relaciones ilícitas" (en Irán todas las relaciones sexuales fuera del matrimonio son ilícitas) y condenada a 99 latigazos. Pero durante el juicio por el asesinato de su marido, en el que ella no estaba imputada, un juez acusó a Sakineh de adulterio, al asegurar que esas relaciones ilícitas se produjeron antes de la muerte del esposo. Fue condenada a morir lapidada.

La movilización internacional arrinconó entonces a las autoridades iraníes. Desde el pasado verano, y a raíz de que el poder judicial aceptara la revisión del caso, responsables políticos y judiciales han hecho declaraciones confusas y contradictorias, dando la impresión de que Ashtianí fue cómplice del asesinato de su marido.

Kian y Ghaderzadeh, tal y como recordaba ayer Arefi, se encuentran detenidos desde que se reunieran con unos periodistas alemanes del diario Bild. "Mi defendida se ha convertido en un chivo expiatorio para los partidarios de la lapidación y quienes buscan vengarse de la prensa y los dirigentes occidentales", declaró Kian a este diario en una entrevista poco antes de su detención.