Obama asistirá en Lisboa a la cumbre con la UE que se canceló en Madrid

El Gobierno estadounidense busca reforzar los lazos con Bruselas

Estados Unidos y la UE celebrarán una cumbre el 20 de noviembre en Lisboa para abordar principalmente asuntos económicos y de seguridad. El presidente Barack Obama participará en la reunión junto con los líderes europeos Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y José Manuel Barroso, de la Comisión Europea. El encuentro intentará recomponer el clima de distanciamiento que se había producido en las relaciones transatlánticas tras la cancelación de esta cumbre por parte de Washington prevista para el pasado mayo en Madrid.

La posibilidad de aplazar la cumbre EE UU-UE hasta noviembre y que tuviera lugar en Lisboa ya había sido insinuada como una posibilidad desde las máximas instancias de la Comisión el pasado febrero. Entonces, ya se tenía en mente la celebración de la cumbre de la OTAN que se desarrollará en la capital portuguesa los días 19 y 20 de noviembre y a la que también acudirán los principales mandatarios europeos y estadounidenses.

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Esta será la primera reunión que tiene lugar entre Estados Unidos y la UE tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el pasado 1 de diciembre, que potencia la capacidad de acción de la UE, aumenta los procedimientos democráticos en la toma de decisiones y da a la Unión una voz única para las relaciones exteriores.

En el curso de su visita a Praga, en abril de 2009, donde pronunció un memorable discurso a favor de la eliminación de las armas nucleares, Obama había expresado su preocupación por la multiplicidad de dirigentes europeos. Después en la cumbre sobre cambio climático, en Copenhague, los líderes europeos se vieron notablemente marginados de las negociaciones dominantes, principalmente por las mantenidas entre Estados Unidos y las potencias emergentes, especialmente China.

La crisis económica volvió de nuevo a forzar el entendimiento entre ambas orillas del Atlántico, sobre todo a raíz de la debacle sobre temas económicos en mayo pasado. En aquellas jornadas, la intervención de Obama fue determinante para convencer a los líderes europeos, especialmente a la canciller alemana, Angela Merkel, de que aprobaran el instrumento de rescate para países en dificultades que, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, ascendió a 750.000 millones de euros y fue el primer gesto que logró apaciguar los mercados.

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La crisis financiera y económica había provocado una sensible depreciación del euro en relación con el dólar que llegó a inquietar seriamente a Washington. Los intercambios comerciales entre la UE y Estados Unidos alcanzan los 4,28 billones de dólares, lo que supone "la relación económica más integrada y duradera del mundo", según la UE.

En la UE existe cierta preocupación por la posible marginalización del eje transatlántico a costa del Asia-Pacífico, que es la que Obama quiere promocionar. En su comunicado, la Casa Blanca afirmó que "Estados Unidos no tiene un socio más fuerte que Europa para hacer avanzar la seguridad y la prosperidad en el mundo".

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