Buenos dias.Como decia el gran Camilo José Cela "A siete años de un suceso, el suceso ya es otro". Aún no ha llegado el día 6, y ya nos encontramos parlando de las catalanas, bendita era digital y sus avances.Sin mas rodeos mi pregunta para vosotros es la siguiente: Si Brown esta tan desprestigiado como nuestro Zapatero, por analogía Rajoi debería de ser tan popular como Camerón, pero nada mas lejos de la realidad, y donde esta nuestro Clegg español, en fin: ¿Alguien piensa que este nuevo fenomeno tripartidista britanico ayudara a formaciones llamadas a ser el el tercer partido (tipo UPYD o IU) o por el contrario todo esto quedara en simple anecdota?PD: En mi pregunta tened bien en cuenta nuestro colorido panorama político añadiendo a la equacion las fuerzas nacionalistasgracias
No comparemos a los Lib Dems con UPyD, por todo lo que queramos. Los Lib Dems están desde siempre, pero la democracia burguesa (lo digo con ironía), a través de un sistema electoral perverso, impide que eso tenga implicaciones reales. Los Lib Dems son las víctimas principales del sistema electoral (algo así le ocurrió a Bayrou), pero no desaparecerán, a diferencia de lo ocurrido a Bayrou:“[for] Liberals. The Tories were always "wicked" (which made them sound enticing, I thought). Labour, though less morally vile, was class-based, collectivist, anti-local. We Liberals were better people: we believed in real freedom and were proud of knowing nothing about economics.” Charles Moore lo dice con malas intenciones, pero es verdad. Es una buena descripción de lo que significa ser liberal o Liberal, con “l” minúscula o “L” mayúscula, igual da, sea en el sentido en el que Cameron se lo comenta a Andrew Rawnsley en el ‘Observer’ de hoy. Lo que no es cierto es que los Liberales no saben de economía. Vince Cable es el mejor Chancellor of the Exchequer que podría existir, y el Manifiesto de los Lib Dems es el más detallado en cuanto a política macroeconómica.Otra buena forma de ver a Clegg, por Matthew Parris: “Over the years I’ve tried to follow the remarks, guarded or unguarded, of the Lib Dem leader; and the body language too. Ideologically, Mr Clegg is not far from the Conservative centre-left, but he has a distaste (more Dutch than it is left wing) for the Tory association with class and privilege; he thinks that culturally the party lacks instincts of fairness. I doubt he particularly admires Mr Cameron or feels much personal warmth towards him, but his overall attitudes towards the Tories are better described as irritable than murderous. With Labour it’s different. Mr Clegg, I believe, sees no reasons other than historical ones why the modern Labour Party should even exist. He thinks Labour has traduced and betrayed progressive politics and that there are strands in its DNA — the old Left, the trade union links, the inborn, knee-jerk collectivism, the State-authoritarianism and the suspicion of individual liberty — that condemn it for ever to lead Britain’s centre-left astray. Ideologically, Mr Brown embodies that genetic inheritance. Personally, Mr Clegg can’t stand him. … And in the background, as two centre parties, one a little to the left and the other a little to the right, fought for the zeitgeist of the dawning era, would be heard the distant bangs and crashes and occasional screams of a Labour Party tearing itself apart. And that, to Nick Clegg’s ears, would be the sweetest music of all.”.Observado desde el otro lado del canal, « Ces derniers jours, Nick Clegg, chef du troisième parti aux Commons, les « lib-dem », fait une percée dans l’opinion. Clegg, âgé de 43 ans, est un centriste de gauche, un Dany Cohn-Bendit qui s’habillerait à Savile Row : pro-européen, partisan de l’amnistie des travailleurs immigrés illégaux, antinucléaire, il est le plus radical des trois centristes qui s’affrontent. » (Alain Frachon, ‘Le Monde’).
Creo que a la hora de establecer una analogía hoy en España, no estaría de más acordarse de la Alemania de hace años. De evocar un logro recordaría el de la Ostpolitik de Willy Brandt.
En cuanto a las innovaciones que plantea el candidato inglés Nick Clegg, no me atrevo a opinar. Pero no creo que tenga el carisma ni objetivamente, la situación para fotalecer Europa.
(Estoy recordando la oposición de De Gaulle, desde un país que no era cliente de EEUU))
No he leído su programa, pero en este sentido he de comentar que se ha visto dar pasos concretos a Sarkozy, y no tuve la necesidad de leerlo. No me desconcertó.
De cualquier forma, se aprecia cierta lentitud en cuanto a los cambios de liderazgo, respecto a EEUU.
Y no me parece adecuado camuflar la pereza con cierto aire de novedad. Así como existe una confluencia de intereses entre la cultura empresarial y la ciudadanía que apoya a Obama, no aprecio a los posibles beneficiarios de la política de Clegg. ¿Están todos en casa, o también se encuentran entre los vecinos?
No veo la relación con las Elecciones catalanas, ni por asomo. ¿Voluntad de darle empaque de Estado a un tema regional? ¿Complejo de Edipo? Esas elecciones podrán influir en el Gobierno Central, pero no van a ser un asunto decisivo en las próximas Generales.


























































