El tercero en discordia
Cuando se desentrañan un poco las encuestas se observan fenómenos interesantes, reveladores de una fuerte corriente de fondo, como es el tirón de los liberal demócratas entre los jóvenes que se han venido absteniendo en anteriores elecciones. Los nuevos votantes, sin adscripción partidista precisa y muy apegados a las nuevas tecnologías, se decantan por Clegg en masa. Es un fenómeno que tiene algo del entusiasmo que suscitó Obama en las primarias frente a la fuerza de Hillary Clinton entre los votantes tradicionales.
Ahora intenta evitar que un exceso de euforia entre sus partidarios corte súbitamente la marea. Y no quiere ni oír el nombre de Barack Obama, aunque la comparación tiene sus fundamentos. Como Obama, es el candidato menos tradicional y con una biografía mejor adaptada al mundo global. Le ha robado a Cameron la idea del cambio, tal como hizo Obama con Clinton. Pero a la afinidad de ideas y propuestas con Brown le corresponde una enorme coincidencia en imagen, edad y actitudes con Cameron, algo que perjudica directamente al conservador.


























































