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De agravio árabe a gesto de protesta mundial

El gesto de arrojar calzado supone una de las mayores ofensas en la cultura árabe.- El periodista iraquí Muntazer al Zaidi lo popularizó cuando arrojó uno de sus zapatos a George Bush

Lanzar un zapato a otra persona, gesto conocido popularmente como zapatazo, se ha convertido en un acto de protesta en todo el mundo, sobre todo desde que el periodista iraquí Muntazer al Zaidi arrojase uno de los suyos en diciembre de 2008 contra el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como protesta por la invasión de las tropas estadounidenses en su país. "Éste es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro", espetó entonces al Zaidi al mandatario estadounidense.

En aquella ocasión, Muntazer al Zaidi admitió haberlo hecho con premeditación, ya que arrojar un zapato a cualquier persona es una de las mayores ofensas en la cultura árabe. De hecho, en Irak la tradición popular dice que no hay mejor forma de acabar con los escorpiones que sacudirles con la suela de la zapatilla.

El periodista iraquí, a pesar de sufrir castigos durante el tiempo que pasó detenido y enfrentarse a una pena de tres años de prisión, de los que luego cumplió solo nueve meses, se convirtió en un héroe nacional en su país. La gesta traspasó fronteras y apenas unos días después del zapatazo Irán convocó un concurso de lanzamiento de calzado contra caricaturas de Bush, mientras que un fabricante turco que reclama la paternidad de modelo del famoso zapato recibía cuantiosos encargos de todo el mundo. No había pasado una semana y en internet ya proliferaban los videojuegos que invitaban a hacer puntería con el rostro de Bush, el vídeo de la agresión recibió millones de visitas enYouTube y 7.000 personas se declararon fans de Al Zaidi en Facebook.

Desde entonces, los zapatazos han protagonizado otras situaciones de protesta. Un par de meses después de aquel primer zapatazo mediático, el primer ministro chino Wen Jiabao fue el objetivo de otro lanzamiento de calzado mientras pronunciaba un discurso en la universidad británica de Cambridge. El lanzador, un miembro del público, erró en el tiro y el zapato quedó lejos de Wen Jiabao, pero su osadía tuvo repercusión mediática y culminó una serie de acciones de protesta convocadas esos días en Reino Unido para condenar la política de derechos humanos de China y, especialmente, la situación del Tíbet.

En diciembre de ese mismo año, justo doce meses después del zapatazo a Bush, al Zaidi probó su propia medicina, ya que durante un acto ante la prensa en París, un partidario de la política estadounidense en Irak le arrojó un zapato.

El último de esta lista de célebres zapatazos ha llegado este lunes, cuando un hombre ha arrojado un zapato al grito de "Kurdistán libre" contra el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, durante la visita de este al ayuntamiento de Sevilla.