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La OTAN propone "explorar" una nueva alianza militar con Rusia tras el fin del escudo antimisiles

Putin asegura que la decisión de Obama es "valiente" y congela sus medidas de respuesta en Kaliningrado

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha tendido la mano a Rusia después del paso dado ayer por la Administración de Barack Obama de renunciar a construir su escudo de defensa en Polonia y la República Checa, un proyecto percibido como una amenaza por el Kremlin. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha reconocido que el gesto del presidente estadounidense es "acertado y valiente".

Ante el nuevo rumbo que han tomado las relaciones diplomáticas entre Occidente y Rusia, Rasmuseen ha propuesto "explorar" posibilidades para conectar los sistemas antimisiles de EE UU, la OTAN y Rusia. El secretario general además ha querido pasar página con el legado de George W. Bush y ha instado a "un nuevo comienzo" en sus relaciones basado en el "realismo" de las amenazas comunes, como la proliferación nuclear.

De hecho, Rasmussen ha instado a los rusos a "presionar a Irán para detener sus aspiraciones nucleares". "Nuestras naciones y fuerzas sobre el terreno van a ser cada vez más vulnerables a los ataques con misiles de terceros países", ha dicho en su primer gran discurso tras ser elegido secretario general aliado. Las palabras de Rasmussen llegan poco después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmanideyad, dijese en una entrevista para el canal norteamericano NBC que no necesitan armas atómicas aunque rechazó detener su programa nuclear.

Las relaciones de la OTAN y Rusia mejoraron tras el fin de la Guerra Fría pero se deterioran por la expansión de la influencia occidental en los antiguos satélites comunistas y, especialmente, tras la intervención militar de Moscú en Georgia por la separatista región de Osetia del Sur.

El enviado ruso a la OTAN, Dmitry Rogozin, ha dado la bienvenida al discurso de Rasmussen: "Ha sido muy positivo, muy constructivo y tenemos que analizarlo juntos para compartir propósitos para el comienzo de una nueva cooperación entre la OTAN y Rusia".

Decisión valiente para Rusia

Un día después del anuncio de EE UU de que suspende sus planes para instalar un escudo antimisiles en el Este de Europa, que era percibido como una amenaza por Moscú, han llegado las declaraciones del primer ministro ruso, Vladímir Putin, quien ha declarado que espera nuevas decisiones "acertadas y valientes" de Obama.

"La última decisión del presidente Obama, que anuló los planes de emplazar un tercer escalón de defensa antimisiles en Europa, nos anima y tengo una gran esperanza en que tras esta decisión tan acertada y valiente se produzcan otras", ha dicho Putin durante un foro de inversiones en Sochi, según informa la agencia Interfax.

El jefe del Gobierno ruso ha indicado que Moscú en particular espera "la derogación total de todas las restricciones para la colaboración con Rusia y para la transferencia de altas tecnologías a Rusia". Tambíen confía en que se eliminen las barreras que todavía impiden el ingreso de su país, Bielorrusia y Kazajistán en la Organización Mundial del Comercio.

Putin ha indicado que los "rudimentos de la vieja época" entorpecen la cooperación entre Rusia y EE UU. Tras el anuncio de la administración estadounidense, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, propuso incluir a otros países europeos en un nuevo sistema contra la proliferación de misiles y armas de destrucción masiva.

Congelación de medidas militares

De esta forma, Rusia ha recogido el guante de Obama y ha decidido congelar las medidas de respuesta que incluían el emplazamiento de cohetes Iskander en Kaliningrado, enclave ruso en el Báltico, según ha afirmado hoy una fuente diplomático-militar rusa, citada por la agencia Interfax.

"En Moscú estudian las nuevas iniciativas estadounidenses en materia de defensa antimisiles (...) El conjunto de medidas que se planeaba adoptar en respuesta al despliegue en Europa de elementos del escudo antimisiles será congelado y, posiblemente, descartado totalmente", ha explicado la fuente.

En noviembre del año pasado, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, advirtió que desplegaría cohetes tácticos en respuesta a la instalación del escudo antimisiles de EE UU en Europa del Este. Los sistemas móviles Iskander (SS-26 Stone, según la clasificación de la OTAN) están dotados de cohetes tácticos con un alcance de entre 50 y 300 kilómetros y pueden portar distintas cargas de hasta 480 kilogramos.