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EE UU rearmará al Golfo si Irán consigue la bomba

Hillary Clinton insiste en la vía diplomática para zanjar la cuestión atómica pero asegura todo el apoyo militar a los vecinos de Teherán

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha enviado un mensaje en términos muy claros a Irán. Si el régimen de los ayatolás persiste en su intención de fabricar la bomba atómica, Estados Unidos armará a los vecinos de la zona del Golfo Pérsico, ampliando su "paraguas de defensa" en la región. No cerró Clinton todavía la puerta a la solución mediante el diálogo del litigio sobre el programa nuclear iraní, pero mostró su ángulo más duro contra Teherán desde que está al frente de la diplomacia estadounidense y dejó en evidencia el creciente pesimismo de Washington sobre la posibilidad de una salida negociada de este problema.

"Mantendremos la puerta abierta [para negociar] pero también hemos dejado muy claro que actuaremos, como he dicho una y otra vez, para mejorar la defensa de nuestros socios en la región", declaró Clinton en Bangkok (Tailandia), donde se encontraba este miércoles como parte de una gira por Asia. La secretaria de Estado expuso el mensaje que quiere que reciba Teherán. "Si EE UU extiende un paraguas defensivo en la región, si hacemos más para apoyar la capacidad militar de los países del Golfo [Pérsico], es improbable que Irán sea más fuerte o seguro porque no serán capaces de intimidar y dominar como creen que podrán cuando tenga un arsenal nuclear".

Las declaraciones de Clinton no son sólo una advertencia a la república islámica si no que parecen esbozar la estrategia que piensa poner en práctica la Administración Obama para lidiar con el riesgo de un Irán nuclear. En ese sentido, el mensaje de la secretaria de Estado parecía llevar implícito el reconocimiento y aceptación de que Teherán se haga con el arma atómica. Israel tardó muy poco tiempo en hacerse eco de esa posibilidad. Calificó de error los comentarios de Clinton y declaró que parecía que EE UU había renunciado a impedir la nuclearización de Irán.

Ante tales interpretaciones, la jefa de la diplomacia estadounidense salió rápidamente al paso y quiso aclarar que sus palabras no representaban cambio alguno en la política de la Administración Obama, que es la de conseguir por vías diplomáticas el control internacional del programa nuclear iraní. Desde su llegada al poder, el presidente Barack Obama estableció cambios significativos con respecto a su predecesor George W. Bush, quien se negó a entablar contactos directos con el régimen hasta que éste no suspendiera el enriquecimiento de uranio, que Teherán insiste en que es exclusivamente para fines civiles.

Pero el cambio de política en Washington no se ha visto correspondido con apertura ni ofertas de diálogo por parte del presidente Mahmud Ahmadinejad. Tras las polémicas elecciones presidenciales iraníes del pasado 12 de junio, en las que Ahmadinejad renovó mandato bajo una fuerte protesta popular, el departamento de Estado norteamericano ha dejado claro que su oferta de diálogo tiene fecha de caducidad. No dijo cuál es el periodo límite, pero sí que lo había. Los analistas sospechan que Irán está comprando tiempo cuando boicotea el avance hacia negociaciones sustanciales.

No es Irán el único frente sobre el que Clinton se ha pronunciado durante su gira asiática. Corea del Norte debe poner fin de forma "total e irreversible" a su programa de armas nucleares o de lo contrario enfrentará un mayor aislamiento y la "presión implacable" de las sanciones internacionales, declaró. En opinión de la secretaria de Estado, el camino para Corea del Norte sería mucho más "positivo" si accediese a cumplir las sanciones recientemente impuestas por Naciones Unidas. "Hemos dejado bien claro a los norcoreanos que si ellos acceden a una desnuclearización irreversible, Estados Unidos y nuestros asociados llevaremos a cabo un paquete de incentivos y oportunidades que darán al pueblo de Corea del Norte un futuro mejor", dijo Clinton tras reunirse en la ciudad turística de Phuket (Tailandia) con sus colegas de China, Rusia, Japón y Corea del Sur, los otros países involucrados en las conversaciones sobre el futuro de Corea del Norte.

Sin abandonar el espinoso tema atómico, Hillary Clinton manifestó su preocupación por la posible transferencia de tecnología nuclear desde Corea del Norte a Myanmar. "Nos inquieta la transferencia de tecnología nuclear", dijo escuetamente Clinton. Preguntada sobre si quería decir desde Corea del Norte a Myanmar, la secretaría de Estado dijo: "Sí". Las palabras de Clinton llegan un día después de que expresase su preocupación sobre la posibilidad de lazos militares entre ambos países, los cuales son objetivo creciente de las críticas de Washington.