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Asesinado el ministro de Seguridad de Somalia en un atentado suicida

Otras 24 personas mueren en el ataque, reivindicado por el grupo islamista Al Shabab

El ministro de Seguridad de Somalia y otras 24 personas han sido asesinadas este jueves en uno de los atentados suicidas más mortíferos registrados en ese país del Cuerno de África. El ataque ha sido reivindicado por la organización islamista Al Shabab, vinculada a la red terrorista Al Qaeda. Según algunos testigos, tres hombres hicieron estallar su vehículo cuando el ministro, Omar Hashi Aden, y otros funcionarios se disponían a entrar en un hotel de la ciudad de Baladwayne, en el centro del país.

Aden era una figura clave en la ofensiva del Gobierno somalí contra los rebeldes radicales, que controlan gran parte del sur de Somalia y quieren imponer una versión rigorista de la ley islámica o sharia. El ministro, precisamente, se encontraba desde comienzos de junio en Baladwayne, donde dirigía una operación contra El Shabab, que cuenta con cientos de combatientes extranjeros en sus filas.

Varios miembros del Gobierno también han muerto en el ataque, como el ex embajador en Etiopía, Abdikarin Farah Laqanyo. Una emisora local asegura que el alcalde de la ciudad, Yusuf Ahmed Hagar, se encontraba en el edificio aunque ha conseguido salvarse. Un tendero cuyo comercio está cerca del hotel aseguró que salía bastante humo del edificio, que las fuerzas gubernamentales comenzaron a disparar después de la explosión y que decenas de cadáveres destrozados estaban dispersados por las calles. Fuentes hospitalarias señalan que la bomba ha matado al menos a 25 personas y ha herido a 38.

"Uno de nuestros muyahidines ha realizado este ataque sagrado y el denominado ministro de Seguridad y sus hombres han muerto", ha asegurado un portavoz de Al Shabab. La organización islamista ha dejado al menos 300 muertos desde mayo, en una escalada de atentados para intentar derrocar al presidente somalí, jeque Sharif Ahmed.

Los países occidentales, algunos de los países vecinos de Somalia y el Gobierno temen que el caos reinante aliente la llegada de más combatientes extranjeros para llevar a cabo la guerra santa en el país, aumentando los riesgos para la región. "Al Qaeda considera a Somalia un lugar estratégico, quieren hacer un refugio seguro para los criminales", manifestó el presidente Ahmed durante una conferencia de prensa. "Ésta es una guerra internacional contra los somalíes, pedimos al mundo que nos ayude a luchar contra los terroristas internacionles".

Al Shabab, aliados con el grupo Hizbul Islam, controlan la mayor parte del sur de Somalia que hace frontera con Kenia y partes de la región central. El grupo, además, resiste desde hace tiempo los intentos de las fuerzas gubernamentales de expulsarlos de la capital.