Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La periodista Roxana Saberi se defiende ante los tribunales iraníes

Su abogado se muestra "esperanzado y optimista" sobre una reducción de condena por espionaje

La periodista irano-estadounidense Roxana Saberi, condenada a ocho años de cárcel por la justicia iraní por espiar para Estados Unidos, ha acudido hoy a un tribunal de apelaciones para defenderse.

Abdolsamad Khorramshahi, uno de los abogados que defiende a Saberi, ha declarado que se siente "esperanzado y optimista" sobre que haya "un cambio notable en su veredicto" tras las cinco horas de declaración de su cliente a puerta cerrada. "Mi colega y yo hemos podido defender a nuestra clienta en una atmósfera favorable. Nuestra clienta, además, ha tenido suficiente tiempo para defenderse".

Saberi, que creció en Dakota del Norte (Estados Unidos) fue condenada el mes pasado después de una audiencia que duró 15 minutos y durante la cual no se le dio tiempo para defenderse.

El caso ha provocado tensiones entre Estados Unidos e Irán en un momento en que el presidente estadounidense, Barack Obama, ha declarado su voluntad de establecer una relación más fluida con Teherán. Washington defiende que los cargos contra la periodista no tienen fundamento y reclama su puesta en libertad.

Irán ha prometido que el caso será revisado completamente en el tribunal de apelaciones y ha insistido en que se permitirá a Saberi una defensa completa. Autoridades iraníes han sugerido que la condena podría reducirse.

Saberi se trasladó a Irán hace seis años para trabajar como periodista freelance para medios estadounidenses y británicos. Las autoridades iraníes dijeron en un principio que Saberi estaba en prisión por comprar una botella de vino, un delito que en Irán se castiga con una multa y varios latigazos. Posteriormente, el ministerio de Exteriores dijo que la encarcelación de la periodista se debía a que Saberi trabajaba sin credenciales de prensa. La periodista vive en Irán desde 2003, y las autoridades le retiraron las credenciales en 2006, pero continuó escribiendo sin permiso, según ha explicado el Comité para proteger a los periodistas. Cuando la detuvieron en enero, no se presentaron cargos formales contra ella. El 9 de abril, se supo que Saberi había sido acusada de espionaje.