Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La izquierda, a salvar el mercado

Siete líderes mundiales celebran una cumbre progresista en Chile

Reunidos con el reto de encontrar respuestas globales para afrontar la crisis que vive hoy el capitalismo, comenzaba en la noche de ayer, en Viña del Mar, a cien kilómetros de Santiago, la sexta Cumbre de Líderes Progresistas, en la que participan los presidentes o jefes de Gobierno de siete países: José Luis Rodríguez Zapatero, que llegará hoy temprano; el británico Gordon Brown; Cristina Fernández, de Argentina; Lula da Silva, de Brasil; el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, y el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez.

La anfitriona, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, invitó a los gobernantes a una cena privada en la residencia de verano presidencial, de Cerro Castillo, a pocos metros del hotel Miramar, donde se reunirá hoy la Cumbre Progresista, con una custodia de unos 3.000 policías.

De la reunión se espera que surja un mensaje orientador de estos líderes hacia las filas progresistas, en una declaración de la reunión en vísperas de la reunión del G-20.

Con el telón de fondo de una crisis que muchos consideran como la más severa del capitalismo desde los años treinta, los gobernantes podrán dialogar en público y en privado -incluso sin la presencia de sus asesores más cercanos, que entre sí se llaman familiarmente sherpas- para apuntar hacia una recuperación de las economías que incorpore la preocupación medioambiental, con políticas contracíclicas desde el Estado que aminoren los costes sociales de la recesión y eludan las tentaciones proteccionistas y populistas, según fuentes de la cumbre.

Cambios a Bretton Woods

Entre las reformas globales que se han discutido en los días previos y en el seminario de Policy Network e Instituto Igualdad, Respuesta a una crisis global: hacia un futuro progresista, que ayer reunió en Viña del Mar a unas 250 personas de la red progresista mundial que acompaña la cumbre, figuran propuestas de cambios a las instituciones surgidas en Bretton Woods. La mayoría de los asistentes a este seminario, cuyas ponencias y conclusiones se entregarán a los líderes que acudieron a la cumbre, son intelectuales, ministros, asesores y ex autoridades de Gobiernos de centro-izquierda de 17 países y cuatro continentes.

Aunque el progresismo vive un momento único en su historia, con el Gobierno demócrata de Barack Obama en Estados Unidos y presidentes de signo progresista en la mayoría de los países de América Latina y algunos de Europa, esto no significa que tenga su garantizado su futuro. Al inaugurar el seminario previo, lord Giles Radice, presidente de Policy Network, llamó a los progresistas a evitar caer "en la autocomplacencia porque se han caído los mercados", porque esto no significa "que nos votarán al centro-izquierda", y recordó que en el siglo pasado la crisis del treinta condujo a Gobiernos como el de Hitler.

También los chilenos que intervinieron llamaron a la prudencia. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, pidió no apresurarse a festejar "el fin de una era (...) porque puede volver", sino se realizan cambios estructurales.

Hacia un capitalismo igualitario

Para el secretario de Estado de Trabajo y Pensiones del Reino Unido, James Purnell, que también intervino en el seminario, nuevamente "la socialdemocracia tiene que salvar al capitalismo del capitalismo". Pidió no enterrarlo ni elogiarlo, sino cambiarlo, apuntando hacia un capitalismo más igualitario y donde el poder se distribuya.

El asesor del presidente Lula, Marco Aurelio García, se refirió a los progresistas ausentes en esta cumbre -la mayoría latinoamericanos- y pidió "respetar nuestras diferencias", que consideró como un síntoma de "diversidad". El progresismo, sostuvo, debe respetar, dialogar y entender a "los otros progresismos". También puso sobre la mesa otro concepto clave para los latinoamericanos que asisten a la cumbre, la integración.

La visión que predominó en el seminario progresista es que la crisis es más amplia que una recesión económica, porque se sumó a los efectos previos del sobrecalentamiento global y al déficit de gobernabilidad de la globalización. Más claros en el diagnóstico que en las respuestas, existía consenso en que la crisis es una oportunidad para la construcción de respuestas globales y concertadas.

Las cumbres progresistas, que comenzaron en 1999 por el entonces presidente Bill Clinton, se han transformado en el mayor foro mundial de las corrientes progresistas, un concepto flexible, que abarca desde las socialdemocracias hasta las coaliciones de centro-izquierda. Esta cumbre es la primera de este foro que se realiza en América Latina.

Dos de los visitantes, Gordon Brown y Joseph Biden, realizarán visitas de Estado a Chile, además de participar en la Cumbre Progresista.