Primera ejecución en Estados Unidos tras la moratoria del Supremo
El reo, acusado de asesinato, ha muerto mediante la inyección letal
El Estado de Georgia ha aplicado esta madrugada la pena capital a un preso acusado de asesinato. Esta ejecución se convierte así en la primera en todo el país desde que la Corte Suprema pusiese fin el mes pasado con la moratoria sobre la pena de muerte.
Varios testigos han afirmado que Earl Lynd, de 53 años, ha muerto por inyección letal en una prisión en el centro de Georgia a las 01.51, hora española.
El hombre fue condenado a muerte por el asesinato de su novia, a la que disparó tres veces en la cabeza y en la cara en diciembre de 1988. A continuación la enterró en una fosa de poca profundidad cerca de Tifton, en el sur de Georgia. Poco después, mientras conducía por Ohio, presuntamente disparó y asesinó a otra mujer, pero no ha sido declarado culpable de este segundo crimen, según la oficina del fiscal del Estado.
Minutos antes de la ejecución el Tribunal Supremo de EE UU había rechazado la solicitud presentada por los abogados del preso para que se conmutara el castigo.
Inicio y fin de la moratoria
En septiembre del año pasado el Supremo había suspendido la aplicación de la inyección letal después de que dos condenados a muerte alegasen que dicho castigo era cruel e inhumano y, por lo tanto, inconstitucional.
Ralph Blaze, condenado a muerte por matar a dos agentes de policía en 1992, y Thomas Bowling, por asesinar a una pareja después de un accidente de tráfico en 1990, presentaron una demanda contra el Estado de Kentucky en 2004 por considerar que la inyección letal a la que se enfrentaban, aplicada en tres fases, representaba un "riesgo innecesario". El tribunal de Kentucky desestimó su demanda, pero sus abogados decidieron llegar al Supremo.
Sin embargo, este alegato fue rechazado por la Corte Suprema de Estados Unidos a mediados de abril de este año y puso fin a lo que constituyó una virtual moratoria en la aplicación de la pena capital.
La inyección letal
Hace 30 años que EE UU aplica el método de la inyección trifásica como una alternativa en apariencia menos dolorosa a la electrocución. Primero se administra un anestesiante, luego un paralizante y, por último, una solución de cloruro de potasio que hace que el corazón deje de latir y que, si se administra sin la correcta dosis previa de anestésicos, provoca una insoportable quemazón.

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