Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ONU alerta de una crisis humana en Basora por los combates entre chiíes

El Gobierno iraquí amplía el ultimátum y ofrece recompensas a los milicianos de Al Sáder que se rindan

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ha extendido hasta el 8 de abril el ultimátum para la rendición de los milicianos del clérigo chií Múqtada al Sáder con los que se enfrenta en la ciudad de Basora. Incluso ha ofrecido dinero a los guerrilleros del ejército del Mahdi -la milicia del clérigo radical- que entreguen sus armas antes de esa fecha. Mientras, siguen los combates en la zona e incluso se extienden. Hasta tal punto que la ONU alerta de que la situación humanitaria empeora en todo el país, especialmente en Basora, donde apenas se cuenta con reservas de agua para dos días.

El Gobierno sostiene que 120 rebeldes chiíes han muerto en los cuatro días que duran los combates en la región petrolera del sur de Irak. Pese a las reiteradas llamadas a la calma de un lado y otro, lo cierto es que los combates continúan. Incluso se han extendido a la ciudad de Nasiriya, entre Bagdad y Basora, los otros puntos donde se viven los enfrentamientos entre los partidarios de Al Sáder y los soldados regulares. La coalición militar encabezada por EE UU desplegada en el país ha intervenido en el conflicto por primera vez, bombardeando posiciones de los rebeldes en Basora.

Mientras, es la población la que sufre las consecuencias de unos combates desatados por el control de Basora, puerto de salida de la mayor parte del petróleo iraquí y segunda ciudad del país y que se han extendido a otras ciudades del país, como Bagdad, Nasiriya y otras ciudades del sur. De hecho, no es la escasez lo que afecta a los organismos internacionales, sino la dificultad para distribuir sus ayudas o para desplazar a su personal.

La población de la provincia de Basora, atrapada por los combates, tiene agua para dos días, según la agencia de la ONU para la Infancia (UNICEF) y el Comité Internacional de Cruz Roja, que pone el acento en la dificultad para que sus colaboradores se muevan por el país. Tampoco puede hacer su trabajo la Organización Internacional de las Migraciones, que dice que los habitantes de Basora "están encerrados en sus casas, privados de agua, electricidad y atención médica" porque no esperaban la crisis y no hicieron acopio de alimentos o agua.

Veronique Taveau, portavoz de UNICEF, ha dicho que cunde la "preocupación por la degradación de la situación humanitaria en Basora. Por el toque de queda es imposible que los trabajadores humanitarios distribuyan la ayuda que tanto necesitan los habitantes". "El acceso al agua potable es particularmente crítico. Estimamos que sólo quedan reservas para dos días", ha dicho. Ha pedido "garantías" para la distribución de agua, ya que, por ahora, es "imposible" que sus trabajadores se desplacen.

La Cruz Roja dice que la situación es también grave en Bagdad, donde algunos hospitales sufren escasez de alimentos, de electricidad e incluso de empleados, debido a los problemas de desplazamiento del personal. También ha informado de ataques a ambulancias.

Por su parte, el Gobierno intenta, sin éxito por el momento, apagar la revuelta de los seguidores de Al Sáder. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ha extendido hasta el 8 de abril el ultimátum para que los milicianos se rindan e incluso ofrece dinero a los que entreguen sus armas antes de esa fecha. El Gobierno sostiene que 120 rebeldes chiíes han muerto en los cuatro días que duran los combates en la región petrolera del sur de Irak.

Las palabras del Gobierno iraquí no han funcionado hasta ahora y los combates entre los milicianos chiíes y el ejército regular iraquí continúan. Incluso se han extendido a la ciudad de Nasiriya, también en el sur del país, donde al menos han muerto 15 personas.

Mientras, aviones de la coalición militar internacional han intervenido por primera en el conflicto, bombardeando posiciones de los chiíes rebeldes en Basora, según ha informado un portavoz militar británico. Han sido dos las misiones que han despegado para bombardear a grupos que lanzaban cohetes. No se ha especificado si los aviones que han participado eran estadounidenses o británicos.