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Miles de personas huyen de Yamena ante la retirada "táctica" de los rebeldes chadianos

El Gobierno de Idriss Déby asegura que mantiene el control de la ciudad y que ha rechazado a los insurgentes

Miles de civiles están abandonando la capital de Chad, Yamena, por el temor a los enfrentamientos entre las tropas rebeldes y el ejército controlado por el presidente, Idriss Déby. El alivio para los civiles pudieran huir se ha producido gracias a que las tropas rebeldes han iniciado una marcha atrás tras dos días de asedio a la ciudad, que no han logrado controlar. No obstante, insisten en que se trata de una retirada táctica y que volverán a cargar contra la capital para derribar a Déby.

El Gobierno de Déby ha sacado pecho tras la retirada rebelde y ha dicho que han derrotado a los 2.000 insurgentes que entraron el sábado en la capital a bordo de todo terrenos. Déby acusa al vecino Sudán de apoyar a los rebeldes con el objetivo de derribar su régimen, establecido en 1990. El ministro chadiano de Exteriores, Ahmat Allam-mi, sostiene que Yamena está bajo control del Gobierno y que "la batalla ha terminado".

Sin embargo, los rebeldes, que tachan de corrupto y dictatorial el régimen de Déby, han advertido a la población de Yamena para que abandonen sus hogares, asegurando que la retirada es táctica, sólo para reagrupar fuerzas para otro ataque. "Estamos a las puertas de la ciudad" ha dicho el portavoz de los rebeldes, Abderramán Kullamalah, a Radio France International (RFI).

Huida de Yamena

Los habitantes de la ciudad se han encontrado hoy un panorama en calma, pero al menos un helicóptero del Gobierno sobrevolaba la ciudad y se escuchaban disparos de tanto en tanto. Muchos han aprovechado la calma para huir de la ciudad, diciendo que temen un nuevo ataque rebelde. También había patrullas motorizadas del ejército moviéndose por la ciudad, en la que aún se ven las decenas de cadáveres de víctimas de los dos días de intensos combates.

Los que huyen cruzan el rio Chari hacia el vecino Camerún. Las autoridades de este país dicen que unas 15.000 personas han llegado a la ciudad de Kousseri, al otro lado del río.