La Iglesia colombiana media con las FARC para pactar una zona de encuentro

Uribe dejó a los obispos el contacto con la guerrilla tras desautorizar a Chávez

La Iglesia católica colombiana se ha puesto en contacto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para hablar de la propuesta gubernamental de crear una zona de encuentro donde negociar un acuerdo humanitario que permita la libertad de los 43 secuestrados canjeables en poder de los insurgentes.

Sin embargo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Luis Augusto Castro, ha advertido que esta gestión se está desarrollando "con discreción".

Desde finales del año pasado, cuando el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, decidió poner fin a la mediación de su homólogo venezolano, Hugo Chávez, dejó en manos de la Iglesia esta tarea. El Gobierno ofrece a la guerrilla 150 kilómetros cuadrados en cualquier parte del país, preferentemente en una zona poco poblada y sin fuerza pública.

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Uribe, junto con el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y varios ministros se reunieron el martes por la tarde con Clara Rojas y Consuelo González, las dos mujeres recientemente liberadas por las FARC, y con ellas hablaron de los lugares posibles para un encuentro con la guerrilla.

"Puede ser en la selva, en un lugar cercano a donde esté el secretariado [jefatura] de las FARC, una zona viable para lograr pronto el propósito que se busca", dijo el alto comisionado para la Paz.

Y puso sobre la mesa una nueva carta: el lugar se podría decidir en un cara a cara con Rodrigo Granda, el llamado canciller de las FARC.

Granda quedó en libertad el año pasado a petición expresa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, implicado en el proceso de diálogo porque la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que forma parte del grupo de los canjeables, tiene también la nacionalidad francesa.

Pero las cosas no son fáciles: el portavoz de esta guerrilla, Rául Reyes, en una entrevista publicada por la agencia de noticias ANNCOL, insiste en que la única posibilidad para el acuerdo es la desmilitarización de Pradera y Florida, dos municipios cercanos a Cali, la tercera ciudad del país. Pero el Gobierno se niega.

El obispo Luis Augusto Castro ha expresado su preocupación: "La propuesta [oficial] está enmarcada en lo institucional y tal vez en este momento no tiene mucho impacto entre las FARC, pero consideramos que es una salida necesaria". Así se expresó tras recibir el respaldo a su gestión humanitaria de representantes de distintos sectores económicos.

Y mientras se busca la fórmula mágica que desbloquee este atasco de posiciones inamovibles, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reiteró que la fuerza pública "no va a bajar la guardia" y seguirá combatiendo a la guerrilla de las FARC, nacida en los años sesenta. La única puerta que parece abrirse es la de un corredor humanitario. Ésta es la oferta del presidente Uribe para que una misión médica visite lo antes posible a los rehenes enfermos en las cárceles de las FARC.

Las pruebas de supervivencia de los compañeros de cautiverio de las dos mujeres liberadas y que ahora han recibido sus familiares han descorazonado e indignado a los colombianos. A través de Internet se está convocando una gran marcha en los cinco continentes contra esta guerrilla el próximo 4 de febrero.

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