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Human Rights Watch denuncia abusos contra la población no albanesa en Kosovo

La ONG pro derechos humanos afirma que hasta ocho iglesias y monasterios serbios ortodoxos han sido atacados y saqueados este año

La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha denunciado las violaciones de derechos humanos cometidas en Kosovo contra las minorías no albanesas y la falta de seguridad para los refugiados serbios y de otros grupos étnicos que pretenden regresar a sus casas, una situación que ha atribuido a la "impunidad" de que se benefician los presuntos responsables de abusos, a los que

"se ve como héroes de guerra".

"Después de una intervención de la OTAN en 1999 justificada en nombre de los Derechos Humanos, y de más de ocho años de subsecuente administración internacional, Kosovo sigue siendo un caso perdido en Derechos Humanos, en el que la violencia política, la impunidad para los crímenes comunes y políticos, la intimidación y la discrimnación son moneda común", escribe la investigadora para los Balcanes occidentales de HRW, Wanda Troszczynska-van Genderen, en un artículo publicado ayer por el diario británico The Guardian.

"Las poblaciones albanesa y serbia de Kosovo están por lo general separadas geográficamente, pero los incidentes contra la seguridad siguen siendo frecuentes en las zonas étnicamente mezcladas, incluidos los asaltos físicos, los robos y las disputas sobre la propiedad", prosigue. Por ejemplo, añade, "ocho iglesias y monasterios serbios ortodoxos han sido atacados y saqueados este año".

"Las minorías romaní, ashkali y egipcias siguen siendo vulnerables y marginadas, sujetas a discriminación y amenazas", denuncia la investigadora. Aparte, "los refugiados y desplazados serbios y de otras minorías que desean regresar a sus hogares no pueden hacerlo con seguridad y dignidad", alerta.

Según Wanda Troszczynska-van Genderen, "los Gobiernos occidentales han obligado a regresar a los albanokosovares de las minorías ashkali y egipcias" -dos grupos étnicos kosovares de origen aparenemente turco en el primer caso y egipcio en el segundo- a pesar de sus temores o "sencillamente, de su negativa a volver". "Los serbios kosovares y los romaníes, cuya repatriación ha sido desaconsejada por la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, han sido enviados a la parte de Serbia fronteriza con el norte de Kosovo", precisa.

"Los abusos contra los Derechos Humanos en Kosovo se deben en parte a la debilidad del sistema de justicia y a la falta de voluntad por parte de la administración de la ONU, desde 1999, para enfrentarse a los que utilizan la violencia política", afirma la experta. "Los fiscales para crímenes de guerra se encuentran en una posición particularmente débil", y "la falta de voluntad política, el escaso interés de los jueces y fiscales internacionales y la negativa de los jueces locales a perseguir a los sospechosos, a los que se ve como héroes de guerra, suponen que en muy pocos casos son llevados a juicio", denuncia.

Aparte, "la inadecuada protección de testigos es un importante impedimento a la justicia, especialmente para los crímenes de guerra, el crimen organizado y los ataques a minorías", advierte la investigadora de HRW. Wanda Troszczynska-van Genderen denunció también el "poco control" existente "sobre los amplios poderes de que dispone la misión de la ONU" (MINUK). "Cada vez que un defensor de los derechos de las personas se vuelve demasiado crítico con la ONU, se le retira su mandato de vigilancia a la misión y sus funciones se entregan al Gobierno provisional", lamenta.