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Reportaje:

Fuga de cerebros forzosa

Fuerzas de élite británicas secuestraron a cientos de científicos y empresarios alemanes en la Segunda Guerra Mundial

Las fuerzas de élite británicas secuestraron a cientos de científicos y técnicos alemanes antes y poco después de que acabara la Segunda Guerra Mundial, obligándoles a trabajar para distintos departamentos de Reino Unido. El objetivo británico era impedir que Alemania pudiese volver a competir internacionalmente y aprovechar el conocimiento alemán en beneficio propio, según una serie de documentos recientemente desclasificados a los que tuvo acceso el diario inglés The Guardian.

Un programa paralelo consistió, según el diario, en obligar a numerosos empresarios alemanes a viajar al Reino Unido para ser interrogados allí por sus rivales comerciales y retenerlos hasta que revelaran sus secretos.

Aunque es de dominio público que científicos y técnicos alemanes trabajaron en Estados Unidos y Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial, generalmente se asumía que habían acudido voluntariamente. Sin embargo, los documentos ahora desclasificados prueban que más de dos años después del cese de las hostilidades, las autoridades británicas seguían sometiendo a los alemanes a un programa de "evacuación forzosa".

Aunque inicialmente se trataba de descubrir los secretos militares alemanes para apoyar el esfuerzo militar contra Japón, el objetivo cambió rápidamente a medida que se configuraba la futura Guerra Fría: la estrategia intentaba impedir que los activos científicos e industriales alemanes cayeran en manos de los soviéticos. Al mismo tiempo, los británicos accedieron al conocimiento científico y técnico del país derrotado, ya que científicos trabajaron en Reino Unido, incluso para la

El diario explica que no se conoce el número exacto de personas que cayeron en manos británicas en el marco de esta estrategia, aunque en 1946 se estimaba que había 1.5000 científicos susceptibles de ser evacuados de forma forzosa, medio millar de ellos en la zona británica de Alemania. No obstante, otros documentos posteriores revelan que la capacidad organizativa sólo podría mantener a unos 600 secuestrados.

Métodos propios de la Gestapo

Los documentos, clasificados en el Foreign Office (equivalente al ministerio británico de Exteriores) como top secret, relatan, por ejemplo, el secuestro de medio centenar de científicos en Madeburgo, en la zona soviética. Los agentes británicos se presentaban normalmente sin avisar en casa del alemán y se lo llevaban, muchas veces en medio de la noche, lo que, según señala un funcionario británico en los documentos desclasificados, "recuerda mucho los métodos de la Gestapo", la policía secreta de la Alemania nazi.

En cualquier caso, nunca se cuestionó la legalidad de estas actuaciones de las fuerzas armadas británicas, ya que una proclama del gobierno militar británico

establecía que Alemania debía "suministrar los transportes, plantas, equipos y materiales de todo tipo, fuerza de trabajo, personal, especialistas y otros servicios, para su empleo en Alemania o en otras partes que decidan los representantes aliados".