Reportaje:

Jóvenes defensores de la causa de Putin

Forman parte de Nashi, un movimiento juvenil anti-europeísta y anti-estadounidense que apoya incondicionalmente las políticas del presidente ruso

Apenas rozan los 20 años pero sus firmes convicciones políticas y su apoyo incondicional al presidente de Rusia, Vladimir Putin, los convierten en aliados estratégicos de la causa del Kremlin. Según un reportaje publicado hoy por The New York Times, miles de jóvenes rusos militan en Nashi, un movimiento ideológico que en castellano significa "nuestros" y cuyo objetivo principal es instaurar en las mentes y corazones de la juventud las políticas de Putin.

Yulia Kuliyeva, con tan sólo 19 años, es una de las dirigentes del Departamento Ideológico de Nashi. Sentada en un escritorio, entrevista a los aspirantes a participar en un campamento de verano:

- "Dime algunos logros de la política de Putin"

- "La estabilización de la economía", responde la chica sentada frente a Kuliyeva, y añade: "Se han elevado las pensiones".

- "Y qué ocurre con Chechenia", pregunta Kuliyeva, para saber la opinión de la candidata sobre el conflicto separatista en el que han muerto miles de personas.

- "Chechenia se considera parte de Rusia".

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- "¿Continúa la guerra?"

- "No, todo está en calma", concluye la joven.

Desde su creación hace dos años, Nashi se ha consolidado como un instrumento de la campaña política de Putin de cara a las elecciones parlamentarias de diciembre y a las presidenciales de marzo de 2008 para adoctrinar ideológicamente a la primera generación de jóvenes mayores de edad de la Rusia post-soviética. La onda expansiva de su activismo afecta no sólo a las escuelas sino también a los medios de comunicación e incluso a la calle.

Para Nashi, los jóvenes son la "generación de Putin". Anastasia Suslova, portavoz del movimiento, lo explica: "Putin ha cambiado cualitativamente Rusia. Ha traído la estabilidad, la modernización y el desarrollo del país". No sólo lo piensa ella. La organización cuenta con diez mil militantes y reúne en sus concentraciones a unos 200.000 participantes.

Y Putin responde. Aunque el Kremlin ha intentado retratarlos como organizaciones independientes, Nashi y otros grupos afines deben su financiación y su apoyo político a su estatus como creación de la administración Putin. Pueden hacer manifestaciones, mientras que las de la oposición se prohíben y sus actos reciben una amplia cobertura de los medios de comunicación. Los de la oposición son ignorados.

Anti-europeístas y anti-estadounidenses

La ideología de Nashi va mucho más allá de la política. Promueve la tolerancia étnica y la participación en el ejército y respalda a los orfanatos, los pensionistas y los veteranos de la Segunda Guerra Mundial. De su activismo social, destacan sus campañas contra la bebida y el tabaco y mantiene una posición conservadora en temas como el aborto y el control de la natalidad advirtiendo contra el uso del preservativo.

Son anti-europeístas y anti-estadounidenses. Convencidos de que Estados Unidos pretende controlar el mundo, luchan por defender la soberanía y el poder de Rusia. Los representantes de la oposición rusa, el campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov y el escritor Eduard Limonov, son para Nashi los fascistas del país.

El presidente ruso, durante un acto en Moscú en junio de 2006.
El presidente ruso, durante un acto en Moscú en junio de 2006.AP

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