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El Papa advierte del peligro de una crisis nuclear con Irán y Corea

Benedicto XVI elude pronunciarse sobre la dimisión del arzobispo de Varsovia en su discurso ante el cuerpo diplomático

El papa Benedicto XVI ha advertido hoy de los riegos de una crisis nuclear por las pretensiones atómicas de los regímenes de Corea del Norte e Irán. En su tradicional discurso ante los embajadores acreditados en el Vaticano, el Pontífice ha trazado las líneas maestras de la política exterior de la Santa Sede y ha eludido pronunciarse sobre la dimisión del arzobispo de Varsovia Stanislaw Wielgus por su colaboración con el viejo régimen comunista.

"Se multiplican los síntomas de una crisis progresiva, vinculada a las dificultades en las negociaciones sobre las armas convencionales así como sobre las armas de destrucción masiva y, por otra parte, al aumento de los gastos militares a escala mundial". En ese contexto, Joseph Ratzinger ha reclamado a Corea del Norte que vuelva a la mesa de negociaciones y a Irán que acepte lo que ha calificado como “propuestas legítimas” para negociar su polémico plan nuclear. Frente a ello, ha aconsejado que "las cuestiones de seguridad, agravadas por el terrorismo que es necesario condenar firmemente, se traten con un enfoque global y clarividente".

Respeto al medio ambiente

El papa Benedicto XVI también ha denunciado el "escándalo" del hambre y del gasto militar que vive el mundo actual. "¿Cómo no pensar en los millones de personas, especialmente mujeres y niños, que carecen de agua, comida y vivienda", se ha preguntado el Papa para después calificar de "escándalo" el hambre existente en el mundo y "que tiende a agravarse". "Es inaceptable en un mundo que dispone de bienes, de conocimientos y de medios para subsanarlo", ha asegurado Ratzinger, para quien esa situación debe impulsar a cambiar los modos de vida y eliminar, de manera urgente, "las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial". Ese cambio, incluye, "corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente y un desarrollo humano integral para hoy y sobre todo para el futuro". En ese sentido ha invitado a los mandatarios de las naciones "más ricas" a "tomar las iniciativas necesarias para que los países pobres, que a menudo poseen muchas riquezas naturales, puedan beneficiarse de los frutos de sus propios bienes".

Benedicto XVI ha incluido la inmigración en el capítulo de las crisis humanitarias y, tras pedir un apoyo más fuerte a las organizaciones de ayuda, ha afirmado que "es ilusorio pensar que los fenómenos migratorios pueden ser bloqueados o controlados simplemente por la fuerza". "Las migraciones y los problemas que crean deben afrontarse con humanidad, justicia y compasión", ha dicho.

Ratzinger ha dedicado buena parte del discurso a los conflictos en África, sobre todo en Sudán y Somalia, y en Asia, especialmente, en de Oriente Medio. Sobre esa conflictiva zona del mundo, Benedicto XVI ha dicho que "no es posible contentarse con soluciones parciales o unilaterales" y ha estimado que "es necesario un enfoque global que tenga en cuenta las aspiraciones y legítimos intereses en los distintos pueblos implicados". Cuando ha llegado a Latinoamérica, el Papa ha anunciado su viaje a Brasil en mayo y ha expresado sus deseos para que se resuelvan los problemas en Colombia, Cuba y Haití.