Enterrados dos años después de muertos
Tailandia incinera los últimos 125 cadáveres anónimos del 'tsunami' de 2004
Para comprender los devastadores efectos de un tsunami se pueden aportar una gran cantidad de cifras, como el balance de muertos, la caída del PIB o el número de casas arrasadas. Pero quizá ayude más a comprender la verdadera dimensión del drama el hecho de que hoy, dos años después, Tailandia haya incinerado y enterrafo los últimos 125 cadáveres anónimos.
La incineración de las últimas víctimas no identificadas ha tenido lugar en la provincia de Phang Nga, una de las más afectadas por la catástrofe, que mató a cerca de 5.400 personas tras golpear las costas del suroeste del país, después de una ceremonia a la que asistieron monjes budistas y representantes de otras religiones.
Al acto también ha asistido la dirección del Centro de Identificación de Víctimas de Tsunami, creado días después del impacto de la ola gigante con el apoyo de la Interpol y de una veintena de cuerpos de Policía extranjeros, incluido el de España.
La labor de identificación de las víctimas, la mayoría en avanzado estado de descomposición, ha sido descrita como una de las mayores operaciones forenses llevadas a cabo en la historia. De hecho, en un primer momento había 3.700 víctimas sin reconocer, de las cuales han logrado poner nombres y apellidos a 3.272.
Tras ser incinerados, los restos han sido introducidos en cofres de aluminio y enterrados en una fosa común. Otros 300 cadáveres, también de víctimas anónimas, fueron incinerados en octubre y noviembre, después de que los expertos recogieran pruebas de ADN de cada una de ellas para el caso de que pudieran ser identificadas en el futuro.
Según la ONU, el tsunami se tragó a 226.408 personas de 12 países bañados por el océano Índico el 26 de diciembre de 2004.



























































