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Noche de "relativa calma" en Francia en el aniversario de la revuelta de los suburbios

Seis policías heridos y 25 detenidos en incidentes en los que han ardido más de 20 coches

Policías antidisturbios montan guardia en Montfermeil.
Policías antidisturbios montan guardia en Montfermeil. AP

Justo un año después del comienzo de la guerra de las banlieues, los disturbios provocados por los jóvenes marginados de los barrios más pobres de París y otras ciudades francesas que acabaron con miles de coches en llamas y graves enfrentamientos con la policía, Francia ha vivido una noche de "relativa calma", según los propios agentes, que temían un resurgimiento de los conflictos por el aniversario. No obstante, se han producido algunos altercados, en los que seis policías han resultado heridos y más de una veintena de vehículos han sido pasto de las llamas.

Según un comunicado del Ministerio francés del Interior, se ha vivido una noche "relativamente tranquila", con "pocos incidentes" en los que, no obstante, se ha detenido a 25 personas, 21 de ellas en la región de París. Además, seis policías han resultado heridos como consecuencia de los enfrentamientos con los alborotadores. Han ardido una veintena de automóviles y dos autobuses.

En el barrio de Bosquets de la ciudad de Montfermeil, conocido por su conflictividad, ha habido enfrentamientos entre una treintena de jóvenes encapuchados y la policía, que se han iniciado poco antes de medianoche. Los altercados han dado comienzo con el apedreamiento de un vehículo de policía, según las fuerzas del orden, que han confirmado que al menos cinco automóviles han sido incendiados en ese barrio de la periferia norte de París, en el departamento de Seine-Saint-Denis, en el que han ardido otros 15 coches en otros puntos.

Despliegue policial

Pese a que el alcalde de Blanc-Mesnil, otra de las localidades afectadas por los disturbios donde ayer ardieron dos autobuses, ha insistido en matizar que lo ocurrido en su ciudad era distinto de los disturbios del pasado año, lo cierto es que la policía temía y teme un resurgimiento de los graves disturbios del año pasado con motivo del aniversario ayer de la muerte de Zyed Benna y Bouna Traeré, los dos adolescentes que murieron electrocutados en un transformador eléctrico donde se escondían de la policía.

Ese incidente dio origen a una oleada de violencia sin apenas precedentes que redujo a cenizas miles de vehículos y provocó cientos de heridos y detenidos, obligando incluso al Gobierno a decretar el estado de emergencia. Ayer, la localidad de Clichy-sous-Bois, en la periferia de París, donde vivían los fallecidos y epicentro de la revuelta, acogió una manifestación en recuerdo de los dos muchachos.

Para hacer frente a ese posible rebrote, las autoridades habían anunciado el despliegue por la noche de 4.000 policías y gendarmes en los barrios conflictivos del país, especialmente en la periferia de París, para reforzar a los agentes locales y proteger la seguridad de los ciudadanos.