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Fox se compromete a investigar a fondo la muerte de los 65 mineros

Los sindicatos advierten en un comunicado que no se conformarán con la versión oficial

La muerte de los 65 mineros mexicanos a causa de una explosión de gas metano en los túneles de la mina Pasta de Conchos, en el norteño Estado de Coahuila, desató una descarga de denuncias, en medio de las cuales el presidente de México, Vicente Fox, asumió el compromiso de realizar una investigación "a fondo" para averiguar las causas del accidente. No se entiende cómo es posible que los sistemas de seguridad no alertaran a los trabajadores de la alta acumulación de gas. La empresa Industrial Minera México asegura que funcionaban correctamente y que eran revisados periódicamente.

En las cercanías de su rancho San Cristóbal, después de haber asistido a la misa dominical, el mandatario asumió la tarea de averiguar qué sucedió en la mina, las causas del trágico accidente, que el sindicato minero nacional achaca al grupo Industrial Minera México. Fox dejó claro que su posición "es un compromiso, que la investigación va a continuar a fondo hasta aclarar los hechos, de igual manera estaremos atentos de que la empresa cumpla con sus obligaciones con los mineros fallecidos".

Existe la versión de que la mayoría de los muertos no contaban con un seguro de vida cuando bajaron a los túneles, aunque la empresa minera se comprometió a indemnizar a los familiares de todos los fallecidos por igual.

Pésame a las familias

Sin dudarlo, Fox atendió a las demandas de los afectados, cuando dijo "necesitamos conocer también esas condiciones de trabajo para poder exigir a la empresa el cabal cumplimiento de sus obligaciones para con los mineros fallecidos y el cabal cumplimiento de la ley, en cuanto a las normas laborales". Y emocionado dijo: "Mi más sentido pésame a cada uno de los familiares, realmente es algo que queremos hacer con todo cariño porque, ellos, murieron en cumplimiento de su deber".

El presidente mexicano indicó que ya dio instrucciones para que representantes de su Gobierno entren en contacto con las familias de los fallecidos y les aseguren apoyo con programas federales como becas, vivienda y seguros.

Los peores presagios de la mayoría de los habitantes de San Juan de Sabinas, en el Estado de Coahuila, se cumplieron cuando se confirmó oficialmente la noticia de la muerte de los 65 mineros atrapados en la mina de carbón Pasta de Conchos debido a la potencia de la explosión ocurrida el 19 de febrero por la acumulación de gas metano. Así lo confirmó Javier García, directivo de la empresa Industrial Minera México: "Hemos concluido con la labor de rescate y debemos pasar ahora a la recuperación física de nuestros mineros". "Que no quede duda de que la empresa seguirá apoyando a las familias, no quedarán desamparadas", dijo García, acompañado por el ministro de Trabajo, Francisco Javier Salazar, y las autoridades del Estado de Coahuila.

El estallido fue causado por la acumulación de gas metano, pero se desconoce el motivo por el que los sistemas de seguridad no alertaron a los trabajadores, a pesar de que la empresa asegura que funcionaban correctamente.

La idea de la muerte de los mineros era como un fantasma que se materializaba, pero que las autoridades rechazaban rotundamente. El Gobierno federal, el estatal y los empresarios iban a contracorriente de los informes técnicos, que determinaban que no era posible mantener la vida en ciertos puntos de los túneles de Pasta de Conchos.

En San Juan de Sabinas supieron de la magnitud de la tragedia cuando se abrieron decenas de fosas en el panteón municipal y comenzaron a llegar ataúdes al poblado.

Mientras, la batalla sindical y política comienza en la superficie. El sindicato minero, dirigido por el cacique Napoleón Gómez Urrutia, dice que en el fondo de la tragedia podría haber "negligencia criminal".

El Comité Ejecutivo Nacional del Consejo General de Vigilancia y Justicia del Sistema Minero Nacional del SMMSRM, en un comunicado advirtió que no se conformará con la versión oficial, pues la empresa incurre en irregularidades, asume compromisos y convenios escritos que después no cumple, por lo cual se han dado varias huelgas en defensa de sus derechos laborales.

Ciudadanos de segunda

Una voz distinta cobró importancia en plena tragedia, la del obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien sostuvo que "se tiene que cambiar la cultura y la mentalidad de nuestra sociedad, así como la de los empresarios, que tienen la idea de que todos los trabajadores son ciudadanos de segunda", lo que ocasiona tragedias como la de Pasta de Conchos.

Recordó que la empresa aseguró que la explotación minera cumplía con todos los programas de seguridad, pero cuestionó: "Se acababa de revisar la mina y ocurre esto, ¿qué hicieron los inspectores?, ya nos imaginamos, llegaron a sentarse a las oficinas y nada más".

Vera López, portavoz de los pobres desde que estuvo en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, no olvidó meter en la óptica de sus críticas al gremio minero, cuando dijo: "El sindicato le echa la culpa a la empresa, ahorita hablan muy machitos, ¿pero qué hicieron en su momento para que estos hermanos tuvieran seguridad laboral, qué hace para que los mineros tengan más garantías?".

Sobre el hecho de que el dueño de la mina, Germán Larrea, no se presentara en el lugar del siniestro, el obispo señaló que "seguramente él está pendiente de sus inversiones".