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Reportaje:

Más allá de Rangún, Pyinmana

Las autoridades birmanas han decidido dejar su capital y levantar una nueva ciudad en el centro del país, según 'The Washington Post'

Birmania está alejándose un poco más del resto del mundo. El Gobierno ha decidido cambiar de capital: de la actual Rangún, una bulliciosa ciudad con puerto de mar, a un nuevo emplazamiento en la región desértica de Pyinmana, 300 kilómetros tierra adentro. Según cuenta hoy The Washington Post, la mudanza estará terminada en un mes.

No está claro es el motivo para esta decisión. El diario estadounidense señala que muchos observadores e incluso algunos miembros del Ejecutivo lo achacan a una ocurrencia del general Than Shwe, el cerebro en la sombra de la junta militar que gobierna Birmania. Otros aseguran que el Gobierno ha tomado esta resolución por el miedo a una hipotética invasión de Estados Unidos. Incluso hay quien habla de la oscura profecía de un adivinador.

Sea como fuere, el traslado va a agrandar el aislamiento del Gobierno birmano, que hace oídos sordos a las llamadas de los países vecinos a que abra un proceso de democratización también reclamado por EE UU ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; esta organización ha pedido en incontables ocasiones a las autoridades birmanas que liberen a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

El Post ofrece más detalles sobre la mudanza. Desde el 6 de noviembre, una flota de camiones recorre en uno y otro sentido las 12 horas de carretera entre ambas ciudades cargados de archivadores y material de oficina. Mientras, los funcionarios públicos han hecho saber su descontento a sus superiores. Los más quejosos han sido invitados a dimitir aunque cuando la desbandada de trabajadores se anunciaba general, como ha ocurrido en el Ministerio para el Riego, el Gobierno se lo ha prohibido.

"¡Nos vamos!"

Los testigos citados por el diario aseguran que el primer convoy del traslado salió del Rangún a las 6.37 de la mañana, la hora escogida por los astrólogos del Ejecutivo, según cuenta el rumor extendido por la ciudad. Con cánticos de "¡Nos vamos, nos vamos!", los edificios de victorianos construidos bajo dirección británica en la época colonial van quedando vacíos.

A las legaciones diplomáticas se les ha indicado que "se pueden poner en contacto con el Gobierno birmano por carta. Si se trata de un asunto urgente puede enviarnos un fax". Los extranjeros no podrán visitar la nueva capital hasta abril como muy pronto y los terrenos para que se construyan las nuevas Embajadas no se ofrecerán hasta finales de 2007, recoge el Post.

Pero las infraestructuras de la nueva ciudad, a 20 kilómetros de la capital de Pyinmana, son todavía muy precarias. Los funcionarios que ya se han mudado a los pocos edificios ya terminados en la localidad se quejan de los cortes de luz y la escasez de agua corriente. Faltan, en fin, hospitales, escuelas, tiendas y hoteles.