Interior se opone al intento del ministro Saavedra de reducir el papel de los gobernadores civiles
Seis españoles en cuartos en Estoril
El abono sevillano se inaugura el domingo con un cartel de lujo
Curro Romero inicia su 35ª Feria de Abril, alternando con Espartaco y Finito
Al director general de Tráfico
Mediterráneo
Butros-Gali quiere un papel más activo de España en la ONU
Acabar la obra
El reto surafricano
El maestro de esgrima
Comunicación España-Europa
La pequeña Anita
"Pienso seguir escribiendo", dice Octavio Paz en su 80 cumpleaños
Bossi vuelve a pedir para la Liga la presidencia del Goberno italiano
El imperio del león
LAS 'FIERAS' YA ESTAN EN LA PLAYA.
La necesidad de ganar marca el Lleida-Barça
Mil policias asaltan el Parlamento de Georgia
¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
Más competencias para la policía local
Yoko Ono estrena una pieza musical en un teatro de Broadway
En el calor de la noche
Krapatchouk al este del desdén
"A ver si la derecha cumple sus promesas"
Otros tiempos (crónicas de la vida española)
Parabolas y parabólicas
La neurosis colectiva que afecta a Argelia es producto de un conjunto de contradicciones insolubles
Penitencias
Penitencias. Con el respeto debido a quienes piensen lo contrario: hoy no es día de bailes y bureos, correrías y francachelas, sino de contrición y penitencia, como corresponde a la acción litúrgica de la pasión y muerte del Señor, antiguo día de presantificados, que conmemora el Viernes Santo. Corresponde asimismo no comer carne, según mandan los cánones, lo cual quiere decir que productos de la mar sí se pueden consumir. Es aconsejable, sin embargo, la mesura, pues hay feligreses que por cumplir la abstinencia se regalan una fastuosa mariscada, y semejante exceso gastronómico tampoco lo quiere la Santa Madre Iglesia, aunque no lo tenga condenado expresamente.El día es de recogimiento, que tampoco viene mal, una vez al año. Madrid se ofrece enterito a quienes no se marcharon de caravana interminable por esas carreteras de Dios ni de atropellada multitud por esas costas levantinas, y el ciudadano abstinente lo puede recorrer de la punta al cabo, gozando la contemplación de sus monumentos, mientras solaza el cuerpo y serena el espíritu a lo largo de sus paseos higiénicos y piadosos.