Masterchef

Las confesiones de Gonzalo Miró ante los fogones de ‘MasterChef Celebrity’

Celoso de su intimidad, la última entrega del concurso de cocina ha permitido conocer algunos de los secretos del discreto hijo de la directora de cine a quien siguió de cerca su padrino, Felipe González

Gonzalo Miró en un estreno en Madrid el pasado 29 de octubre.
Gonzalo Miró en un estreno en Madrid el pasado 29 de octubre.Jesus Briones / GTRES

Gonzalo Miró cumplió 39 años el pasado 13 de febrero y para muchos es solo el último concursante eliminado del programa MasterChef Celebrity. El que ha ejercido, durante todo el tiempo que ha durado su participación, de infiltrado de la edición, o al menos así se lo han hecho saber sus compañeros, a veces en broma y otras no tanto, acusándole de saber más de cocina de lo que él había declarado al principio del concurso televisivo. Ayer acabó su participación en el programa y pudo cerrar las bocas de sus compañeros, que le despidieron con gran cariño. “He estado por encima de las expectativas. Hace dos meses no sabía ni coger una sartén. Mi madre estaría orgullosa de mí”, dijo Gonzalo Miró.

Y en esa frase está la clave de lo que Gonzalo ha sido para una generación que nació antes de que los realities, las redes sociales y los programas de cocina llegaran a España e inundaran el prime time de las cadenas de televisión. Porque para esos otros espectadores, el concursante que ayer dijo adiós a los fogones era el hijo de Pilar Miró, una de las directoras de cine y televisión que marcó una época y que visibilizó a la mujer en una profesión en la que abundaban los nombres y casi no se sabía nada de las féminas. El hecho de que la realizadora decidiera tener a su único hijo como madre soltera y que se quedara huérfano cuando tenía 16 años, tras el fallecimiento de Pilar Miró a causa de un infarto, le convirtió un poco en el niño de muchos, aunque ni siquiera le conocieran. Tener como padrino al socialista Felipe González, entonces presidente del Gobierno, y la amistad del rey Juan Carlos I, además de la de muchos de los compañeros de profesión de su madre, fijó sobre él un foco del que aún no están muy claros los beneficios o prejuicios.

Pero sí es cierto que su entorno le marcó tanto en su devenir profesional como personal. Comenzó a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, pero pronto abandonó esta carrera para estudiar Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Más tarde se lanzó a cruzar el Atlántico y establecerse en Nueva York para estudiar cine y a su regreso a España comenzó una discreta carrera colaborando en distintos programas de televisión como periodista: Las mañanas de Cuatro junto a Concha García Campoy (que falleció de cáncer en julio de 2013); Deportes Cuatro, Punto Pelota en Intereconomía Televisión, La Goleada en TV2 y desde abril de 2018 en el programa de La Sexta Liarla Pardo. Un historial que recoge una de sus pasiones no profesionales: el fútbol, deporte que además de comentar y diseccionar, practica en un equipo amateur y donde se declara ferviente seguidor del Atlético de Madrid.

Ser conocido desde tan joven también ha significado que los avatares amorosos de Gonzalo Miró se hayan convertido en asunto público, a pesar de la discreción que siempre le ha caracterizado en lo referente a sus asuntos personales. Este martes la participación de Boris Izaguirre como invitado en MasterChef Celebrity sirvió como excusa para desgranar algunos de sus amores más conocidos. El presentador y escritor fue desgranando nombres a los miembros del jurado como el que cuenta un secreto a voces: de la actriz Natalia Verbeke, a la cantante Malú “antes de Albert Rivera”, pasando por la actriz Marta Torné, la cantante Amaia Montero y Eugenia Martínez de Irujo, la hija de la duquesa de Alba que por los comentarios de Izaguirre no debió mostrarse muy contenta con la relación de su hija mientras duró.

Pero la sorpresa en este capítulo fue cuando Boris Izaguirre, que conoce mucho a Gonzalo Miró porque mantiene una buena amistad con su marido, afirmó que Loles León fue la primera mujer conocida que le gustó mucho al periodista. “Su madre le tuvo que recordar que era su madrina, porque él veía a su madrina con otros ojos”, bromeó Izaguirre. Él mismo fue el encargado de resumir el secreto del éxito de Miró con las mujeres: “Es muy entregado", resumió el venezolano.

Noelia Velasco y Gonzalo Miró, en el Longines Global Champions Tour
Noelia Velasco y Gonzalo Miró, en el Longines Global Champions TourCordon Press

En la actualidad esa entrega la disfruta Noelia Velasco, la modelo y azafata que es su novia desde hace dos años y a la que dedicó el triunfo en el programa en el que los jueces le consideraron ganador del pin dorado que le otorgó la inmunidad hasta que tuvo que entregarlo: “Estoy deseando compartirlo con mi chica, porque ella es la que más ha sufrido la inexperiencia que yo tengo en los fogones. Creo que se va a alegrar incluso más que yo”, dijo en ese momento.

Noelia Velasco nació en Talavera de la Reina, Toledo, y se les vio juntos por primera vez en 2018 en el estadio de fútbol madrileño Wanda Metropolitano donde acudieron a ver un partido de Champions League entre el Atlético de Madrid y el Borussi Dortmund. Aficionada como él a los deportes, de lo poco que se conoce sobre ella, se sabe que ha tenido que ver con el mundo de las motos y ha estado ligada a él como azafata en algunas ocasiones.

Las confidencias entre el invitado y los jueces se desarrollaron mientras Miró lanzaba miradas a Boris Izaguirre y alguna exclamación que advertía en tono jocoso que no traspasara los límites de una vida personal que guarda en privado. Tanto como para que en un determinado momento de su vida interpusiera demandas para que los medios dejaran de especular sobre la identidad de su padre. Unos procedimientos judiciales que llegaron al Tribunal Constitucional, que en noviembre de 2013 emitió una sentencia que anulaba otra del Tribunal Supremo de 2010 y daban la razón a Miró afirmando que en su caso el derecho a la intimidad no debía ceder frente al derecho a la información, ya que su filiación paterna “no es asunto de interés público”. Y que cerraba un debate que partía de hechos que sucedieron en agosto de 2005, cuando los programas Aquí hay tomate y TNT, ambos de Telecinco, “difundieron manifestaciones sobre la identidad del padre del recurrente”. Simples conjeturas que el Constitucional terminó por zanjar afirmando que el interés que pudiera tener ese dato para “un mayor o menor número de espectadores no justifica la invasión que tal revelación ha ocasionado en su derecho a la intimidad”.




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