El hijo de Mette Marit de Noruega, de periodista y vendedor inmobiliario a mecánico de motos

Marius Borg, de 23 años, estudió Finanzas en California, Diseño en Milán y ha trabajado en diversos sectores sin terminar de encontrar su camino y siempre bajo el escrutinio de la prensa de su país

Marius Borg y su novia, Juliane Snekkestad, en la confirmación del príncipe Sverre Magnus cerca de Oslo el 5 de septiembre de 2020.
Marius Borg y su novia, Juliane Snekkestad, en la confirmación del príncipe Sverre Magnus cerca de Oslo el 5 de septiembre de 2020.SplashNews.com / GTRES

Cuando Mette-Marit se casó con Haakon, heredero de Noruega, en el año 2001, no era la clásica princesa de cuento de hadas de origen aristocrático y sin pasado. La princesa aportó al matrimonio un hijo, algo que chocó al pueblo noruego, pero que supo aceptar al hilo de los nuevos tiempos. Ese niño, Marius, tenía cuatro años. Hoy es un joven de 23 que ya ha volado del nido y que trata de labrarse una carrera y una vida alejado —en lo que puede— de la familia real nórdica, pero siempre expuesto en los medios.

Ahora, los medios noruegos se hacen eco de que el joven Marius le ha dado un giro a su desarrollo profesional y ha decidido convertirse en mecánico de motocicletas. Según publican los medios Se Og Hor, este es el último de los muchos y muy variados empleos que ha desarrollado Marius, que es un gran aficionado a las motos.

Después de estudiar Finanzas en California y trasladarse a Milán para intentar hacer carrera en el diseño, hace dos años el joven fue editor de estilo y tendencias de una revista londinense llamada Tempus Magazine. Sin embargo, el medio se vio obligado a cerrar y Borg perdió su empleo. Fue entonces cuando, después de su aventura británica, el joven decidió regresar a su país natal. A finales de ese 2018, empezó a trabajar en el departamento de ventas y marketing de Selvaag Bolig, una importante empresa inmobiliaria noruega, tal y como confirmaron a medios noruegos altos cargos de la misma.

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Sin embargo, a Marius Borg ese trabajo apenas le duró un par de meses, puesto que en marzo del año siguiente ya estaba inmerso en otro proyecto. Entonces, el joven entró a trabajar en Moodie, una conocida aplicación de reserva de citas y espectáculos en streaming en lugares de ocio de Noruega con un valor de cinco millones de euros. Su fundadora, Fanny Ødegård, le dijo al medio financiero Dagens Naeringsliv sobre Borg: “Tiene buena experiencia en la industria. Ha trabajado en Los Ángeles y no es ningún secreto que nos expandiremos a Estados Unidos. Tiene una buena red de contactos en EE. UU, además de en Noruega. Está supermotivado y creo que tanto el lugar de trabajo como las tareas laborales le encajan”. También aseguraba que no trataba de utilizar al joven “como si fuera una valla publicitaria”. “Quiero que se sienta bien y encuentre un lugar de trabajo donde pueda prosperar, así que le daré rienda suelta. Creo que Moodie es perfecto para él en este momento”, decía.

Como decía Ødegård, Moodie le encajó, pero solo en ese momento. Año y medio después, el chico ha decidido dedicarse a su pasión, según la prensa noruega, que afirma que le ha visto trabajando como mecánico en un taller de Lier, una localidad al oeste de Oslo.

Desde palacio, como es habitual, no se confirma ninguna información relativa a la familia real, y menos aún a Marius Borg. Aunque su afición a las motos ya se supo el año pasado, porque Marius puso a la venta una Harley Davidson de 2001 modelo Sportster Custom por 75.000 euros, ya que no tenía permiso adecuado para conducirla, y lo hizo a través de un anuncio público. Algo similar a lo que hizo en 2016, cuando también quiso hacer varias ventas (un reloj, un motor de una lancha, un maletín de Louis Vuitton) y para ello publicó su nombre, número de teléfono y su dirección personal: la de palacio.

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Marius Borg no es heredero, ni siquiera príncipe, y busca hacer la vida de un joven normal. Tiene redes sociales públicas (su Instagram acumula algo menos de 50.000 seguidores), se le ve en actividades normales sin seguridad y es habitual verle con amigos y alguna que otra novia. De hecho, hace un par de años causó un cierto revuelo en Noruega su relación con Juliane Snekkestad, modelo y chica Playboy con la que sigue saliendo. La casa real en ese caso sí alzó la voz para defender al joven y para criticar la frivolidad con la que se había tratado su relación, afirmando que era “lamentable” la forma en la que ha sido presentada Snekkestad, a quien calificaban como “trabajadora” e “inteligente”. Y consideraron que la publicación de la información (aunque ambos publicaron fotos mutuas en sus redes sociales) se trataba de una “violación” de la vida privada de ambos jóvenes.

“Marius Borg Hoiby ha expresado en varias ocasiones que no quiere que los medios cubran su vida privada y agradece que la mayor parte de la prensa noruega lo haya respetado”, rezaba el comunicado. De hecho, la propia Mette Marit ya pidió cuando el joven cumplió 20 años que su hijo recibía una “presión indigna” por parte de algunos medios, algo que estos negaron y ante lo que argumentaron que el joven no dejaba de ser parte de la familia real, “la más expuesta de Noruega”, y cuyas relaciones y vidas son objeto desde hace décadas de comentarios públicos.

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