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Ed Sheeran diseña su paraíso particular: ‘Sheeranville’

El cantante, con una fortuna de unos 220 millones, negocia la compra de tres propiedades para ampliar su mansión que ya cuenta con un lago y una granja y ganar privacidad

Ed Sheeran, en Londres, en junio de 2019.
Ed Sheeran, en Londres, en junio de 2019.gtresonline

Encabeza el ranking de los artistas británicos más ricos menor de 30 años con una fortuna estimada en unos 220 millones de euros y es el tercer músico que más dinero ganó el año pasado en todo el mundo, pero Ed Sheeran se ha propuesto seguir ampliar su imperio. Concretamente el inmobiliario pues el artista, que posee un total de 27 propiedades dentro y fuera de Londres —todas ellas pagadas en efectivo y sin hipoteca, según algunos medios británicos—, está planeando comprar tres de las propiedades que rodean su finca de Suffolk con el objetivo de establecer su paraíso particular, al que muchos ya han bautizado como Sheeranville.

Sheeran ya posee cinco propiedades en este condado al este del país y al norte de Londres y, según adelantan medios como Daily Mail o The Sun, ahora ha hecho una oferta a sus tres vecinos para hacerse con sus parcelas y terminar de dominar ese territorio. “Los jardines de las casas colindantes impiden que las residencias de Ed puedan comunicarse entre sí y eso obliga al cantante a dar un gran rodeo si quiere visitar alguna de sus viviendas, especialmente aquella que tiene un idílico lago”, dice a The Sun una fuente cercana al artista. Aunque se desconoce la cifra propuesta por Sheeran, esta misma fuente asegura: “Saben que Ed les dará el mejor precio si deciden seguir adelante con la venta”.

El cantante ha estado ampliando su propiedad de Suffolk durante los últimos cinco años, en la que ya ha invertido casi cuatro millones de euros. Hace justo un año, en julio de 2019, ya adquirió las dos viviendas colindantes a la suya, para evitar molestar con el ruido a sus vecinos, y ahora quiere completar toda la operación para construirse una gigante mansión que ya cuenta con un bar, una piscina con hidromasaje, un cine, un gimnasio, un estudio de grabación, un huerto, varios invernaderos, un lago y una pequeña granja con pollos y gallinas, a la que pronto espera agregar nuevos animales como cabras y ovejas.

Sin embargo, a lo largo de todos estos años Sheeranville no ha estado exento de polémica y el cantante se ha visto involucrado en varias disputas legales con sus vecinos. Este año, uno de sus vecinos le ganó una batalla judicial cuando, apoyado por el resto de la comunidad vecinal, consiguió ampliar su jardín trasero pese a las negativas del artista, quien vio perjudicada su idea de expansión. En junio de 2019 Sheeran tuvo problemas al poner un cartel informativo a las afueras de su residencia con las indicaciones de su propio bar, incluido entre sus terrenos. Aunque un año antes había conseguido los permisos para la apertura del local, lo que no estaba aprobado era su uso público, por lo que el cartel indicativo del pub no tenía cabida. El intérprete de Shape of you también tuvo que acatar la ley que le impide utilizar su lago de manera recreativa, pues su construcción solo está permitida en concepto de estanque silvestre, es decir, para proporcionar un hábitat natural a insectos y animales.

Según algunos medios británicos, Ed Sheeran, que el pasado diciembre anunció un retiro temporal de la música para dedicarse a “viajar, escribir y leer”, ha pasado el confinamiento por la pandemia del coronavirus aislado en su paraíso particular junto a su esposa. En este tiempo ha desarrollado una pasión por la jardinería que le ha llevado a entretenerse cuidando sus tierras y cultivando frutas y hortalizas. También ha aportado su granito de arena en la crisis sanitaria mundial y ha donado más de un millón de euros a organizaciones benéficas locales en Suffolk, que ha ido destinado en parte al hospital del condado.

Atrás quedaron las aventuras de esta superestestrella que empezó como cantante callejero y que llegó a no tener un sitio para dormir, como él mismo ha contado en alguna ocasión. “No tuve ningún lugar donde vivir de 2008 a 2010, aunque al final todo salió bien. […] Pasé una semana durmiendo en los trenes de Circle Line. Salía y tocaba en un concierto, esperaba hasta las cinco de la mañana a que abriera el metro y me quedaba ahí hasta las 12. No fue tan malo”, reveló en su libro A Visual Journey.

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