El equipo de Ayuso lanza un bulo para difamar a la mujer que ha denunciado por acoso a un alcalde del PP
Los asesores de la presidenta sostienen que ya denunció con anterioridad a un compañero de trabajo en Fuenlabrada, pero ese caso acabó con una condena por un delito de coacciones que quedó acreditado


El equipo de Isabel Díaz Ayuso ha difundido un bulo sobre la mujer que ha denunciado por acoso sexual y laboral a un alcalde del PP. En un mensaje, uno de los asesores de la presidenta de Madrid asegura que la presunta víctima denunció años atrás por este mismo delito al director del colegio en el que trabajaba, en Fuenlabrada. Para respaldar esa información, reproducen el encabezado de un juicio oral en un juzgado de Fuenlabrada por un delito leve de coacciones y amenazas en el que ella aparece como denunciante.
En efecto, el proceso judicial, al que ha tenido acceso EL PAÍS, existe y culminó con la condena al director del colegio. Según la sentencia, la mujer se presentó en el despacho de su superior, junto a una compañera, para pedirle al director que tomara medidas contra otro profesor y este se negó. Era 12 de junio de 2018.
“El denunciado”, se lee en el escrito, “se dirigió a ambas a grandes voces diciéndoles que, si se formulaba denuncia contra el referido profesor, abriría un expediente disciplinario a los autores de la denuncia. Y, dirigiéndose a la denunciante [nombre omitido], le reiteró a gritos: ‘escúchame bien: si pones por escrito o haces alguna declaración sobre [nombre omitido], esto te va a costar el cargo y te abro un expediente disciplinario’. Lo anterior generó en la denunciante una profunda sensación de inquietud y desasosiego”.
La sentencia también da por acreditado que el director, cuatro días después de ese incidente, le pidió que dimitiera su cargo. Ella se negó y entonces él le dijo: “Vas a dejarlo porque tienes dos hijos pequeños…, y es lo mejor para ti...”. La profesora no aceptó y fue entonces cuando el director tomó la decisión por ella. “El denunciado llamó al jefe de estudios, [nombre omitido], que estaba en un despacho contiguo, y, en su presencia, dijo: ‘es para comunicar que [nombre omitido] va a dejar su cargo el 3 de septiembre’”.
El juzgado condenó en primera instancia al director del centro como autor de un delito continuado de coacciones leves recogido en el artículo 172.3 del Código Penal y le impuso como pena el pago de una multa de 10,50 euros durante 70 días. El total era de 1.050 euros. Su abogado presentó un recurso que fue inadmitido.
Con la difusión de datos inexactos, cuando no directamente mentira, los asesores de Ayuso quieren dar a entender que la concejal, que denuncia por acoso laboral y sexual al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, es una persona conflictiva que con anterioridad había acusado a otro hombre de la misma conducta. El mismo día que EL PAÍS dio a conocer esta historia en exclusiva, el equipo de la presidenta también difundió una cadena de correos que en teoría venía de demostrar que la víctima no había verbalizado durante su reunión con los dirigentes del PP de Madrid que se trataba de un caso de acoso sexual. Sin embargo, esa misma información desmiente ese argumento, ya que está incluido el propio mensaje distribuido. En el primer envío de correos del equipo de Ayuso, que rompe la confidencialidad de la denunciante, se ve el nombre de ella. A los minutos, sus asesores dijeron que se había tratado de “un error”.
El entorno del Gobierno de la Comunidad también ha hecho circular que la concejala, en su trabajo como jefa de estudios, interpuso “una denuncia por acoso sexual a un profesor”, sobreseída “por falta de pruebas”. En realidad no fue así. Esa denuncia a la Consejería de Educación se inició por dos vías: un escrito anónimo y la llamada telefónica de un padre que había oído en la cafetería del centro que un profesor se encontraba inmerso en un caso de pornografía infantil. Ese rumor se había expandido con anterioridad en el colegio porque fue el propio profesor el que había relatado a sus compañeros que sufría una persecución a manos de los miembros de una cofradía rociera a la que pertenecía, que querían acusarle falsamente de ese delito.
La inspección de la Consejería contactó con el director del instituto, que dijo que todo era falso y que había sido el propio profesor el que le había contado que estaba siendo investigado por la policía, pero que su relato era muy confuso e incoherente. La inspectora pidió al maestro que solicitase un certificado en el Registro de Delitos Sexuales y así lo hizo. Se demostró que no tenía ningún antecedente.
En el escrito anónimo se denunciaba un caso de acoso sexual “de un profesor hacia las profesoras, connivencia del director y eventual acoso a alumnas menores”. Era el mismo profesor denunciado —sin sustento— por pornografía infantil, por lo que la inspección consideró oportuno investigar. La exedil no actuó como denunciante en este caso, sino que prestó testimonio en su calidad de jefa de estudios, al igual que otra jefa de estudios y el director del centro.
La exconcejal transmitió que había recibido quejas de varias profesoras, que se identifican en el expediente, por el comportamiento inadecuado de la persona investigada y reconoció que ella misma llegó a sentirse “incómoda” al trabajar con él. Al final, la inspección concluyó pidiéndole al director que acutuase “de manera inmediata y contundente” si la actitud del profesor “familiar y excesivamente cariñosa está causando malestar entre sus compañeras; tal actitud debe cesar de inmediato, siendo competencia del director actuar de forma inmediata y contundente si el comportamiento que ha sido denunciado se repitiera”.
El escándalo ha sacudido al Gobierno de la presidenta de Madrid. La concejala pidió ser recibida por Ayuso, pero nunca lo hizo. En su lugar escuchó las explicaciones del alcalde de Móstoles. El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, y Ana Millán, número tres del PP de Madrid y vicepresidenta de la Asamblea regional, sí la recibieron y la animaron a no presentar una denuncia en los juzgados. En una transcripción de esa reunión a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Millán dice: “Es un acoso de manual”. También queda claro que se incumplieron los protocolos de lucha contra el acoso de la propia Comunidad de Madrid, al no “prestar atención” y “tramitar” los episodios de acoso.
En este caso, la denuncia llegó a la sede del partido en Génova, donde el expediente quedó archivado definitivamente por lo que Serrano ha definido como “falta de pruebas”. Ella nunca fue recibida por el partido, ni ninguno de sus testigos. La exconcejala va a llevar la denuncia a los juzgados, según ha podido saber este periódico.
El programa de televisión nocturno Horizonte, presentado por Iker Jiménez, difundió este jueves la versión de los asesores de Ayuso. Mientras los tertulianos abordaban la denuncia, el periodista Miquel Giménez sacó su teléfono móvil para anunciar que había recibido un mensaje de “una fuente muy, muy cercana a la presidenta Ayuso”. Advirtió de que iba a leer lo que en este ponía y de manera inmediata dijo lo siguiente: “Me comunican que la señora que denuncia al alcalde de Móstoles ya hizo lo mismo hace años en el instituto de educación secundaria en que trabajaba. Ella era jefa de estudios y denunció por acoso sexual al director del centro, exconcejal del PSOE”.
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