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Aguado renuncia a su poder en Cs y deja la política dos meses después de perder la vicepresidencia de Madrid

El exsocio de Ayuso en la Comunidad señala a Villacís como sucesora al frente de la organización local

Ignacio Aguado y Edmundo Bal, el 18 de marzo.
Ignacio Aguado y Edmundo Bal, el 18 de marzo.Eugenia Monago (Ciudadanos) / Europa Press

Dos meses después de perder la vicepresidencia de la Comunidad de Madrid por decisión de Isabel Díaz Ayuso, Ignacio Aguado ha anunciado este lunes que deja la política. En medio, Cs, su partido, ha vivido un batacazo histórico: ha pasado de formar parte del primer gobierno de coalición en la historia de la región, y de tener 26 diputados en la Asamblea, a estar fuera del Ejecutivo y de la Cámara. Una hecatombe a la que le puso cara y ojos Aguado, sustituido por Edmundo Bal en la candidatura para las elecciones del 4-M. En consecuencia, el exvicepresidente regional dimite de la Ejecutiva permanente de Cs; renuncia a la presidencia del partido en Madrid (un puesto clave que ocuparía Begoña Villacís de cumplirse sus deseos); y declina la oferta de organizar la convención nacional de la formación, encargo que habría recibido de Inés Arrimadas, según una fuente de su confianza.

Sin embargo, Cs ha diluido esas afirmaciones mientras anunciaba que la diputada Mari Carmen Martínez sustituirá a Aguado en la Ejecutiva.

“Aguado volverá al sector privado”, han explicado en el partido. “No se le había ofrecido organizar la convención, sencillamente formaba parte de un grupo amplio junto a otros miembros de la dirección de Cs que están trabajando en ello”, han añadido. Y han señalado: “La decisión de elección de coordinador de Madrid le corresponderá al comité permanente”.

Una señal más de la distancia que ya separaba a la dirección actual del antiguo líder de Cs en Madrid. “Después de seis años dedicados a servir a los madrileños, hoy pongo fin a mi etapa en política”, ha anunciado este en un tuit. Un sencillo mensaje público que ha estado acompañado de varios mensajes privados de gran calado transmitidos al partido.

Así, Aguado se ha despedido dejando claro que se opone a cualquier proceso de fusión o disolución en el PP o el PSOE; que seguirá afiliado a Cs; y que agradece a Albert Rivera la oportunidad de haber formado parte de su equipo. Esa referencia al antiguo líder, que ha dejado entrever con sus silencios que no coincide con la estrategia impulsada por su sucesora, Inés Arrimadas, no es un asunto menor.

Adelanto electoral

Desde la debacle protagonizada por el antiguo líder en las generales de 2019, su sucesora acumula un mal resultado electoral tras otro (cedió 30 diputados en Cataluña y se quedó sin representación en Galicia, País Vasco y Madrid, por ejemplo). En paralelo, ha abogado por tender la mano al PSOE en el Congreso, rompiendo con la estrategia de oposición frontal que patrocinó Rivera. Finalmente, la apuesta de Arrimadas por pactar con los socialistas una moción de censura contra el PP en el Ayuntamiento y la Región de Murcia precipitó el adelanto electoral en Madrid, y la consecuente desaparición de Cs de su Asamblea tras las elecciones del 4-M.

Para llegar a ese punto, Cs tuvo que pactar el Gobierno con el PP en agosto de 2019. Es la decisión que marcará la carrera de Aguado para siempre. Tras 25 años de gobiernos consecutivos de la formación conservadora, marcados por la modernización de la región y por casos de corrupción como los destapados en las investigaciones de las tramas de Lezo, Púnica o Gürtel, el político decidió llegar a un acuerdo con Díaz Ayuso. Dio igual que la líder conservadora hubiera perdido las elecciones. O que Ángel Gabilondo (PSOE) las hubiera ganado, garantizando la alternancia en el poder. Aguado mantuvo su veto al socialista, y así ligó su futuro al PP, que deshizo el acuerdo este 10 de marzo, y adelantó las elecciones. Aunque Aguado lo ha anunciado hoy, ese día acabó su carrera política.

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