Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¿Es el hombre un ‘Filomeno’ para el árbol?

Si a la poda natural que realizó ‘Filomena’ le añadimos esta poda sistemática y absolutamente innecesaria que deja los árboles como candelabros, se puede generar la segunda mayor catástrofe ambiental

Árboles caídos en Casa de Campo.
Árboles caídos en Casa de Campo.Olmo Calvo

Si pasea por Madrid se empieza a ver la que podría ser la segunda mayor catástrofe ambiental, que a algunos árboles, por el hecho de ser árboles y de haber sufrido los daños de una tormenta natural como Filomena, se les añada daño al daño, la poda aleatoria de ramas sanas, sin criterio y con poco conocimiento de lo que es un árbol.

Si se quiere árboles con riesgo cero, no los plantemos; sin embargo, viajamos en tren o avión y que haya un accidente, que toque la lotería o que nos caiga un rayo es más probable que un árbol caiga encima de nosotros. Esa probabilidad de riesgo se puede bajar mucho si se plantan a la distancia adecuada y, sobre todo, si no se podan porque sí. Este daño añadido a los árboles es, como ciudadanos de Madrid, como el grumete que tira el cubo de basura por la borda, pero a barlovento y los detritus caen encima.¿No se sabe ya que los árboles dan beneficios, y lo hacen gracias al número de ramas y hojas portantes; filtran el aire, aportan oxígeno y retienen CO2 y contaminantes?

Si a la poda natural que realizó Filomena le añadimos esta poda sistemática y absolutamente innecesaria que deja los árboles como candelabros, sin ramas, sin hojas y sin reservas para la brotación en primavera, lo que se está haciendo es desvitalizando los árboles pudiendo generar lo que sería la segunda mayor catástrofe ambiental de la ciudad.

Los cortes generan pudriciones con ramas inestables, inseguras e incapaces de soportar, en un futuro, el peso de la nieve y las rachas de viento con lluvia.

Los árboles no necesitan poda sistemática, esa tradición debe desaparecer, como la del canibalismo ya lo hizo. Que a los árboles les salgan ramas nuevas, no quiere decir que haya que quitárselas. ¿Dónde está el término sostenibilidad?, ¿Es que pensamos que las ramas de los árboles son como petunias de los jardines que hay que cambiar cada temporada? ¿Dicen los pliegos de conservación del arbolado que hay que reponer ramas cada X años? En esta segunda fase los podadores deben tener criterios y los arbolistas han de evaluar las ramas que han quedado y conservar todo lo posible: ramas y árboles.

Los criterios son bien sencillos; ¿La/s rama/s que ha/n quedado, analizadas una a una y en su conjunto?, ¿Son de riesgo?, Sí, pues se quita hasta el fin del riesgo y horquilla, rama o yema, pero no más, ¿El árbol tiene riesgo serio de vuelco o rotura?, quitémoslo; el resto, que se quede y sin tocar más. Como breve resumen: si se poda, habrá más contaminación y más enfermos y la Filomena de 2051, va a causar un mayor desastre sobre estos árboles que se han podado inadecuadamente.

Mariano Sánchez es Jefe de la Unidad de Jardinería y Arbolado del Real Jardín Botánico-CSIC.

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