ARTE URBANO

‘La Casa de papel’, Fernando Simón y la familia real, los nuevos grafitis madrileños de TvBoy

El artista italiano renueva las calles de la ciudad con tres obras en el barrio de las Letras y Chueca

El artista TVBoy pinta el beso entre Tokio y Nairobi de 'La Casa de Papel' en el barrio de Chueca de Madrid.
El artista TVBoy pinta el beso entre Tokio y Nairobi de 'La Casa de Papel' en el barrio de Chueca de Madrid.OSCAR DEL POZO / AFP

El artista italiano Salvatore Benintende (Palermo, 40 años), más conocido por su pseudónimo TVBoy creado en 2002, ha vuelto a dejar su impronta en Madrid con tres nuevos grafitis que invitan al debate. Una versión de Las Meninas de Velázquez con la actual familia real como protagonista, el beso de dos personajes femeninos de la serie La Casa de Papel y la vena shakespeariana de Fernando Simón son las obras que ya se pueden apreciar en el barrio de las Letras y en Chueca.

Después de mostrar a una Manuela Carmena como si fuera Super Woman y a un Velázquez grafitero en la calle que lleva su nombre, el artista urbano, afincado en Barcelona desde 2004 y que trabaja en las calles de todo el mundo, regresa a la capital. “Madrid me tiene enamorado. Había venido hace años a hacer una exposición y fue todo un éxito”, comenta a través del correo electrónico el artista, que considera que es una ciudad muy rica desde el punto de vista sociocultural. “Tiene los mejores museos y exposiciones de muy alto nivel. Además, es progresista porque está muy abierta a algunos temas actuales como a las parejas del mismo sexo”, añade. Por ello, ha decidido ahora pintar un amor lésbico entre Tokio y Nairobi, dos de las protagonistas del famoso programa de Netflix que ha triunfado a nivel internacional. “La serie se ha convertido en un símbolo de la ciudad madrileña, por eso pensé en un beso sáfico, que hace un guiño a Madrid como ciudad vanguardista, moderna, abierta, que desde el punto de vista sociocultural es hoy una de las grandes capitales LGTBI+”, dice de la obra que ha creado en la calle de Gravina, en Chueca.

Para Las Meninas 2.0 TVBoy eligió la calle de Moratín, en el barrio de las Letras. Recuperando el cuadro de Velázquez que siempre le ha fascinado. “La monarquía es un clásico que perdura en el tiempo y me parecía perfecto poder plasmarlo con Las Meninas”. Como en el original, TVBoy mantiene a las infantas como figuras centrales, aunque remplazándolas esta vez por los miembros de la familia real actual. El punto irónico de la obra es la salida de emergencia donde se aproxima el rey emérito, Juan Carlos I, y hace intuir cómo que estamos delante de un posible cambio.

La tercera y última obra, Ser o no ser - Fernando Simón, también en la calle de Moratín, se puede apreciar al portavoz del Ministerio de Sanidad representado como si formara parte del Hamlet de Shakespeare mientras se pregunta ¿Ser o no ser? TVBoy hace referencia a esta pieza teatral y conecta a su protagonista, calavera en mano, con el mar de decisiones que debe tomar en los tiempos actuales, durante la lucha con la covid-19, explica el italiano.

El artista comenzó estudiando diseño industrial, aunque pronto se enamoró de los grafitis que veía pintados en los trenes. Los veía como un arte que llegaba a todo el mundo. “El arte urbano es un movimiento que se salta de las galerías y apela a un público amplio. No distingue entre género, edad, ni clase social”, cuenta sobre su estilo, que todavía vive en los márgenes de lo legal. Por eso, las obras suelen durar poco tiempo. A menudo, están a merced de que sean borradas o repintadas por otro autor. Para TVBoy, eso es lo bueno de este género. “Permite que no haya censuras, porque si tuvieras que enviar un boceto para que alguien te lo apruebe no sería del todo libre. Me gusta crear por la noche y sin permiso”, cuenta. Esto le ha acarreado alguna que otra multa durante estos años, pero las acepta. “Lo que hacemos no es vandalismo, sino un regalo a la ciudad”.

Sin embargo, en alguna ocasión le han llegado cartas de abogados por personas que se han sentido ofendidas. Algunos de los temas que trata causan controversia, como por ejemplo su crítica a la homofobia. “No es una provocación, sino un debate”, asegura. Lo que intenta transmitir con su trabajo es una realidad paralela. Una forma diferente de ver las cosas.

“Es el espectador el que hace la obra. A veces me gusta más lo que interpreta la gente a lo que quiero transmitir yo”. Por eso, le gusta que la audiencia se haga preguntas y reflexione sobre sus grafitis. Por ejemplo, con el beso de Rajoy y Puigdemont que en 2017 desapareció de la plaza de Saint Jaume de Barcelona en cuestión de horas. Algunos decían que era un beso de despedida y otros que significaba un diálogo necesario entre dos personas que no hablaban.

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