ARTE URBANO

Las fachadas de Lavapiés se llenan de historias propias

50 artistas pintan los escaparates de los comercios del barrio con motivo de la séptima edición del festival C.A.L.L.E

La artista Elena Sanmiguel pide posar a los vecinos del barrio de Lavapiés para su obra en la tienda Muebles Magarca.
La artista Elena Sanmiguel pide posar a los vecinos del barrio de Lavapiés para su obra en la tienda Muebles Magarca.Olmo Calvo

Si los escaparates pudieran hablar, muy posiblemente contarían la vida que se hace en las calles de los barrios. Una vez al año, desde hace siete, el Festival C.A.L.L.E. Lavapiés le pone color a las fachadas de los comercios para contar historias a través del arte urbano.

En una ventana sobre la calle de Argumosa, en la tienda de muebles Magarca, la artista Elena Sanmiguel ha pasado los últimos cinco días retratando a los vecinos que pasan frente a ella. Sanmiguel, de 36 años, le pide a la persona que va a inmortalizar que pegue su cara contra el vidrio del escaparate desde afuera, mientras que ella va pintando sobre él por dentro con un ojo cerrado, para conservar la perspectiva. El vidrio del escaparate hace de muro entre los modelos y la artista, creando el entorno perfecto para realizar una obra de arte urbano en época de pandemia. La obra se va creando a medida que el vidrio se va llenando de las caras de los visitantes. “Necesitamos que salga en la obra un chino y un negro porque este es un barrio multicultural”, se escucha gritar por la calle a una vecina emocionada.

Esta intervención de Sanmiguel, que ha viajado a Madrid desde Lisboa, forma parte de la iniciativa C.A.L.L.E, el festival creado por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés que promueve las intervenciones artísticas en comercios del barrio. Pilar García, de 61 años, es una de las dueñas de Muebles Magarca en donde está la obra Retrato. García ha participado con sus dos locales desde el primer año que se hizo el festival y es su momento favorito del año. “Es una forma que tenemos los comercios de darnos a conocer y ahora más que nunca para activarnos después del confinamiento”, cuenta García.

“A nosotros nos gusta apostar por el arte, el comercio y el barrio. Y esta iniciativa tiene las tres cosas”, explica la dueña de uno de los comercios del barrio.

Precisamente, la pandemia ha inspirado otra de las obras de esta edición de C.A.L.L.E., titulada Cuarentena y situada en el número 19 de Mesón de Paredes. Es una creación de la colombiana Lina Castellanos, de 30 años. Su proyecto dio un giro de 180 grados cuando cerraron las fronteras y su compañera en el proyecto Dúo Amazonas, Nati Andreoli, se quedó atrapada en Argentina, lo que les impidió pintar juntas. Castellanos tuvo que rehacer su propuesta para el festival y se les ocurrió al final hacer una obra juntas en simultáneo, pero cada una en un lado del Atlántico. Se inspiraron en la única herramienta que tuvieron durante el confinamiento para comunicarse con sus seres queridos: la videollamada.

Castellanos está pintando en el bar La Cuchara el retrato de una videollamada por Zoom con su compañera. Mientras tanto, en Buenos Aires, su compañera la pinta a ella sobre una tela que consiguió en la cuarentena estricta en la que siguen. “Al final los dos retratos van a crear una sola obra en la virtualidad”, explica Castellanos.

A Marcos Casero, de 28 años, también se le ocurrió combinar el arte urbano con el mundo virtual en su obra Lavapiés Aumentado, que se puede ver en la calle de Doctor Fourquet, 35. “Mi obra siempre gira entorno a la ciudad. Me encanta jugar con la geometría y los contrastes”, explica Casero, brocha en mano. Su propuesta se compone de dos partes. Una de ellas es física y la otra es virtual. En la física, se puede ver la representación de los edificios del barrio de Lavapiés en el escaparate de una peluquería. Pero el espectador puede descubrir más cosas si enfoca a la obra con la pantalla de su teléfono y tiene instalada una aplicación de realidad aumentada llamada Artivive. Sobre los edificios pintados puede leerse la palabra Lavapiés.

“A nosotros nos gusta apostar por el arte, el comercio y el barrio. Y esta iniciativa tiene las tres cosas. Esta es solo una forma más de ayudarnos entre todos”, explica la dueña de la peluquería, Silvia Iriarte, una de los 50 comercios que participan este año en el evento. “Con el coronavirus no sabíamos si el Ayuntamiento nos iba a dejar hacer el evento este año, los convencimos diciéndoles que los artistas iban a pintar dentro de los escaparates, necesitamos hacer el festival este año para devolverle la vida al barrio”, cuenta la gerente de la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, Mercedes Saracho. Se prevé que el 50% de los bares van a tener que cerraren Lavapiés, por la situación económica que están afrontando después del confinamiento.

Este festival nació de la idea de uno de los miembros de la asociación, que propuso decorar los comercios para Navidad y hacerlo como una especie de “anti-belén”. Esto nunca se llegó a realizar, y se transformó en este encuentro de artistas, que este año ha tenido que adaptarse a las circunstancias.

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