LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El futuro del WiZink Center: nebulizadores de desinfectante, corralitos en la pista y ‘streaming’

El recinto madrileño mantiene la perspectiva de retomar su programación a partir de septiembre y trabaja en fórmulas innovadoras para dar aire a la industria a corto plazo

Gradas e instalaciones del WiZink Center de Madrid vacías durante la crisis del coronavirus.
Gradas e instalaciones del WiZink Center de Madrid vacías durante la crisis del coronavirus.Marta Fernández Jara / Europa Press

Del Marinero de Luces de Isabel Pantoja, a los Sueños Inalcanzables de Camela y, de ahí, al espíritu recreativo del Madrid de Laso y el intento de redención del Estudiantes en la ACB. El WiZink Center saltaba de evento en evento en la primera semana de marzo hasta que la pandemia silenció de pronto sus gradas. Con un aforo de 17.400 espectadores para conciertos y de 13.400 en actividades deportivas, el recinto madrileño proyectaba un año de récord, con más de 200 espectáculos programados, pero el balance pasó a ser de daños. Tras mes y medio de clausura, cancelaciones y aplazamientos, los engranajes del pabellón multiusos comienzan a reactivarse para recuperar el tiempo perdido y estar preparados cuando llegue la desescalada; con la vista puesta en el último cuatrimestre del año, pero sin renunciar a aprovechar el calendario y el espacio a corto plazo para dar aire a la industria. Nebulizadores de desinfectante en los accesos, corralitos en la pista de baile y ambiciosos conciertos a puerta cerrada y en streaming aparecen entre las fórmulas para salvar el presente y adaptarse al futuro.

“Si después de 45 días estamos empezando a ver la luz, entendemos que, en unos meses, se podría recuperar la normalidad. Hasta después del verano aún quedan mucho y veo factible que haya espectáculos con público antes de final de año”, señala Manuel Saucedo, consejero delegado de Impulsa Eventos e Instalaciones, empresa gestora del WiZink Center. “Una cosa es el transporte público, que es una necesidad, y otra es el ocio. Pero, tarde o temprano, en Madrid volverá a moverse un millón de personas al día en el Metro y la densidad en un vagón de Metro es alta. Eso significará que hemos controlado la pandemia y que haya 16.000 personas en un recinto no será tan peligroso”, prosigue, entre la esperanza y la premura. “Hemos pasado de un año que iba a ser histórico a una situación terrible. Pero la cultura se tiene que reactivar”, afirma Saucedo.

El WiZink Center aporta 220 millones de euros al PIB de la Comunidad de Madrid y genera más de 2.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos. En 2019, el pabellón del barrio de Goya se situó en el podio de los recintos con más actividad y facturación del mundo, solo superado por el Madison Square Garden de Nueva York y el SSE Hydro de Glasgow, según el ranking Top 200 World Arenas de la publicación estadounidense Pollstar. Cerca de un millón y medio de espectadores pasaron el año pasado por sus instalaciones, en 164 eventos, dejando una recaudación de 65 millones de euros en la compra de entradas. Esa gestión de multitudes es, precisamente, el gran dilema para recuperar los espectáculos masivos sin riesgo sanitario. “Lo que está claro es que reducir los aforos no es viable. Con menores aforos no se puede cubrir económicamente el caché de los artistas. Se necesita un mínimo de 15.000 personas. Y en los eventos deportivos hay un gran volumen de abonados y tienen una ocupación cercana al 80%. Por eso es un todo o nada, gradas completas o gradas vacías”, retoma Saucedo antes de enumerar los mecanismos de defensa y adaptación a la nueva realidad.

“Estamos redactando un protocolo de entrada y salida para evitar la aglomeración de personas en los vestíbulos, que no será muy complejo teniendo en cuenta que desde las puertas de acceso a cualquier localidad se tarda 30 segundos como máximo. También hemos diseñado un plan de desinfección total del recinto, antes, durante y después de los eventos. Instalaremos unos accesos en los que se nebulizará desinfectante, además de los dispensadores de gel hidroalcohólico. En cualquier caso, habrá que uniformizar criterios en todos los recintos con grandes aforos”, desarrolla Saucedo. El gestor del WiZink descarta la fórmula de intercalar asientos ocupados y desocupados, pero plantea soluciones novedosas para las localidades de pie en los conciertos. “El público tiende a irse siempre cerca del escenario. Por eso estamos pensando en sectorizar la pista, haciendo una especie de corralitos con mamparas para evitar que la gente se acumule en esas zonas y siempre está la opción de situar sillas también en esa zona”, avanza.

En el calendario deportivo aún está abierta la opción de que se dispute en el WiZink la fase final de la ACB, programada con 12 equipos y sin público entre junio y julio, y la empresa se ha dirigido también a la Euroliga para acoger su competición en ese tramo presentando candidatura de la mano de la Comunidad, a través de la consejería de cultura y deportes. Pero la perspectiva para los espectáculos musicales con público se extiende, como mínimo, hasta septiembre. Para llenar ese vacío, amortiguar la crisis del sector y salvar los muebles del balance anual, toma cada vez más fuerza ver a artistas y bandas tocar a puerta cerrada en el pabellón, pero para una audiencia mundial en directo. Lo explica Saucedo con los detalles de un plan ya perfilado.

“Las alternativas nos la da la tecnología. Hemos contactado con promotores, artistas y discográficas y hemos planteado la opción de crear un calendario de conciertos en streaming. El WiZink se abriría en versión online. Los artistas tocarían en un pabellón vacío, pero se podrían conectar al espectáculo desde todo el mundo, creando un gran concierto. Sería la gran opción hasta que se abran las puertas al público. No sería una retransmisión grabada ni pasiva, habría interacción con el público en vivo, una experiencia cercana. El artista podría incluso ver las caras de los espectadores en grandes pantallas. Estamos buscando una tecnología estable y fiable para poner todo eso en marcha. Queremos seguir siendo una referencia incluso en momentos de inactividad”, proyecta Saucedo. “El sector ya lo sabe y muchos artistas han mostrado su disposición a tocar así, están muy motivados, y vamos a intentar plantear una buena programación de conciertos en streaming para aprovechar estos dos o tres meses. El sector necesita activarse”, especifica el gestor del WiZink con visión de presente y futuro. “Igual que el teletrabajo ha llegado para quedarse, el streaming podría ser una alternativa. Podría haber conciertos mixtos incluso. Nada será comparable a la magia de un concierto en vivo, pero como alternativa es posible. En el deporte, una retransmisión se hace con 25 cámaras y la experiencia televisiva es muy gratificante. Ese sería el modelo que nos gustaría llevar al mundo de los conciertos a distancia”. Recursos a la espera de que las multitudes llenen el eco. “No tenemos la referencia ni la imagen de miles de personas con mascarilla en un concierto. Es difícil divertirse con mascarilla”, cierra Saucedo.

Camiseta solidaria

Con la sacudida de la pandemia, el WiZink Center ha perdido ya decenas de conciertos, festivales, giras internacionales y partidos de baloncesto. Otros tantos se han conseguido aplazar en mitad de la incertidumbre y para el segundo cuatrimestre del año el recinto mantiene su programación como dato esperanzador. Pero, para solidarizarse y paliar los efectos de la crisis que ha asolado el sector, OnStage, una de las empresas de merchandishing musical con las que trabaja el pabellón, va a crear una camiseta y el 100% del dinero que se recaude con su venta irá destinado a electricistas, montadores, técnicos y trabajadores de los conciertos, muchos de ellos autónomos, que se han quedado sin ingresos. “El WiZink debería de estar lleno y los hospitales vacíos, pero desgraciadamente es al contrario. Hay que ayudar al sector a superar esta crisis terrorífica”, completa Saucedo, que mantiene la idea de retomar la actividad a partir del 1 de septiembre, a un ritmo de casi un concierto o evento diario.

El regreso de los Backstreet Boys, la gira de despedida de Elton John, los conciertos de Mark Knopffler y Michael Bublé, los dos recitales de Ennio Morricone y Hans Zimmer… el estreno de Rosalía, las tres fechas de Vetusta Morla y Leiva y el reencuentro de Serrat y Sabina han resonado en los últimos tiempos por el barrio de Goya. Poco después del tropezón del genio de Úbeda comenzó un silencio atronador en el antiguo Palacio de los Deportes y en toda la industria, que espera con ansia la desescalada.

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