La Iglesia ve posible alargar a 2022 el Año Santo si la pandemia trunca los “objetivos espirituales”

El presidente de la Xunta pidió al arzobispo extender el acontecimiento, como ya sucedió durante la Guerra Civil. El Papa nombra obispo de Astorga al auxiliar de Julián Barrio, Jesús Fernández

Julián Barrio, arzobispo de Santiago (izquierda), sale de la rueda de prensa en la que se anunció el nombramiento de Jesús Fernández (derecha) como obispo de Astorga.
Julián Barrio, arzobispo de Santiago (izquierda), sale de la rueda de prensa en la que se anunció el nombramiento de Jesús Fernández (derecha) como obispo de Astorga.OSCAR CORRAL / Óscar Corral

“Dios mediante” y “si Dios quiere”. El jefe de la Iglesia gallega, Julián Barrio, ha puesto por delante repetidas veces estas expresiones para situar la inauguración del Año Santo compostelano en “la tarde del próximo 31 de diciembre”. Pero todo dependerá de la “evolución” de la pandemia “que tanto dolor está causando”, de las restricciones y de los posibles rebrotes. El arzobispo de Santiago, que hace unos días recibió la petición formal, por teléfono y por escrito, de Alberto Núñez Feijóo para ampliar el año jubilar, ha dicho hoy en rueda de prensa que esperará a “ver cómo se van sucediendo los acontecimientos” para “analizar” si abre esa puerta más allá de la fecha señalada para martillear la Puerta Santa.

“Analizado y estudiado el proceso y evolución, trataremos de hacer y de pedir lo mejor para que los objetivos de este Año Santo, objetivos espirituales y pastorales", ha puntualizado Barrio, "puedan conseguirse y lleguen a la mayor parte de personas de la mejor manera”. El arzobispo comparecía en rueda de prensa en el Seminario Mayor acompañando al hasta ahora obispo auxiliar de la archidiócesis, Jesús Fernández, que había convocado a los medios para anunciar su nombramiento como nuevo obispo titular de Astorga. Fernández llevaba como auxiliar de Barrio desde hace seis años, y el cargo que ocupa desde hoy estaba vacante desde hace uno, tras la muerte por infarto, en mayo de 2019, de su predecesor, Juan Antonio Menéndez.

Pero la mayoría de las preguntas de los periodistas no han versado sobre la “noticia del día”, como la definía Barrio, sino sobre el hipotético aplazamiento o ampliación del año jacobeo, esa demanda del Gobierno gallego, que ve en la crisis del coronavirus una seria amenaza de naufragio para tal acontecimiento turístico y económico. El arzobispo ha asegurado que su objetivo es mantener el calendario previsto “en la medida de las posibilidades”. Pero ha reconocido que le “preocupa cómo vaya a poder celebrarse, y sin duda preocupará al Santo Padre”, sobre todo “después de 11 años” de larga travesía desde el anterior Año Santo de 2010.

Feijóo propuso ya por dos vías, a través de una llamada telefónica y también mediante una carta, al arzobispo la posibilidad de solicitar a la Santa Sede la ampliación del Xacobeo “hasta lo que se pueda de 2022”, en previsión de que la pandemia frene la llegada de peregrinos y turistas este año y el que viene. A la pregunta de si está prevista la posibilidad de alargar un Año Santo, Barrio ha recordado hoy que dada “la situación que vivía España” en 1937 (igualmente año jacobeo), sumida en plena Guerra Civil, “el Papa [Pío XI] prolongó todo 1938 la participación en las gracias jubilares”. No obstante, el arzobispo de Santiago avisa de que la situación “no es la misma”, y que todavía es pronto para tomar decisiones porque las predicciones sobre el futuro de la pandemia y sus posibles rebrotes son “tan contradictorias” que no se sabe “a qué atenerse”.

Nuevo obispo para el Camino Francés

El tema no anunciado previamente por el que había sido convocada hoy la prensa, sin embargo, era la decisión del papa Francisco de nombrar, en plena crisis del coronavirus, un nuevo obispo para la vacante de Astorga, tras la muerte en febrero de 2019 del predecesor.

Jesús Fernández, que ocupó hasta hoy y desde 2014 el cargo de obispo auxiliar de Santiago, un puesto que de momento no tiene sustituto, nació en 1955 en Selga de Ordás (León) y fue ordenado sacerdote en 1980. Estudió Filosofía en Salamanca y fue párroco en varios pueblos de su provincia, profesor y rector en el Seminario Menor San Isidoro, docente del Centro Superior de Estudios Teológicos, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y del Seminario Mayor San Froilán, y vicario episcopal de Pastoral y del Clero antes que vicario general de la Diócesis de León en 2010.