Detenido un excartero en Alicante por quedarse con más de 20.000 cartas hace una década

El arrestado, de 62 años, acumuló en su vivienda correspondencia privada y oficial durante el año en que dispuso de un contrato que Correos decidió no renovar por “irregularidades”

Cartas amontonadas en la antigua casa del detenido en Biar.
Cartas amontonadas en la antigua casa del detenido en Biar.GUARDIA CIVIL (Europa Press)

Cada mañana, un hombre contratado por un año por la central de Correos de Alicante salía de su domicilio en Biar, un municipio situado al norte de la provincia, cerca de Villena. Fichaba en la oficina, recogía la saca de la zona que tenía asignada en la capital y repartía solo los paquetes que le correspondían. Al terminar su jornada laboral, volvía a su casa de Biar, en la que acumulaba el resto de los envíos, es decir, correspondencias oficiales, cartas particulares y avisos de recogida en consigna. Así se mantuvo un año, entre 2012 y 2013, tras el que su contrato no fue renovado porque Correos detectó irregularidades en su servicio. Una década después, la montaña de más de 20.000 documentos se ha descubierto en su vivienda, que acababa de vender. El cartero eventual, que actualmente tiene 62 años, fue detenido el pasado miércoles por la Guardia Civil, acusado de un delito de infidelidad en la custodia de documentos.

Una de las jefas de distribución de Correos fue quien puso en alerta a la Guardia Civil de Villena, la encargada de la investigación. Según relató en su denuncia, un constructor le había avisado de que en un inmueble que había adquirido en Biar y que estaba reformando “había hallado una gran cantidad de cartas cerradas”, cuentan desde el instituto armado. Al parecer, añaden fuentes cercanas a la investigación, el arrestado residía en esa vivienda de Biar junto a su padre, que falleció recientemente. Vendió la propiedad, pero no se ocupó en vaciarla de su contenido. Y el responsable de reformarla se topó con “multitud de bolsas de basura llenas, diseminadas por toda la casa”, indican.

Citaciones oficiales

El jefe de obra solicitó al ahora detenido que vaciara la vivienda, pero no hizo caso, prosiguen las mismas fuentes. Finalmente, se decidió a abrir una de las bolsas y se sorprendió de ver tanto sobre cerrado. Un año entero de correspondencia privada, de citaciones oficiales, de papeles amarillos con la notificación de paquetes que nunca se entregaron, se escondía en decenas de bolsas de basura en una vivienda antigua situada a 50 kilómetros de sus destinatarios. “No había ningún paquete”, explican las fuentes consultadas, “porque están sometidos a un registro y seguimiento más exhaustivo por parte de Correos”. El constructor avisó al servicio público, que, junto a los agentes encargados de las pesquisas, clasificó las cartas en sus cajas corporativas hasta abarrotar el rellano de entrada del inmueble.

Los investigadores examinaron la correspondencia y consultaron las “bases de datos de información relativa al inmueble”, informa la Guardia Civil, y todos los indicios apuntaron hacia un único sospechoso. Se trataba de “un extrabajador de Correos que durante los años 2012 y 2013 había desempeñado funciones de auxiliar de reparto en una zona del municipio de Alicante y además había estado residiendo en las mismas fechas en ese domicilio”, explican. El 1 de junio, procedieron a la detención del cartero eventual en Biar, que pasó a disposición de un juzgado de Villena que ha decretado medidas cautelares para el detenido. “La documentación postal hallada” se ha depositado “de forma temporal en dependencias de Correos”, hasta que el juez determine que, más de una década después, pueda ser entregada a sus destinatarios.

En Biar, un tranquilo pueblo de montaña con 3.628 habitantes, según el censo de 2021, la población está “sorprendida” de ver “lo que había en esa casa”, manifiesta la alcaldesa, Magdalena Martínez (PP), que califica los hechos como “surrealistas”. Del arrestado prefiere no dar detalles personales, aunque subraya que “hace mucho tiempo que no se le veía” por las calles, tanto, que “pensaba que se había marchado de Biar”.

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También califica al excartero de “retraído y poco sociable” un vecino que no quiere dar su nombre y que vio cómo se apostaron “bajo un diluvio, una furgoneta de Correos y muchos guardias civiles” en la casa en que se escondía la correspondencia sustraída, el día en que se produjo el hallazgo. Aunque jamás habría “imaginado lo que ha pasado”, continúa.

Según este vecino, el arrestado era el hijo único de un matrimonio mayor muy conocido en Biar, ya que en la planta baja de la vivienda investigada “fabricaban helados artesanales” y refrescos como “agua cebada o agua limón”. De su hijo, sin embargo, no se conocía más oficio que las sustituciones que hacía para Correos, también en el pueblo. Y su afición por las fiestas de moros y cristianos de la localidad, en las que participaba activamente cada mes de mayo.

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