Borràs utiliza el homenaje a las víctimas del atentado de la Rambla para reivindicarse

Los afectados y gran parte del espectro político critican la actitud de la expresidenta del Parlamento catalán, suspendida por una causa judicial sobre corrupción

Una mujer consuela a una víctima de los atentados, durante los actos conmemorativos de este miércoles en Barcelona. Foto: GIANLUCA BATTISTA | Vídeo: EFE

Los actos de homenaje a las víctimas del atentado yihadista en la Rambla de Barcelona, hace ya cinco años, no lograron escapar este miércoles de la división política que pesa sobre Cataluña desde hace al menos una década, cuando empezó el proceso independentista. En esta ocasión, la discordia fue sembrada por la cobertura que Laura Borràs, suspendida recientemente como presidenta del Parlamento catalán, dio a un grupo de manifestantes que rompieron el minuto de silencio por las víctimas con proclamas conspirativas sobre la autoría del atentado. La dirigente de Junts aprovechó que estos manifestantes la jalearon como “presidenta” para reivindicarse justo donde en agosto de 2017 murieron 14 personas arrolladas por la furgoneta de un comando terrorista. Ello provocó la indignación general de las víctimas y de sus familiares, así como una repulsa transversal de partidos y representantes institucionales.

El homenaje estaba convocado por el Ayuntamiento de Barcelona en plena Rambla, principal escenario del atentado yihadista de 2017. Como otros años, se evitaron los discursos políticos precisamente para no restar protagonismo a las víctimas. En esta ocasión, sin embargo, un grupo de unas decenas de manifestantes que corearon proclamas independentistas quisieron exhibir sus dudas sobre el resultado de las investigaciones del atentando y culpar directamente al Estado de la matanza. Rompieron el minuto de silencio provocando una gran tensión. Al término del acto, Borràs se acercó a ellos, los saludó efusivamente y les agradeció su asistencia, en un momento en el que la dirigente de Junts basa toda su presencia pública en seguirse reivindicando como presidenta del Parlament.

Cuando los diferentes representantes políticos que asistieron al acto se marcharon, Borràs —investigada en una causa de corrupción por el presunto fraccionamiento de contratos públicos para beneficiar a un amigo— acaparó todas las miradas saludando y fotografiándose con algunos de los que boicotearon el acto. La hasta hace dos semanas presidenta del Parlamento autónomo acudió junto con otros representantes de Junts, como la secretaria de la Mesa del Parlament Aurora Madaula y David Torrents, recientemente elevado a la secretaría de organización de Junts per Catalunya. Al mediodía, los tres dirigentes también asistieron a otra convocatoria ante la sede del Parlamento Europeo en Barcelona, donde la Plataforma 17-A, exigimos responsabilidades siguió denunciando una supuesta conspiración del Estado en los atentados de 2017, tesis que cuenta con cierto apoyo en sectores de Junts.

Los manifestantes apoyados por Borràs lanzaron lemas como “Estado español y CNI, responsables” o “¡Generalitat, inoperante!”. Los concentrados también lucieron pancartas como “17-A, crimen de Estado” o “Las cloacas del Estado matan”, además de lemas como “Queremos la verdad”. El acto, que concluyó con un grito cerrado de “independencia”, tenía como objetivo entregar un manifiesto en la delegación del Parlamento Europeo, que fue recibido por un agente de seguridad del edificio. Un cartel recordaba la expresión “un pequeño susto”, en alusión a las palabras que el excomisario José Manuel Villarejo manifestó en una declaración judicial reciente y en la que insinuaba, sin pruebas, que el CNI había querido escarmentar a Cataluña con los atentados.

Laura Borràs no fue la única que espoleó a sectores independentistas que siguen cuestionando el resultado de las investigaciones, y que sostienen que el Estado tuvo algún tipo de responsabilidad en los atentados. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont también aprovechó el aniversario para volver a cuestionar, a través de sus redes sociales, el resultado de las investigaciones. “El mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas y a sus familias es saber toda la verdad. No es justo ni humano negar a las víctimas el derecho a saber”, afirmó en Twitter.

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Pero fueron muchas más las voces que rechazaron lo ocurrido, también dentro del independentismo. Sin ir más lejos, la cuenta oficial de Junts expresó a través de la misma red social su “más enérgico rechazo a la interrupción del minuto de silencio” en La Rambla de Barcelona, aunque su presidenta, Laura Borràs, no se retractó en ningún momento. El anterior secretario general del partido, Jordi Sànchez, subrayó posteriormente que “no debería de haber habido ningún protagonismo más que el de los familiares de las víctimas”. El también exlíder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y condenado en el juicio al procés agregó que “no era el lugar para romper el minuto de silencio ni para buscar protagonismos políticos”. Luego concluyó: “Lo lamento, ¡así no!”.

Las respuestas de desaprobación hacia el gesto de Borràs continuaron en todo el espectro político. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, fue contundente: “No respetar un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de un atentado es miserable. Y sacar rédito político de ello, despreciable. No en mi nombre”, dijo. Un cuestionamiento que evitó el president, Pere Aragonès, presente junto a otras autoridades en el acto institucional en el Pla de l’Os. Aragonès recordó en sus redes sociales a las víctimas, además del trabajo de los equipos de seguridad y emergencias. “Somos un pueblo de paz”, agregó. Por su parte, la vicepresidenta de la Mesa del Parlament, la socialista Assumpta Escarp, que acudió en representación de la Cámara catalana al estar suspendida Borràs, llamó a que “ningún ruido rompa el silencio de respeto al recuerdo y a las víctimas” de los atentados.

El rechazo también vino de miembros de la sociedad civil. El asesor de la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (Uavat), Robert Manrique, lamentó la deriva política del acto de homenaje: “Siempre he dicho que un acto de homenaje a las víctimas tiene que estar limpio de mensajes políticos. Qué lástima que haya gente que utilice hoy el acto para hacer política”, criticó.

Falta de atención

Un año más, la conmemoración del atentado estuvo marcada por las denuncias de falta de atención a los afectados de los atentados de Barcelona y Cambrils (Tarragona), que entonces se elevaron a 16 muertos y centenares de heridos. La Uavat denunció el “trato nulo” del Ministerio del Interior hacia las víctimas, a las que, según esta asociación, no se ha informado ni asesorado en ningún momento. En declaraciones a Catalunya Ràdio, Manrique había subrayado previamente al acto que el Ministerio del Interior tiene la “obligación legal de poner todos los conductos para informar y asesorar a las víctimas” pero que, sin embargo, “no lo ha hecho”.

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