Jordi LP, el humorista que hizo la peor televisión en España: “Un día te dejan de llamar, y se acabó”

Estrella de la pequeña pantalla en la década de los noventa, se dedica hoy a actuaciones para empresas y fiestas privadas

Jordi LP en el Club de Golf Barcelona, el 7 de julio.
Jordi LP en el Club de Golf Barcelona, el 7 de julio.Albert Garcia

Jordi LP no está muerto. Lo afirma él mismo, con estas palabras, en los vídeos que cuelga en las redes sociales para promocionar alguno de sus espectáculos. Jordi López Peña (Esplugues de Llobregat, 1962), más conocido como Jordi LP, es el humorista que hizo “la peor televisión en España”. Esto también lo recalca él durante la entrevista con EL PAÍS, sentado frente a un café en uno de sus lugares favoritos, el restaurante del Club de Golf Barcelona, en Sant Esteve Sesrovires. Vive al lado del campo de golf, deporte que es su segunda gran pasión; la primera es entretener a su público.

Jordi LP admite que en la década de los noventa fue parte de lo que se conoce como telebasura, pero añade que siempre lo hizo para entretener y sin caer nunca en un lenguaje soez. El humor que dio fama a su generación, a él, al señor Barragán o a Marianico el Corto, hoy acabaría en los juzgados, dice, pero subraya que él no utilizaba palabrotas, a diferencia de lo que estilan los humoristas jóvenes contemporáneos, según su experiencia.

A Jordi LP lo fichó personalmente en 1991 Valerio Lazarov, el gran jefe de Telecinco, cuando arrancaban las cadenas privadas. Entre 1991 y 1993 aparecía en TV3 y en Telecinco. Presentó programas junto a Bertín Osborne [La batalla de las estrellas] y fue parte del plantel del legendario Tutti frutti, donde bailaban las Mamachicho. La caída fue tan rápida como el ascenso. Diez años después, Jordi LP desaparecía de las pantallas: “Un día te dejan de llamar, y se acabó. Y si no sales en televisión, parece que estés muerto”.

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Jordi LP en una imagen del pasado julio y en una de 1993 del programa 'La batalla de las estrellas'. Albert Garcia

El humorista que hizo la peor televisión de España está actualmente “hiperespecializado” en eventos de empresas y actos solidarios. Protagoniza de tres a seis bolos mensuales de media. Sus hitos son varios: un congreso de Nestlé en Las Vegas, en el que actuó ante 450 comerciales de la multinacional de la alimentación; otro congreso de la cadena de supermercados Condis en el Waldorf Astoria o el crucero que fletó Porcelanosa en 2007, y que cruzó el océano Atlántico en el Queen Mary 2. Hay pocos vídeos públicos de estos espectáculos porque son actuaciones privadas en las que se comparten intimidades de la empresa o del grupo de amigos que lo contrata. Un ejemplo: en julio actuó para el 50º aniversario de una cliente y esta le suministró con información de 26 de los invitados para que les dedicara algunas bromas. Los famosos, explica, también se lo rifan.

Este año cumple Jordi LP cuatro décadas en el show business. La fama empezó en 1988, con el personaje Bocagrossa del concurso Tres pics i repicó. Lo descubrió el equipo del programa cuando actuaba en el club Don Chufo, pero por entonces ya llevaba años de mili actuando en discotecas y clubes. Bocagrossa era un fantasma con pulseras de oro, un personaje que no volvió a hacer. De Tres pics i repicó saltó al programa de TVE Pero esto qué es y en la autonómica catalana siguió en otro concurso, El joc del segle, coincidiendo con sus años más activos en Telecinco. Cuando terminó el contrato con la cadena de Mediaset, en 1994, se produjo un paulatino fundido de su figura hasta que, con los primeros años del nuevo milenio, Jordi LP ya era un animal televisivo del pasado.

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Dice Jordi LP que si se hubiera presentado con los segundos apellidos de sus padres, Barceló y Berenguer, ahora sería abogado o estaría en TV3. De la televisión pública catalana no quiere saber nada, por viejos encontronazos y porque está convencido de que si lo quisieran contratar, ya lo habrían llamado. Pero lo que sí quiere es volver a televisión. Tampoco la ha dejado, colabora en Benvingust, un programa de gastronomía de la televisión municipal de Esplugues. Pero se le iluminan los ojos cuando plantea cómo sería un late show suyo en una plataforma o en una gran cadena, un programa de entrevistas y en el que tendría a tres ancianos comentando la actualidad.

Dejar de estar en el candelero es difícil si la gloria se te sube a la cabeza. Jordi LP recuerda que en una hora ganaba lo mismo que el sueldo mensual de su padre, calderero en Esplugues. Uno de los momentos más emotivos de su carrera fue una gala en la que actuó junto a Miguel Gila y Tip y Coll. “Gila me dijo que el humor era como el Guadiana, que estás, no estás y vuelves a estar. Y añadió que yo era muy bueno y que siempre estaría allí”. En los perfiles de WhatsApp escribimos frases para presentarnos. Jordi LP solo tiene una palabra para definirse: “Reinventándose”.

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Sobre la firma

Cristian Segura

Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario Avui en Berlín y posteriormente en Pekín. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

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