Redescubrir a Miró como artista y como persona

Una muestra recorre su trayectoria a través de las donaciones a su Fundación y las colecciones que creó para su familia

La Fundació Joan Miró muestra el lado "más íntimo" del artista en una exposición
La Fundació Joan Miró muestra el lado "más íntimo" del artista en una exposiciónEUROPA PRESS (Europa Press)

“Improvisando con rabia”. La frase escrita de puño y letra por Joan Miró y subrayada en rojo, acompaña los bocetos de las célebres pinturas quemadas que el artista preparaba para exponer en el Gran Palais de París. Era 1973 y Miró a sus 80 años plasmaba en estas obras su rebeldía, indisciplina e iconoclastia, combinada con una actitud profundamente racional y cerebral. ¿Quién diría que aquellas pinturas agujereadas, chamuscadas y cortadas, son fruto de un plan previamente elaborado y no de un arrebato creativo?

Es uno de los muchos descubrimientos que depara Miró. El legado más íntimo, una muestra que a partir de las 54 obras depositadas en la Fundación Miró por la familia el pasado septiembre, ofrece una relectura de la colección desde la perspectiva más íntima y personal, a través de la revisión de las colecciones que creó por su esposa Pilar Juncosa, su hija Dolors y sus nietos.

“Con esta muestra no queremos solo agradecer el depósito de estas últimas obras en un momento particularmente delicado, sino destacar la generosidad de Miró, que desembocó en la creación de la Fundación barcelonesa y en el compromiso que mantienen sus herederos”, explicó Marko Daniel que firma, junto con las conservadoras Elena Escolar y Dolors Rodríguez Roig, su primer comisariado desde que fue nombrado director de la institución en septiembre de 2017.

Los tres fundamentan el proyecto expositivo en una minuciosa investigación, que resume una trayectoria de casi 70 años a través de 180 piezas, entre las que destacan más de 20 obras emblemáticas, acompañadas por dibujos preparatorios, fotografías familiares, emocionantes dedicatorias y mucha documentación inédita.

Ya que se trata de una historia de generosidad, la muestra empieza con un regalo, la pintura surrealista La botella de vino de 1924, que Miró regaló a sus padres junto con una carta en la que declaraba “haber nacido para la pintura” y les anunciaba su determinación a seguir esta carrera pese a su desaprobación. Otra pieza, que a pesar de sus reducidas dimensiones, relata una historia larga e intensa, es una foto carnet del joven Miró dedicada “a la meva oreneta”, mi golondrina, su esposa Pilar, destinataria de múltiples regalos y de una obra de cada una de sus series.

“Estuvo 50 años casado con la abuela y cada vez que iba a ver su amigo Picasso, este le recriminaba bromeando que fuese siempre con la misma mujer. A su muerte en un cajón encontramos 80 cartas, que demuestran no sólo el amor que les unía sino la importancia que ella tuvo en su vida y su carrera. Pilar era el pilar de la familia, la que tiraba los hilos, ponía orden, hablaba con los galeristas y cuando era necesario le hacía volver a la tierra. Eran un tándem ganador”, afirmó el nieto Joan Punyet, padre de Lucia y Lucas, que con Lola Fernández, hija de su hermano Emilio, forman la nueva generación de la Sucesión Miró. El fuerte vínculo que unía el matrimonio Miró se hace evidente en numerosos detalles, como los catálogos de la exposición del Hospital de Santes Creus en Barcelona en 1968, anotados por los dos.

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Joan Punyet recordó la emoción que implicaba recibir una obra del abuelo como el Personaje delante de la luna, que le regaló por su primera Comunión, que se expone junto al Personaje delante del sol, que donó a su hermano Teo. Si bien las obras y las dedicatorias cuentan una historia de afectos y profundos lazos familiares, Miró no era un ingenuo y era perfectamente consciente de su valor, como demuestran las notas que acompañan los listados de obras. “Miró creó las colecciones para sus familiares de forma consciente y deliberada. Incluso sugirió a sus amigos conservar las cartas que les enviaba, pensando que un día podrían tener un valor económico y documental” afirmó Daniel.

El redescubrimiento de Miró como artista y como persona se pone de manifiesto también en unas obras que realizó junto con su hija Dolors, en las que los dibujos de la niña son acompañados por observaciones del propio Miró, en las que el artista se mezcla con el padre. Hasta la clausura de la muestra, el 26 de septiembre, algunas obras que normalmente se exhiben en la colección permanente, como la fundamental Serie Barcelona, se podrán ver en el recorrido de la muestra.

La preocupación de los artistas

La atmósfera de celebración no quedó empañada por el comunicado emitido esta misma mañana por la Plataforma Asamblearia de Artistas de Cataluña (PAAC) manifestando su preocupación por la situación que atraviesan las principales fundaciones de arte del país. Tras recordar que pese a ser privadas reciben financiación pública, la PAAC denuncia la falta de transparencia tanto en la gestión de los fondos como del patrimonio artístico y les invita a respetar el código de buenas prácticas consensuado con el sector.

A propósito de la Fundación Miró la nota destaca los problemas económicos que la ayuda extraordinaria de la Generalitat no ha podido subsanar y se pregunta porqué no se ha llevado a cabo una investigación para conocer los motivos del agujero económico que se remonta a la gestión de Rosa María Malet, directora de la Fundación durante 37 años. “Trabajamos con transparencia absoluta en todos los ámbitos. Las cuentas anuales y el informe de los auditores están en la web a disposición de todos. El Patronato ha aprobado el cierre de las cuentas de 2021, así como la planificación y el presupuesto para 2022″, indicó Daniel, destacando el compromiso de la Fundación con los artistas contemporáneos a través de la programación del Espai13.

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