Como Dios en CaixaForum

El colectivo japonés teamLab expone en Barcelona dos obras inmersivas en las que el visitante puede crear animales y plantas en un mundo en continuo cambio

La instalación del colectivo teamLab 'Graffiti nature: lost, inmmersed and reborn (2018), que puede verse en CaixaForum Barcelona.
La instalación del colectivo teamLab 'Graffiti nature: lost, inmmersed and reborn (2018), que puede verse en CaixaForum Barcelona.EL PAÍS

Las instalaciones inmersivas, un fenómeno imparable del que nadie quiere mantenerse al margen, están creadas a partir de un bombardeo de escenas, cuantas más mejor, que pasan a un ritmo frenético, acompañadas de una música atronadora, que ahora se llama envolvente. Y en los pocos minutos que pasa todo eso, el espectador solo tiene que permanecer atento para poder percatarse de todo. Nada de eso pasa en las instalaciones inmersivas que propone el colectivo japonés teamLab, dominadas por música relajante e imágenes que se mueven a un ritmo pausado y tranquilo, siempre condicionado por el número de personas que están en ese momento en la sala. Eso es lo que ocurre en las dos piezas que pueden verse hasta el 9 de enero en el CaixaForum de Barcelona en las que el visitante se convierte en una especie de Dios creador de especies animales y vegetales que conviven en un colorido ecosistema lleno de flores, mariposas, ranas, lagartos, serpientes, cocodrilos y ballenas o capaces de desatar violentas tormentas que agitan árboles y pájaros. Todo, gracias a la tecnología que permite generar posibilidades infinitas y que la obra nunca sea idéntica, sino en continuo cambio.

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Las paredes y el suelo de una de las salas del edificio modernista de Casaramona creado por Josep Puig i Cadafalch en 1909, se han llenado de flores y especies animales gracias a los 60 proyectores de imágenes y 50 altavoces en su interior. La primera de las obras es Born from the Darkness a loving, and beautiful world, de 2020. Es la pieza que recibe al visitante que al entrar se encuentra con una sala oscura en las que se ven caer en cascada, lentamente, ideogramas chinos y japoneses, los kanji, que al intentar tocarlos (por temas covid con acercarse a unos 20 centímetros es suficiente) mudan a los elementos de la naturaleza que significan: olas, viento, pájaros, flores, árboles, etcétera. Si una persona interactúa con el de pájaro y otra, a su lado, con el de árbol, el ave acabará volando hacia sus ramas que se moverán cuando alguien active el signo del viento… Por eso, la sala oscura acaba llena de vida cuando los visitantes, creadores de vida, van activando los signos. A más visitantes, más vida.

La instalación 'Graffiti Nature Lost, Immersed and Reborn', de Teamlab, en CaixaForum Barcelona.
La instalación 'Graffiti Nature Lost, Immersed and Reborn', de Teamlab, en CaixaForum Barcelona.EUROPA PRESS (Europa Press)

Más colorista es la segunda de las piezas en la que el visitante colorea una de las 12 siluetas que encuentra en su disposición. Una vez escaneado el dibujo toma vida y comienza a andar o volar por el suelo y las paredes de Graffiti nature: lost, inmmersed and reborn, de 2018, en la que la naturaleza no deja de cambiar. Cada animal ha de competir por sobrevivir a las creaciones de otros visitantes. Si una rana se encuentra en uno de sus saltos con una mariposa acabará con el insecto y el anfibio se duplicará y desde ese momento cada rana seguirá un camino distinto, hasta que un lagarto acabe con ellas, y así sucesivamente… El único en esta cadena que solo morirá cuando uno de los visitantes lo pise es el cocodrilo. De este paraíso animal, con sus pros y sus contras, solo se salvan dos enormes ballenas que parecen nadar plácidamente en un tranquilo océano; metáfora quizá de que en el país de los creadores es de los pocos del mundo que sigue pescando y comercializando a este enorme animal. El ecosistema se altera cuando el visitante no crea uno de esos animales y el anterior de su cadena puede crecer sin cortapisas. De hecho, esta mañana todo parecía en orden hasta que las personas que habían creado sus avatares animales fueron convocados a la rueda de prensa... en ausencia de visitantes, los cocodrilos camparon a sus anchas y acabaron con todo bicho viviente.

Un visitante pisa uno de los animales creados en una de las dos instalaciones del colectivo teamLab en CaixaForum.
Un visitante pisa uno de los animales creados en una de las dos instalaciones del colectivo teamLab en CaixaForum.EL PAÍS
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“El arte puede hacer que la relación entre los seres humanos y el mundo sea más positiva y que el hombre entienda que todo está relacionado y que sus acciones tienen sus efectos. Es precioso, pero también cruel, porque un visitante puede dibujar una mariposa, que puede ser tragada por una rana, o una lagartija por un cocodrilo y ver cómo tu creación desaparece al poco de comenzar a vivir”, ha explicado este lunes Takashi Kudo, miembro de teamLab, en conexión desde Japón, el país donde se fundó este colectivo pionero en el arte inmersivo en 2001. Formado por unos 600 profesionales de diferentes nacionalidades: artista, animadores, ingenieros, matemáticos y arquitectos, sus obras se pueden ver en museos como la Art Gallery of New South Wales, de Sydney; el Asian Art Museum, de San Francisco; el Asia Society Museum, de Nova York y la National Gallery of Victoria, de Melbourne, entre otros muchos. Según ha remarcado Kudo, “cuanta más gente haya, más cosas suceden”, aunque ha recordado que en una ocasión en Nueva York hubo tal aglomeración que “murieron todas las flores, aunque luego, en un momento precioso, volvieron a salir”.

Por su parte, la directora general adjunta de la Fundación La Caixa, Elisa Durán, tras resaltar la dificultad del montaje que ha supuesto dos meses de trabajo y crear una subestructura que no tener que perforar el techo del edificio modernista para colgar los proyectores y altavoces, ha asegurado que las obras de teamLab son “arte digital, pero una obra de arte total, una aspiración que ha tenido el hombre de todas las épocas”.

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Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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