Navidad

La venta de abetos se dispara: más altos y naturales

Espinelves, en Girona, cancela su feria navideña por primera vez en 40 años, pero el vivero sigue vendiendo desde los campos

Dos mujeres con un pequeño árbol de Navidad en la Fira de Santa Llúcia de Barcelona.
Dos mujeres con un pequeño árbol de Navidad en la Fira de Santa Llúcia de Barcelona.Massimiliano Minocri

La pandemia ha provocado la supresión de algunos de los mercados navideños más importantes, como es el caso de la Feria de Espinelves (Osona), lugar de venta de abetos por excelencia. Los Cultivadores de Abetos de Navidad Asociados de Cataluña (CANAC) temieron entonces que sería un año “desastroso”. Sin embargo, y gracias al cambio en los canales de distribución, ahora básicamente por Internet, a través de centros de jardinería y floristerías de barrio, los abetos están teniendo durante estas semanas mucha salida. Por el momento, las ventas han crecido entre el 10% y el 20% respecto del año pasado.

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El presidente de CANAC, Albert Gallifa, explica que debido a las restricciones causadas por la covid-19 “la gente no puede viajar. Este año más que nunca pasa las fiestas en casa, las familias invierten más en decoración navideña y la estrella de la Navidad es el abeto”, apunta Gallifa. “Estos pequeños distribuidores han tenido que hacer un esfuerzo y han sido capaces de asumir el aumento de demanda a través de los nuevos canales”, destaca. Además, según Gallifa, las cifras muestran que “cada vez más la gente entiende que el abeto de plástico es contaminante y el natural no”.

De los miles de abetos de Navidad cultivados por los 36 productores asociados, desde pequeños autónomos hasta grandes viveros y mayoristas, sobre todo de la zona Montseny-Guillerires (Sant Hilari Sacalm, Espinelves y Viladrau), un 70% se venden a mercados internos. El resto, se exportan principalmente a países como Francia, Inglaterra, Portugal y Alemania —país que consume unos ocho millones al año—.

Además, distribuyen el 90% de los abetos que se venden en España. Durante la crisis económica de 2008, los cultivadores del Montseny-Guilleries optaron por exportar, pero esta vez no. “En la anterior crisis la economía de Europa estaba mucho mejor que la interna, pero ahora la pandemia es mundial y entre pagar los portes y la competencia de los mercados norte-europeos, que son muy potentes y maduros y están saturados de producto, no nos saldría a cuenta”, asegura Gallifa.

Las ventas han crecido entre un 10 y un 20% respecto del año pasado

La zona del Montseny-Guilleries es en la actualidad el primer productor de abetos de Navidad del sur de Europa. La climatología, con muchas horas de sol, veranos frescos y húmedos e inviernos con el frío suficiente, es básica. De esta área son el 90% de los socios de la CANAC. Aunque hay más de 50 especies de abetos, de “árbol de Navidad” que se pueda comercializar en Cataluña solo hay siete y el más vendido es el abeto del Cáucaso (Abies nordmanniana).

Por su parte, el Ayuntamiento de Espinelves decidió suspender a mediados de noviembre la famosa Feria del Abeto que este año cumplía su 40 aniversario. Este certamen, que se suele celebrar entre el 1 y el 9 de diciembre cada año, es una de las citas más destacadas del calendario navideño catalán, ya que recibe entre 60.000 y 90.000 visitantes. Algunos de los 200 habitantes del pueblo venden abetos, igual que el viverista Masjoan, el único de la localidad. Centenares de personas compran el abeto de Navidad en esta localidad.

Abeto americano

David Masferrer, cuarta generación de viveristas y responsable del vivero Masjoan, ha visto cómo este año, en lugar de vender durante la feria, la gente le ha ido a comprar directamente a sus campos. “He mandado muchos whatsapp, he pasado fotos de los abetos y los clientes los han venido a buscarlos entre semana. Muchos clientes que venían a la feria han querido seguir comprando el abeto aquí y han llamado para encargarlo”, explica Masferrer. Además, detalla que la gente “cada vez lo compra más al estilo americano y lo quiere más alto. Antes se vendían más de los de metro o metro y medio, ahora son los de metro ochenta o dos metros”.

El año pasado vendió unos 500 abetos entre particulares y mayoristas y también calcula que este año las ventas aumentarán. Al lado de sus viveros se encuentra el Arboretum de Masjoan, el bosque de abetos, pinos, secuoyas y otras especies más altos de Cataluña, con más de 49 metros de altitud.

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