LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Si es cultural se puede hacer casi de todo

Teatros, cines, museos, auditorios, bibliotecas y librerías mantienen una amplia oferta que contrasta con el cierre de la restauración

Una imagen de 'Des gestes blanc', que se presenta en el Mercat de les Flors.
Una imagen de 'Des gestes blanc', que se presenta en el Mercat de les Flors.© mirabelwhite / MIRABELWHITE

La segunda ola del coronavirus ha supuesto un frenazo de la vida social y el cierre de restaurantes y bares. La percepción es que se ha reducido mucho el campo de actividades. Pero, paradójicamente, en el ámbito cultural se puede hacer prácticamente de todo, darte un verdadero atracón de cultura, vamos, siempre con las medidas anti contagio preceptivas (venta anticipada, distancia, mascarilla, gel, aforos reducidos al 50 %...). A la espera de ver qué nos trae el mañana en estos días de extrema incertidumbre, hoy es posible ir al cine, a las bibliotecas, a escuchar un concierto, a ver una obra de teatro, a visitar una exposición, a comprar un libro. De hecho, uno, que no puede comer fuera de casa, tomarse una copa o un café, sí puede mantener una actividad frenética en una ciudad como Barcelona si se mueve en el terreno de lo cultural. Ir por la mañana a un museo, a CosmoCaixa, por ejemplo, que ofrece su espectacular exposición permanente (con un espacio tan desconfinado como el bosque inundado) y exhibiciones temporales como la consagrada a la impresión en 3D; luego al cine (los Verdi han organizado sesiones non stop todo el día), y después al Liceo, o a ver La jaula de las locas, el éxito de Llàcer y Guix que ha vuelto al Tívoli. La cultura, siempre el farolillo de cola, ha conseguido sin embargo un estatus especial privilegiado en esta situación de crisis. A continuación se señalan algunas actividades para disfrutar de la cultura presencialmente estos días.

Arte y Exposiciones

Desde el pasado 15 en el que el Govern decretó el cierre de bares y restaurantes se han inaugurado en Barcelona, al menos, una decena de grandes exposiciones. La última, este viernes en el Macba dedicada al activista afroamericano Tony Cokes, la primera gran retrospectiva a este artista en España. Es la última de una larga lista de nuevas citas con el arte y el patrimonio que comenzó, el mismo día 15 con la inauguración de la exposición Arte y mito. Los dioses del Prado, con 64 obras llegadas desde Madrid. El primer fin de semana los responsables de CaixaForum que la acoge tuvieron que colgar el cartel de completo por la fuerte demanda para visitarla y poder respetar el aforo de la sala.

En estos últimos días, los centros municipales de Fabra i Coats y de La Virreina han inaugurado dos exposiciones cada uno; unas convocatorias que se suman a otros equipamientos que desde mitad de septiembre han ido, en continuo goteo, abriendo nuevas muestras con normalidad (medias higiénicas y aforos aparte) que inauguraban su temporada. Es el caso del Museo Picasso, la Fundación Vila Casas, la Fundación Tàpies, la Fundación Suñol y el CCCB (William Kentridge). La normalidad es tal, que incluso se han abiertos dos nuevos centros: la fábrica Oliva Artés, en Poblenou, donde el Muhba explica la Barcelona contemporánea y el KBr, la nueva sede de la fundación Mapfre en Barcelona, con dos exposiciones dedicadas a los fotógrafos Bill Brandt y Paul Strand.

El Palau Robert tiene en marcha dos muestras: Feminista havies de ser, que han visto desde el 23 de septiembre más de 27.000 personas y otra dedicada al fotoperiodista Carlos Bosch. Mientras, en Lleida abrió con éxito hace un par de semana en La Panera, la primera exposición con parte de la colección de arte censurado perteneciente a Tatxo Benet y en Vilanova, el Museo-Biblioteca Víctor Balaguer inauguró este viernes una exposición para explicar su centenaria historia al cumplirse el año de ser declarado Museo de Interés Nacional.

Para colmo, este fin de semana coinciden dos de las actividades más populares de la agenda cultural barcelonesa: el 48 Open House, en el que se pueden visitar 114 edificios y viviendas de cinco localidades (Barcelona, Badalona, L’Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet i Vilassar de Dalt) que normalmente están cerrados al público; como el antiguo Taller de los Masriera que se podrá visitar por primera vez tras comprarlo el Ayuntamiento. También, Barcelona Dibuixa, una fiesta del dibujo en el que 34 museos y equipamientos culturales de la ciudad abren sus puertas con talleres para los más jóvenes.

Teatro y danza

El teatro está muy vivo en Barcelona y en otros lugares de Cataluña, como en Girona, donde se desarrolla, con algunas cancelaciones pero muchas propuestas interesantes, el festival Temporada Alta. Pese al contratiempo que ha supuesto que se vuelva a reducir temporalmente el aforo al 50 %, el sector respira por lo bajín aliviado de que no se haya optado por la medida de cerrar las salas. El hecho es que en esta situación en la que no se pueden hacer tantas cosas, es posible disfrutar y mucho del teatro.

La mayoría de las salas barcelonesas están abiertas. Desde las grandes como el Victòria (con el espectáculo del Mago Pop) hasta las pequeñas como El Maldà (El silenci dels telers). El Tívoli ha abierto esta semana (con el regreso del éxito La jaula de las locas) y el Coliseum lo hará el 4 de noviembre con el show de Carlos Latre. Estupendas propuestas en la cartelera de estos tiempos raros: El combat del segle en la Beckett, El quadern daurat en el Lliure de Montjuïc, Assedegats en la Biblioteca de Catalunya… Scape Room sigue en el Condal, el Aquitània, que va a recoger parte de la programación dejada huérfana por el cierre de los Capitol, ofrece la segunda parte de Smiley; La Villarroel, Els gossos, el Romea, Cobertura, el Goya, La fuerza del cariño y hoy, domingo, Pegados, el musical. En el TNC aún se puede ver el Decameró, y vienen un puñado de otras interesantes propuestas. En el Mercat de les Flors hay una programación continuada de danza y este sábado y domingo se ofrece Des gestes blancs en el que un padre y su hijo de 8 años bailan juntos. Buen momento sin duda, en este contexto en que escasean otros entretenimientos, para lograr nuevos públicos para el teatro.

Música

Pese al cierre de las salas de conciertos, la música en directo se resiste a desaparecer por completo de la cartelera de la ciudad. Así aún es posible asistir a actuaciones en vivo y en directo, la mayor parte de las cuales se abrigan bajo el paraguas de festivales. Es el caso del ciclo Sala Barcelona, que el viernes arranca en el castillo de Montjuïc su programación de otoño, que se extenderá hasta finales de noviembre. Dadas la temperaturas y tratándose de un espacio al aire libre, la organización tiene previsto proveer de mantas a los asistentes. El jazz también podrá seguir sonando en directo tanto en Barcelona, donde su festival se prolonga hasta enero, como en Terrassa, donde concluirá el próximo mes de noviembre. De igual manera, el festival de música experimental LEM, con epicentro en Gràcia, mantiene una programación reducida hasta finales de mes. Asimismo, la sala Heliogàbal celebra su 25 aniversario con conciertos este domingo en los Jardines de la Sedeta.

Las pocas salas abiertas son las que no se acogen bajo la licencia que permite funcionar a la mayoría de ellas, es decir, la de sala de baile, sala de fiestas con espectáculo o discoteca. Así, El Pumarejo, ahora en L’Hospitalet de Llobregat, puede seguir programando al tratarse de una asociación cultural. Por su parte, la sala Wolf de Barcelona, también tiene previsto programar en breve. Fuera de la capital, espacios como Voilà! en Manresa y L’Orfeò Lleidatà se sumarán también a la cartelera musical en noviembre. De igual manera, el ciclo Curtcircuit, pospuesto hasta inicios de noviembre, se mantiene en pie disponiendo de ubicaciones alternativas si las salas donde está previsto realizarse continúan cerradas. Obviamente, todos los actos tienen limitaciones de aforo para garantizar la distancia social. En L’Auditori se programa pop-rock y se acoge el festival Ciutat Flamenco promovido por el Taller de Músics.

En cuanto a la música clásica, no te puedes tomar una cerveza ni un tentempié antes de la función, porque el servicio de bar en teatros y auditorios está cerrado a cal y canto, pero, por lo demás, puedes disfrutar la música a tus anchas -nunca mejor dicho, pues la distancia de seguridad entre las butacas proporciona más comodidad que nunca al espectador- y además, con un aluvión de propuestas para saciar la sed melómana.

Si te gusta Mozart, tienes ración operística por partida doble: vuelve al Liceu la ópera escenificada con Don Giovanni a partir del sábado (20h), en un montaje de la Ópera de Frankfurt con el sello escénico de Christof Loy y dirección musical de Josep Pons. Y en la Faràndula de Sabadell apuestan por otro clásico, La flauta mágica (sábado a las 20h y domingo a las 18h) en una producción propia, con puesta en escena de Pau Monterde y Daniel Gil de Tejada en el foso. El montaje viajará del 6 al 15 de noviembre a Sant Cugat del Vallès, Granollers, Reus, Barcelona y Manresa en el marco del ciclo Òpera a Catalunya.

También se multiplica la oferta en el Palau y el Auditori. El sábado (19h) y el domingo (11h), la OBC cuenta con Joseph Bastian como director invitado en un programa con obras de Thomas Adès, Strauss y el Concierto núm. 24 de Mozart, con Sebastian Knauer como solista. De hecho, el domingo hay doblete, porque por la tarde (18.00 h), la Banda Municipal de Barcelona, dirigida por José Rafael Pascual-Vilaplana, presenta la monumental obra de Jacob de Haan El llibre d´Urizen, obr el poma visionario de William Blake, con la soprano María Hinojosa y Moisés Évola como narrador.

Por si fuera poco, el Palau ofrece este domingo (17.30h) un concierto de la temporada de la Sinfònica Camera Musicae bajo la batuta de Tomàs Grau y con el pianista Iván Martín como solista del Segundo concierto de Rachmáninov. Y el miércoles, en el Petit Palau, The New Catalan Ensemble celebra el Año Carner con una producción con canciones originales del pianista y compositor Joan Díaz a partir de una selección de poema del Bestiari, de Josep Carner.

Cine

La cartelera volvió a Cataluña, tras los titubeos del mes de julio, para quedarse. A pesar de que la “nueva normalidad” tiene poco de normal y de que implica el cierre de salas a las 11 de la noche y reduce el aforo al 50%, la oferta cinematográfica es la normal. Los espacios más comerciales, los que tardaron más tiempo en reabrir, funcionan viento en popa a pesar de las restricciones por orden sanitaria, mientras que las salas independientes no faltan a su cita con el cine de autor o de reestreno.

De manera que si no es posible ir a un restaurante porque siguen cerrados por las medidas anti-covid, los títulos en cartelera permiten un atracón de cine para todos los gustos. Uno puede sumergirse el sábado por la tarde en el apocalipsis inminente de Tenet de la mano de Christopher Nolan (o en el de Greenland: el último refugio), o, ¿por qué no?, soñar con bailar un vals con Claudia Cardinale (o con Burt Lancaster) en El Gatopardo. Puede analizar la última película de Wooddy Allen, Rifkin’s Festival, o dejarse llevar por las bromas (algo previsibles) de Santiago Segura en Padre no hay más que uno 2. Puede conocer al nuevo Mario Casas en No matarás o meterse en la mente de Viggo Mortensen en Falling.

Además de que en cartelera ya hay películas que pasaron por Barcelona en el BCN Film Fest, el primer festival de cine presencial, como la ganadora, Regreso a Hope Gap, la última de Roberto Benigni, Pinocchio, o Uno para todos, con David Verdaguer dando clases a niños de un pueblo perdido, Barcelona empieza ahora una etapa interesante de festivales. Esta semana ha empezado en la Filmoteca de Catalunya la muestra de Cine Alemán Actual, que dura hasta el 14 de noviembre; el festival de Cine Asiático se celebra del 28 de octubre al 8 de noviembre; la Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani llega entre el 5 y el 15 noviembre; el festival L’Alternativa, en formato híbrido, será del 16 al 29 de noviembre; y el Wallay!, el festival de cine africano que acoge también la Filmoteca, lo podremos seguir del 20 noviembre al 6 de diciembre.

Las incomodidades que impone la covid son absolutamente salvables: se recomienda comprar la entrada anticipada, el uso de la mascarilla es obligatorio, los bares de las salas no están abiertos y la frecuencia de las sesiones disminuye para evitar aglomeraciones. Las salas han extremado todas estas medidas y subrayan que son absolutamente seguras y recuerdan que no hay noticia de focos de contagio en cines. Cada una capea con las restricciones como puede. Los Verdi, por ejemplo, tientan a los más osados cinéfilos a encadenar pases de manera ininterrumpida durante toda una jornada, para lo que han estrenado este viernes sesiones a las dos de la tarde.

Bibliotecas

Las bibliotecas municipales de Barcelona están abiertas e incluso el 5 de octubre ampliaron los horarios. El 98% de las bibliotecas del Sistema de Lectura Pública de Cataluña están asimismo abiertas, la mayoría sin cita previa y más de la mitad ya presta su horario habitual.

Con información de Jacinto Antón, Luis Hidalgo, José Ángel Montañés, Javier Pérez Senz y Toni Polo.

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