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El PDeCAT lleva a Junts al juzgado para reclamar las siglas

Los cinco senadores de la formación se dan de baja del partido heredero de Convergència y se alinean con Puigdemont

Carles Puigdemont en una intervención virtual en el congreso fundacional de Junts.
Carles Puigdemont en una intervención virtual en el congreso fundacional de Junts.

El PDeCAT ha presentado una demanda en la que reclama de la justicia que suspenda la utilización de la marca política Junts per Catalunya por parte de la formación nacida el pasado 25 de julio y liderada por el expresidente de la Generalitat huido en Bruselas, Carles Puigdemont. El nuevo partido heredó la denominación de la candidatura que concurrió a las elecciones de 2017 en medio de las protestas del PDeCAT y tras una maniobra legal que ahora cuestiona este partido. Este movimiento motivó, este sábado, la baja de los cinco senadores de Junts per Catalunya tras acusar a la dirección del PDeCAT de no querer “transitar hacia Junts per Catalunya” como había acordado la asamblea de la formación.

La demanda interpuesta por el PDeCAT obligará a un juez a pronunciarse en los próximos días, según el diario Ara, y podría conllevar medidas cautelares y suspender la utilización de la marca política a la espera de sentencia. En cualquier caso, la demanda enturbia aún más las tensas relaciones que mantenían ambas formaciones y hace muy difícil que el PDeCAT como tal pueda sumarse a la lista de Puigdemont en las próximas elecciones catalanas.

El cambio en la propiedad de las siglas de JxCat en el registro de partidos se produjo el pasado 10 de julio, dos semanas antes de que naciera formalmente el nuevo partido político con la misma denominación, hecho a medida de Puigdemont. Hasta entonces la marca estaba en manos de empleados del PDeCAT, pero uno de ellos se acabó desvinculando y llevó ante el notario un documento en el que renunciaban a las siglas y acompañaba una certificación de la celebración de una asamblea temática para cambiar la dirección. El PDeCAT niega que se celebrase esa reunión para materializar el cambio.

Fuentes del PDeCAT han confirmado a EL PAÍS la presentación de la demanda. “Los servicios jurídicos han defendido la posición del partido, tal y como informó el presidente David Bonvehí, y se les comunicó a Junts per Catalunya las acciones interpuestas porque creemos que el cambio [de nombre] no se hizo correctamente”, han explicado.

Al margen del desenlace del proceso judicial, es muy probable que la demanda enturbie el proceso de creación de Junts per Catalunya, que tenía que finalizar el 3 de octubre y cuyas ponencias se encuentran en fase de discusión entre los más de 4.000 inscritos. El PDeCAT no se había posicionado formalmente sobre la relación orgánica ni legal que iba a mantener con Junts ante las próximas elecciones catalanas. Ahora la salida más probable es que algunos de sus cuadros y dirigentes abandonen ese partido en un futuro, como ya ha sucedido en las últimas semanas, para secundar a Puigdemont.

De momento, la principal respuesta del sector de Puigdemont a la decisión de la dirección del PDeCAT ha sido la baja inmediata de los cinco senadores. Mediante una nota en las redes sociales, Josep Lluís Cleries, Josep Maria Matamala, Josep Maria Cervera, Mayte Rivero y Assumpció Castellví, han roto con el PDeCAT. Todos ellos consideran “intolerable” la decisión del partido heredero de Convergència y acusan a la dirección de David Bonvehí de “poner los tribunales por delante del diálogo”.

Queda por ver qué hace finalmente el PDeCAT en ese nuevo escenario y si decide presentarse por separado a las elecciones catalanas o busca la alianza de otras formaciones soberanistas creadas a partir de la escisión de esa formación, como el Partit Nacionalista Català que lidera la excoordinadora del PDeCAT y ex senadora de esta formación, Marta Pascal.

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