El informe encargado por la química accidentada en Tarragona señala que el origen de la explosión “era imprevisible”

El estudio elaborado por el IQS advierte de diversos problemas y del desconocimiento sobre la "descomposición" del material que se producía

Incendio en la fábrica Iqoxe en Tarragona.
Incendio en la fábrica Iqoxe en Tarragona.Josep Lluís Sellart

Iqoxe ha presentado este martes el primer informe que trata de analizar los motivos de la explosión que sufrió su planta de Tarragona el pasado 14 de enero y que acabó con la muerte de tres personas. El trabajo, encargado por la empresa al Instituto Químico de Sarrià (IQS), concluye que aquella deflagración fue el efecto de “una concatenación de circunstancias no detectables que llevan a una reacción química súbita, inesperada e imprevisible por ser desconocida”. En estos momentos se están elaborando dos estudios más sobre el accidente, la pericial encargada por el Juzgado que instruye el caso, que hasta el 10 de agosto permanecerá bajo secreto de sumario, y un informe contratado por la Generalitat.

El estudio del IQS aporta una novedad a las causas del accidente, ya que asume que la explosión tuvo como origen el material que se estaba produciendo, el MPEG 500, y no el óxido de etileno, utilizado para fabricarlo. Según la tesis del estudio, a causa de un cúmulo de circunstancias este producto utilizado en la industria farmacéutica y la construcción, que hasta ahora no se consideraba “un material peligroso”, sufrió un proceso de “descomposición violenta” que acabó provocando la explosión del reactor donde se fabricaba. En aquella instalación se produjeron temperaturas superiores a los 300 grados centígrados y la explosión catapultó restos de la instalación fabril a más de 130 metros de distancia, alcanzando, en el caso de una tapa, hasta los 2,5 kilómetros que acabaron con la vida de una persona en su domicilio en el barrio de Torreforta de Tarragona.

Iqoxe ha decidido dejar de fabricar MPEG 500. Pese a haber otras forma de fabricar este producto, los autores del estudio destacan que la planta de Iqoxe de Tarragona era “la más nueva, más eficiente y hasta ahora la más segura”, según ha afirmado Julià Sempere, Catedrático de Ingeniería Química que ha liderado, junto a Eduard Serra, el estudio. Sempere ha explicado que todas las tesis iniciales se centraron en los problemas que habían tenido otras plantas que utilizar óxido de etileno, hasta no ver coherencia con el caso de Tarragona. A partir de entonces se pasó a analizar la posibilidad de que la inestabilidad del MPEG fuera el origen de la explosión mortal.

Preguntado, Sempere ha defendido que no había forma humana de evitar la explosión pese a los tres niveles de seguridad que utilizaban las instalaciones en su proceso fabril. Pese a ello, el informe, pese a no poder contar con los “registros informáticos” del funcionamiento del reactor (a causa de la explosión) donde se produjo la explosión, sí concluye que se produjeron diferentes problemas durante la jornada del 14 de enero. Empezaron a las tres de la tarde con un parón de la planta a causa de una de las bombas que permitía funcionar el sistema. A las cinco de la tarde se produjo otro problema en la oscilación del reactor. En aquellos momentos, según el análisis actual de Sempere, “no veo una situación que me genere alarma. Quizás hoy incorporaríamos elementos [de control] que no están en la instalación”.

Serra ha defendido que “por muy bien que se hubiera hecho el sistema de seguridad, no se habría detectado” el problema a tiempo. Se basa en el hecho de que el sobrecalentamiento en la instalación que provocó la explosión se produjo en breves instantes. “Entre el sonido de despresurización a la explosión pasan cinco segundos”, explicó Serra, mostrando un vídeo del sistema de seguridad de la planta en el que se ve como el jefe de mantenimiento de la planta, cuando iba a salir de las instalaciones, baja de su coche para ver qué ocurre (no hay sonido) e instantes después se ve una explosión al fondo”.

Según los análisis realizados con datos de la instalación, la explosión fue la “concatenación” de la inestabilidad de la mezcla que estaba en el interior del reactor, las diferencias de temperatura entre la parte inferior y la superior y la poca presencia de producto en la cuba que no llegaba a un eyector que permitía mezclar los reactivos. “Ninguno de estos hechos, por sí solo hubiera sido permanente para poner en riesgo la seguridad del reactor”, defendió Sempere, que aseguró que sus conclusiones han llegado por las pruebas realizadas en laboratorio, donde han comprobado la capacidad explosiva del MPEG en descomposición.


Sobre la firma

Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS